GERENTE DE LA DIVISIÓN DESARROLLO DE NUEVOS NEGOCIOS DE BBVA Y VICERRECTOR DE INVESTIGACIÓN Y POSTGRADO DE LA UNIVERSIDAD DE LA FRONTERA
Empresas y academia coinciden: no es posible innovar sin un propósito

Gestionar la incertidumbre, soltar las certezas, darse la oportunidad de probar soluciones distintas y estar dispuestos a fallar, son algunas de las capacidades del talento 4.0 para la innovación.  

  "Pensar en innovación y no pensar en equipos, no va a hacer sentido, porque no son computadoras las que hacen la innovación, sino personas"

-¿Cómo la innovación se puede traducir en una ventaja competitiva para las empresas?

No vale innovar por innovar, sino hacer cosas que solucionen problemas o mejoren un proceso. De alguna forma, la innovación tiene una oportunidad gigante de poner en valor para los clientes elementos que hagan la diferencia desde un punto de vista competitivo. Al final, la gran disyuntiva o discusión de la innovación tiene que ver, a mi juicio, con la razón del porqué innovo.

-¿Qué rol juegan los colaboradores en los procesos de innovación?

Pensar en innovación y no pensar en equipos, no va a hacer sentido, porque no son computadoras las que hacen la innovación, sino las personas.

Por otra parte, la innovación tampoco está supeditada a una determinada unidad al interior de una organización, especialmente en un banco. Nosotros teníamos una unidad de innovación y decidimos eliminarla porque no hace sentido que solo hayan grupos pequeños innovando. Va a hacer mucho más relevante desarrollar procesos que nos permitan innovar de manera colectiva, donde cada uno tenga sus propias responsabilidades, pero alineados a una estrategia, con propósitos y objetivos claros.

-¿Qué rol juega el capital humano y cuá- les son los perfiles de los profesionales del futuro?

En general, preferimos hablar de equipos. Hoy en día, los profesionales, especialmente en nuestro rubro, gestionamos bastante bien el riesgo, pero no necesariamente la incertidumbre. Por una parte, el riesgo tiene que ver con anteponerse a situaciones negativas que se generan con cierta frecuencia, pero que no sabemos cuándo van a suceder, mientras que la incertidumbre está en directa relación con la médula del proceso de innovación. Tenemos que tener claro que en lo que estemos trabajando hoy, puede cambiar en poco tiempo. Esto supone cambios en la forma en que se abordan los proyectos, porque probablemente los que antes se extendían por dos años -lo cual era relativamente normal-, en esta lógica de innovación y de ser más ágiles sería una eternidad. Hoy planificamos proyectos que pueden morir en seis meses más, porque no dieron los resultados esperados y que deben cambiarse por algunos que sean más importantes para la estrategia. Y eso, requiere de profesionales con algunos sellos diferenciadores: saber gestionar la incertidumbre, no enamorarse de los proyectos y tener propósitos claros como equipo.

-¿Cuál es el rol de las universidades en la formación de capital humano pro innovación?

Tienen un rol fundamental en el enriquecimiento de sus mallas, donde deberán darle un mayor hincapié a las capacidades adaptativas que a las técnicas. Esto porque, de alguna manera, lo técnico está más bien resuelto. Pero ¿cómo eso técnico lo pones en valor para trabajar en equipo y gestionar el conflicto, cuando no tienes un jefe que dirima las tensiones?, ¿cómo eres capaz de montar un relato, a partir de un propósito, y compartirlo en equipo?, ¿cómo haces liderazgo horizontal e influencias a tus pares, no importando en la posición en la que estés, con tal de lograr ese objetivo? Eso, en general, no se enseña en la malla tradicional. Y, probablemente, esos desafíos de liderazgo son los que se hacen más necesarios en la actualidad, con las nuevas formas de trabajar.

-¿Para BBVA qué representa la innovación?

Nos hemos fijado, como una aspiración global, poner al alcance de todos las oportunidades de la nueva era. Eso tiene que traducirse en un mejor banco para los clientes, no hay ninguna duda de eso. No nos equivocamos con respecto a lo que queremos ser. Para lograr eso, para que esas oportunidades se conviertan en elementos tangibles para nuestros objetivos, es altamente probable que no podamos seguir haciendo las cosas de la misma forma. De este modo, la innovación es parte de la esencia de la estrategia, ya que busca que los clientes estén mejor que antes, a través de la entrega de nuevas herramientas. Son los clientes los que están decidiendo estar en el celular, no nosotros y debemos ser capaces de lograr que esa experiencia sea la mejor posible.

-¿Cuáles son los próximos desafíos para las organizaciones?

Probablemente, hoy toca fomentar más las nuevas competencias en las mallas de las universidades e incorporar el nuevo talento en las compañías. Uno esperaría que esto ocurra para que la innovación sea una fuente de cambio, pero debe ser una mezcla entre lo que las empresas requieren y la formación de los profesionales

"Necesitamos organizaciones y profesionales que aprendan a soltar las certezas, para recuperar la curiosidad y explorar nuevas respuestas"

Eduardo Hebel Vicerrector de Investigación y Postgrado de la Universidad de La Frontera




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Eduardo Olivares Gerente de la División Desarrollo de Negocios BBVA
Eduardo Olivares Gerente de la División Desarrollo de Negocios BBVA

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