Cristián Monckeberg, presidente de Renovación Nacional:
"En la negociación parlamentaria afloraron los fantasmas del canibalismo político propio de la centroderecha"

Diputado detalla las lecciones que debe sacar Chile Vamos para desarrollar una cultura de coalición, proyecta la relación del bloque con Sebastián Piñera y pondera el momento de Manuel José Ossandón.  

Daniel Labarca A. 

La postal de satisfacción de los representantes de Chile Vamos al firmar su lista parlamentaria la noche del lunes en el Servel coronó una negociación no exenta de dificultades. Si bien los partidos habían dado por resueltas sus diferencias el martes 15 -luego de que Sebastián Piñera arbitrara en siete distritos en disputa-, la resolución vía encuesta de la plantilla de candidatos del distrito 19 (Chillán) tensionó al bloque hasta poco antes de la medianoche de ese día, obligando a una nueva intervención del ex Mandatario.

Según revelan distintos protagonistas de las negociaciones, las diferencias entre la UDI y Evópoli respecto a este último punto se agudizaron después del martes 15, gatillando la preocupación del comando de Piñera. Tanto así, que en la mañana del lunes, en la reunión de coordinación política entre el candidato y los dirigentes de Chile Vamos, el ex Jefe de Estado ofreció intervenir para resolver el conflicto.

Los partidos descartaron esa opción y garantizaron que en pocas horas habría acuerdo. Pero ese acuerdo no llegó. Por la tarde, durante una reunión en la sede de RN hubo un momento en que la timonel gremialista Jacqueline Van Rysselberghe se retiró intempestivamente de la cita. Eran las 16 horas, y la posibilidad de un quiebre que pusiera en riesgo la confección de una lista única comenzaba a tomar fuerza.

Dirigentes del bloque aseguran que Piñera monitoreó de cerca el conflicto y realizó llamados permanentes para saber del avance de las conversaciones. Entrada la noche -cuando la presidenta de la UDI ya se había reincorporado a la mesa-, Piñera llamó por última vez. Eran cerca de las 21 horas, y el ex Mandatario se dirigía a una entrevista en Mega. En el llamado, consultó si era necesaria su presencia en la sede de su ex partido. Ante el escenario incierto, envió a uno de sus escoltas a Antonio Varas 454 para preparar su llegada.

Finalmente, su presencia no fue necesaria. Pasadas las diez de la noche, los partidos definieron una fórmula con tres candidatos para RN, tres para la UDI y ninguno para Evópoli, que fue visada por el coordinador general de la campaña de Piñera, Andrés Chadwick. Luego, los presidentes de los partidos concurrieron al Servel, donde sellaron el acuerdo.

Así se puso fin a una negociación que, según el análisis del presidente de Renovación Nacional, Cristián Monckeberg, "encendió varias alarmas" y obliga al sector a "sacar lecciones".

-¿Cuál es su balance personal de la negociación parlamentaria?

-Siempre dije que no iba a firmar ningún acuerdo que no significara lista única. Y debo decir que en muchas oportunidades apareció ese fantasma. Logramos la lista única, pero lo logramos a menos de dos horas antes del plazo fatal. Y eso nos lleva a sacar lecciones. Cuando creamos Chile Vamos, hace cuatro años, hito del cual soy el único sobreviviente como presidente de partido, el objetivo era crear una verdadera coalición política, y no solo un pacto electoral. Y lo hicimos: convocamos a otros partidos, hicimos una primaria para elegir al candidato presidencial, tuvimos una buena municipal y logramos una lista parlamentaria única. Pero no exento de dificultades. Y aunque la negociación terminó bien, arrojó una alarma que debe estar más que presente si logramos el triunfo en las elecciones presidenciales.

-¿Cuál es esa alarma?

-Tenemos que internalizar mucho más la cultura de coalición y dejar a un lado el canibalismo político que existe en nuestro sector, que tiene por objeto que primen intereses partidistas individuales versus el interés del sector.

