Mario Valdivia:
"Uso a Morante para investigar al Chile actual"

El escritor lanza su tercera novela, "La muerte de Paco Garmendia", un relato policial en que el detective Oscar Morante nuevamente indaga a políticos y poderosos.  

Roberto Careaga C. 

Antes de que lo asesinaran, el peluquero Paco Morante sospechaba que lo estaban siguiendo. Un día antes de que usaran una navaja para cortarle el cuello, salió de su exclusiva peluquería, ubicada en el Hotel Excelsior, dio unas vueltas por el centro de Santiago y estuvo seguro de que lo vigilaban. Iban por él. Pero, ¿a quién le importa un peluquero? A la policía no y prefiere enterrar el hecho con un asalto común. Pero alguien duda: "El detective Morante sigue investigando porfiadamente y encuentra una madeja de viejas historias donde se funde política, espionaje y corrupción", adelanta el ideólogo de toda esta trama: el escritor Mario Valdivia, que cuenta esta historia en su nueva novela, "La muerte de Paco Garmendia".

Economista de profesión y consultor de empresas por décadas, hoy Valdivia, con "setenta y tantos años", como prefiere decir, está escribiendo. Es el nuevo novelista policial de la escena: partió vendiendo él mismo sus libros en Amazon, en formato digital, hasta que, en 2015, Editorial Planeta lo descubrió y lanzó dos de sus novelas, "Crimen en el barrio alto" y "Tres balas para un diputado". Ahora está de regreso: en "La muerte de Paco Garmendia" (Planeta, $13.900) narra un nuevo caso de Oscar Morante, un detective agobiado y a la antigua, ya maduro, que aún cree que tiene sentido trabajar con ética. "Este tira es como de otra generación y cree que Chile es algo de lo cual hay que preocuparse", dice Valdivia.

Esta vez, Morante investiga el asesinato de Garmendia, un peluquero que atiende a ministros, parlamentarios y empresarios. Lleva décadas en el trabajo y es un hombre de confianza para sus clientes. Tiene su historia, anclada al golpe del 73, pero la maneja con discreción. "Uno les suelta cosas a los peluqueros que no le dice nunca a nadie, entonces se produce una relación especial, amistosa y distante", asegura Valdivia. "Me dije: 'Qué pasaría si un peluquero aparece muerto y, por estas relaciones raras, íntimas y distantes que tiene con sus clientes, se armara la grande'", añade.

Cuando queda la grande, lo que aparece son una serie de casos de corrupción que tenían, como centro de operaciones, la peluquería de Garmendia. Y así, Morante, y el lector, ingresa a la trastienda oscura del poder. Es lo que ha estado haciendo Valdivia en sus novelas, primero, en "Crimen en el barrio alto", para mostrar las miserias de la clase alta, luego las del Congreso en "Tres balas para un diputado". "Yo uso a Morante para investigar la situación chilena social actual. Como una especie de etnógrafo", dice Valdivia. "Yo soy economista, pero si trato de explicarle la sociedad chilena con un modelo económico se va a aburrir a los 10 minutos. Si escribo una novela, a lo mejor no. A la edad que tengo me cayó la teja: el mundo es más narrativo, más poético, misterioso, que modelos racionales", añade.

 


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Mario Valdivia partió