-¿Qué lecciones se sacan?

-Si a la coalición le va bien, a los partidos les va a ir bien. Los partidos grandes o históricos no podemos pretender imponernos frente a los nuevos hasta hacerlos desaparecer.

-Se refiere a la pugna permanente entre la UDI y Evópoli.

-Sin ser autorreferente, puedo decir que RN recibió lo justo, porque pidió lo justo. Creo que en algún minuto algunos de los otros partidos hicieron peticiones más allá de lo que la realidad indicaba. Ya sea para avasallar al resto o para crecer desmedidamente.

-¿Qué revela este episodio respecto a la relación de los partidos con Piñera? Él intervino, celebró un acuerdo, pero cinco días después se vio obligado a intervenir de nuevo.

-La candidatura de Piñera hoy es más fuerte que cuando ganamos en 2009, porque hoy existe una coalición política mucho más madura. No nos olvidemos lo que ocurrió con la Coalición con el Cambio en 2009, cuando invitamos a Chile Primero a participar de la presidencial y la parlamentaria, y finalmente le tiramos la cadena, y durante el gobierno la coalición que acompañó al Presidente terminó siendo la típica alianza noventera UDI-RN.

-¿Quien le tiró la cadena a Chile Primero?

-La propia coalición se comió a Chile Primero y se comió la posibilidad de tener una verdadera coalición política con proyección, y terminamos en lo que terminamos, con disputas, peleas, tironeos. Producto de esa experiencia, el Presidente Piñera jugó ahora un rol fundamental en la negociación. Y creo que lo jugó bien. Pero, de todos modos, en la negociación afloraron los fantasmas del canibalismo político propio de la centroderecha, y eso puso en riesgo el acuerdo parlamentario.

-¿Con Evópoli puede pasar lo mismo que con Chile Primero?

-Hay que ser majaderos en que para proyectar nuestras ideas más allá de cuatro años es necesario tener una coalición que la sustente y que se proyecte más allá de Sebastián Piñera. Para que eso suceda se requiere que los partidos tengan presencia en el Parlamento. Y creo que la negociación cumple ese objetivo: los cuatro partidos están en condiciones de elegir parlamentarios.

-Evópoli dice que tras el arbitraje de Piñera arriesgan desaparecer.

-Son los pataleos y las quejas propias del resultado de un arbitraje, pero, objetivamente, todos los partidos tienen opción de elegir parlamentarios. Pero para que la coalición se proyecte en el tiempo es básico no asifixiar a los partidos nuevos.

-En el consejo general de RN, usted alertó sobre el síndrome del paréntesis, en referencia a la falta de proyección del primer gobierno de Piñera. ¿Qué errores no se deben repetir?

-La ausencia de política y de sintonía fina entre los partidos y el gobierno fue nuestro gran déficit. Eso se está corrigiendo. Pero el segundo gran objetivo es que una vez producida la elección presidencial y llegado el triunfo, que yo espero que ocurra, tener una conformación de gobierno en que los partidos y sus sensibilidades estén representados, para ir cimentando una coalición política que se proyecte, y no sea un simple paréntesis. Cumplir metas, cifras y datos no cuesta mucho, lo importante es que un eventual gobierno de Piñera se proyecte en el tiempo.

El "comodín" del liderazgo presidencial

-¿Dónde están los riesgos en la candidatura del ex Presidente?

-Yo veo al Presidente Piñera muy entusiasmado, concentrado, mucho más maduro. Por lo tanto, no veo puntos débiles en Piñera como abanderado. Creo que está cumpliendo un muy buen rol, empoderado, con discurso, con ideas. Los riesgos están en quienes lo estamos acompañando. No veo a todos concentrados en la elección presidencial. A algunos ya los veo repartiéndose cargos, probándose trajes en el sastre para ser ministros, repartiéndose seremías en las regiones. Y el segundo riesgo es lo ya dicho: las dudas de nuestro sector en cuanto a la importancia de un proyecto colectivo.

-A la luz de lo sucedido en la negociación parlamentaria, queda la sensación de que el liderazgo de Piñera va a ser usado como un comodín para solucionar las diferencias del sector.

-Frente a una agenda legislativa compleja y frente a la posibilidad real de que lleguemos a ser gobierno, siempre va a ser más fácil unirse. La unidad es más fácil cuando hay posibilidades de éxito que cuando está la arrancadera y el caos es generalizado. Mira a la Nueva Mayoría. Y en ese sentido, el comodín del liderazgo presidencial tiene que utilizarse. A eso está llamado el candidato: a ejercer el liderazgo y a ordenar. Y hasta el minuto lo ha logrado. Pero hay que tratar de no desgastar el comodín del liderazgo presidencial de Piñera, porque en algún minuto puede no resultar.

-¿Cómo debe abordar la coalición el debate por el matrimonio igualitario? ¿Tendrá que intervenir Piñera?

-Pretender instalar una postura única en el matrimonio igualitario es dinamitar no solo a Chile Vamos, sino que cualquier coalición. Porque en RN hay personas que votaron a favor de la unión civil y otros que la rechazaron. Y en el matrimonio igualitario, mayoritariamente, hay personas que están en contra, pero perfectamente pueden existir personas que estén a favor.

-¿Qué revela el episodio de Luis Larraín, que va de candidato a diputado respaldado por Evópoli, aunque ha dicho que no respalda a Piñera?

-Los candidatos confundidos de coalición y de opción presidencial difícilmente van a ser elegidos. No queremos diputados que una vez elegidos se transformen en díscolos permanentes.

-¿Qué criterio entonces debería usarse con la decisión que adoptó la UDI de no sancionar a los militantes que respalden a José Antonio Kast?

-Es distinto, porque en la UDI no hay ningún candidato al Parlamento, actores principales de la elección presidencial, que no estén apoyando a Piñera. Efectivamente, hay válvulas de escape que hay que permitir que funcionen respecto de militantes que hoy no tienen una mayor relevancia en la candidatura presidencial.

-¿Cuál es el futuro político de Manuel José Ossandón tras las primarias?

-Él ha sabido llevar bien el resultado de la primaria. Asumió el triunfo de Piñera, lo llamó, lo felicitó y, luego, paulatinamente, se ha ido sumando. Ha dado señales importantes de haber aportado en ideas, volvió a RN y le ha dicho a la gente que lo apoya que se sume a la opción de Piñera. Ha sido una actitud madura que, a mi juicio, lo lleva a proyectarse políticamente en los próximos cuatro años.

-¿Queda en la pole position de RN, pensando en 2021?

-Prefiero concentrarme ahora en ganar la elección presidencial, y después trabajar fuertemente para que al gobierno le vaya bien, y obviamente proyectar una figura presidencial de RN nuevamente. Y ya se verá. Pero creo que Ossandón está haciendo todo bien para proyectarse políticamente en los próximos años.

La postal de satisfacción de los representantes de Chile Vamos al firmar su lista parlamentaria la noche del lunes en el Servel coronó una negociación no exenta de dificultades. Si bien los partidos habían dado por resueltas sus diferencias el martes 15 -luego de que Sebastián Piñera arbitrara en siete distritos en disputa-, la resolución vía encuesta de la plantilla de candidatos del distrito 19 (Chillán) tensionó al bloque hasta poco antes de la medianoche de ese día, obligando a una nueva intervención del ex Mandatario.

Según revelan distintos protagonistas de las negociaciones, las diferencias entre la UDI y Evópoli respecto a este último punto se agudizaron después del martes 15, gatillando la preocupación del comando de Piñera. Tanto así, que en la mañana del lunes, en la reunión de coordinación política entre el candidato y los dirigentes de Chile Vamos, el ex Jefe de Estado ofreció intervenir para resolver el conflicto.

Los partidos descartaron esa opción y garantizaron que en pocas horas habría acuerdo. Pero ese acuerdo no llegó. Por la tarde, durante una reunión en la sede de RN hubo un momento en que la timonel gremialista Jacqueline Van Rysselberghe se retiró intempestivamente de la cita. Eran las 16 horas, y la posibilidad de un quiebre que pusiera en riesgo la confección de una lista única comenzaba a tomar fuerza.

Dirigentes del bloque aseguran que Piñera monitoreó de cerca el conflicto y realizó llamados permanentes para saber del avance de las conversaciones. Entrada la noche -cuando la presidenta de la UDI ya se había reincorporado a la mesa-, Piñera llamó por última vez. Eran cerca de las 21 horas, y el ex Mandatario se dirigía a una entrevista en Mega. En el llamado, consultó si era necesaria su presencia en la sede de su ex partido. Ante el escenario incierto, envió a uno de sus escoltas a Antonio Varas 454 para preparar su llegada.

Finalmente, su presencia no fue necesaria. Pasadas las diez de la noche, los partidos definieron una fórmula con tres candidatos para RN, tres para la UDI y ninguno para Evópoli, que fue visada por el coordinador general de la campaña de Piñera, Andrés Chadwick. Luego, los presidentes de los partidos concurrieron al Servel, donde sellaron el acuerdo.

Así se puso fin a una negociación que, según el análisis del presidente de Renovación Nacional, Cristián Monckeberg, "encendió varias alarmas" y obliga al sector a "sacar lecciones".

-¿Cuál es su balance personal de la negociación parlamentaria?

-Siempre dije que no iba a firmar ningún acuerdo que no significara lista única. Y debo decir que en muchas oportunidades apareció ese fantasma. Logramos la lista única, pero lo logramos a menos de dos horas antes del plazo fatal. Y eso nos lleva a sacar lecciones. Cuando creamos Chile Vamos, hace cuatro años, hito del cual soy el único sobreviviente como presidente de partido, el objetivo era crear una verdadera coalición política, y no solo un pacto electoral. Y lo hicimos: convocamos a otros partidos, hicimos una primaria para elegir al candidato presidencial, tuvimos una buena municipal y logramos una lista parlamentaria única. Pero no exento de dificultades. Y aunque la negociación terminó bien, arrojó una alarma que debe estar más que presente si logramos el triunfo en las elecciones presidenciales.

-¿Cuál es esa alarma?

-Tenemos que internalizar mucho más la cultura de coalición y dejar a un lado el canibalismo político que existe en nuestro sector, que tiene por objeto que primen intereses partidistas individuales versus el interés del sector.

-¿Qué lecciones se sacan?

-Si a la coalición le va bien, a los partidos les va a ir bien. Los partidos grandes o históricos no podemos pretender imponernos frente a los nuevos hasta hacerlos desaparecer.

-Se refiere a la pugna permanente entre la UDI y Evópoli.

-Sin ser autorreferente, puedo decir que RN recibió lo justo, porque pidió lo justo. Creo que en algún minuto algunos de los otros partidos hicieron peticiones más allá de lo que la realidad indicaba. Ya sea para avasallar al resto o para crecer desmedidamente.

-¿Qué revela este episodio respecto a la relación de los partidos con Piñera? Él intervino, celebró un acuerdo, pero cinco días después se vio obligado a intervenir de nuevo.

-La candidatura de Piñera hoy es más fuerte que cuando ganamos en 2009, porque hoy existe una coalición política mucho más madura. No nos olvidemos lo que ocurrió con la Coalición con el Cambio en 2009, cuando invitamos a Chile Primero a participar de la presidencial y la parlamentaria, y finalmente le tiramos la cadena, y durante el gobierno la coalición que acompañó al Presidente terminó siendo la típica alianza noventera UDI-RN.

-¿Quien le tiró la cadena a Chile Primero?

-La propia coalición se comió a Chile Primero y se comió la posibilidad de tener una verdadera coalición política con proyección, y terminamos en lo que terminamos, con disputas, peleas, tironeos. Producto de esa experiencia, el Presidente Piñera jugó ahora un rol fundamental en la negociación. Y creo que lo jugó bien. Pero, de todos modos, en la negociación afloraron los fantasmas del canibalismo político propio de la centroderecha, y eso puso en riesgo el acuerdo parlamentario.

-¿Con Evópoli puede pasar lo mismo que con Chile Primero?

-Hay que ser majaderos en que para proyectar nuestras ideas más allá de cuatro años es necesario tener una coalición que la sustente y que se proyecte más allá de Sebastián Piñera. Para que eso suceda se requiere que los partidos tengan presencia en el Parlamento. Y creo que la negociación cumple ese objetivo: los cuatro partidos están en condiciones de elegir parlamentarios.

-Evópoli dice que tras el arbitraje de Piñera arriesgan desaparecer.

-Son los pataleos y las quejas propias del resultado de un arbitraje, pero, objetivamente, todos los partidos tienen opción de elegir parlamentarios. Pero para que la coalición se proyecte en el tiempo es básico no asifixiar a los partidos nuevos.

-En el consejo general de RN, usted alertó sobre el síndrome del paréntesis, en referencia a la falta de proyección del primer gobierno de Piñera. ¿Qué errores no se deben repetir?

-La ausencia de política y de sintonía fina entre los partidos y el gobierno fue nuestro gran déficit. Eso se está corrigiendo. Pero el segundo gran objetivo es que una vez producida la elección presidencial y llegado el triunfo, que yo espero que ocurra, tener una conformación de gobierno en que los partidos y sus sensibilidades estén representados, para ir cimentando una coalición política que se proyecte, y no sea un simple paréntesis. Cumplir metas, cifras y datos no cuesta mucho, lo importante es que un eventual gobierno de Piñera se proyecte en el tiempo.

El "comodín" del liderazgo presidencial

-¿Dónde están los riesgos en la candidatura del ex Presidente?

-Yo veo al Presidente Piñera muy entusiasmado, concentrado, mucho más maduro. Por lo tanto, no veo puntos débiles en Piñera como abanderado. Creo que está cumpliendo un muy buen rol, empoderado, con discurso, con ideas. Los riesgos están en quienes lo estamos acompañando. No veo a todos concentrados en la elección presidencial. A algunos ya los veo repartiéndose cargos, probándose trajes en el sastre para ser ministros, repartiéndose seremías en las regiones. Y el segundo riesgo es lo ya dicho: las dudas de nuestro sector en cuanto a la importancia de un proyecto colectivo.

-A la luz de lo sucedido en la negociación parlamentaria, queda la sensación de que el liderazgo de Piñera va a ser usado como un comodín para solucionar las diferencias del sector.

-Frente a una agenda legislativa compleja y frente a la posibilidad real de que lleguemos a ser gobierno, siempre va a ser más fácil unirse. La unidad es más fácil cuando hay posibilidades de éxito que cuando está la arrancadera y el caos es generalizado. Mira a la Nueva Mayoría. Y en ese sentido, el comodín del liderazgo presidencial tiene que utilizarse. A eso está llamado el candidato: a ejercer el liderazgo y a ordenar. Y hasta el minuto lo ha logrado. Pero hay que tratar de no desgastar el comodín del liderazgo presidencial de Piñera, porque en algún minuto puede no resultar.

-¿Cómo debe abordar la coalición el debate por el matrimonio igualitario? ¿Tendrá que intervenir Piñera?

-Pretender instalar una postura única en el matrimonio igualitario es dinamitar no solo a Chile Vamos, sino que cualquier coalición. Porque en RN hay personas que votaron a favor de la unión civil y otros que la rechazaron. Y en el matrimonio igualitario, mayoritariamente, hay personas que están en contra, pero perfectamente pueden existir personas que estén a favor.

-¿Qué revela el episodio de Luis Larraín, que va de candidato a diputado respaldado por Evópoli, aunque ha dicho que no respalda a Piñera?

-Los candidatos confundidos de coalición y de opción presidencial difícilmente van a ser elegidos. No queremos diputados que una vez elegidos se transformen en díscolos permanentes.

-¿Qué criterio entonces debería usarse con la decisión que adoptó la UDI de no sancionar a los militantes que respalden a José Antonio Kast?

-Es distinto, porque en la UDI no hay ningún candidato al Parlamento, actores principales de la elección presidencial, que no estén apoyando a Piñera. Efectivamente, hay válvulas de escape que hay que permitir que funcionen respecto de militantes que hoy no tienen una mayor relevancia en la candidatura presidencial.

-¿Cuál es el futuro político de Manuel José Ossandón tras las primarias?

-Él ha sabido llevar bien el resultado de la primaria. Asumió el triunfo de Piñera, lo llamó, lo felicitó y, luego, paulatinamente, se ha ido sumando. Ha dado señales importantes de haber aportado en ideas, volvió a RN y le ha dicho a la gente que lo apoya que se sume a la opción de Piñera. Ha sido una actitud madura que, a mi juicio, lo lleva a proyectarse políticamente en los próximos cuatro años.

-¿Queda en la pole position de RN, pensando en 2021?

-Prefiero concentrarme ahora en ganar la elección presidencial, y después trabajar fuertemente para que al gobierno le vaya bien, y obviamente proyectar una figura presidencial de RN nuevamente. Y ya se verá. Pero creo que Ossandón está haciendo todo bien para proyectarse políticamente en los próximos años.

''Cumplir metas, cifras y datos no cuesta mucho, lo importante es que un eventual gobierno de Piñera se proyecte en el tiempo".

''No veo a todos concentrados en la elección presidencial. A algunos ya los veo repartiéndose cargos, probándose trajes en el sastre para ser ministros".

''Pretender instalar una postura única en el matrimonio igualitario es dinamitar no solo a Chile Vamos, sino que a cualquier coalición".

 "Doce años en el Congreso es más que suficiente... pero no me voy de la política"

-¿Por qué no se repostula a la Cámara de Diputados?

-Estuve doce años en la Cámara de Diputados y creo mucho en la renovación y en el tiraje a la chimenea. No lo digo ahora, hace dos o tres años dije que de diputado no seguía, porque entendía que doce años era más que suficiente. Pero, además, creo que ante la posibilidad de ser gobierno y de aspirar a una mayoría en el Parlamento, el partido requiere de planificación, estrategia y dedicación exclusiva y le voy a dar el mayor énfasis a eso. Reconozco que me siento raro, porque he sido candidato desde los 22 años, ya sea al concejo municipal, al parlamento o a instancias partidarias.

-¿Cuánto incide en su decisión el creciente desprestigio de la actividad política?

-Todos quedamos apaleados con lo que ocurrió en los últimos tres años. En todo caso, yo no repostulo al Congreso, pero no me voy de la política, no me retiro ni vuelvo al mundo privado. He estado muchos años en la política, creo en el servicio público, y creo que hay diferentes maneras de aportar a la actividad, no necesariamente desde la Cámara ni desde el mismo distrito.

-Usted aspiraba a ser gobernador regional si se aprobaba el proyecto de ley que establecía la elección popular de esas autoridades. ¿Piensa en ejercer algún rol en un eventual gobierno de Piñera?

-Primero, ganemos la elección presidencial. Después de eso, conformemos el gobierno y veamos quiénes están disponibles y a quiénes el Presidente requiere. Pero primero ganemos el gobierno. Y yo voy a ayudar en eso y en que RN tenga una presencia parlamentaria importante.



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Foto:JOSÉ ALVÚJAR


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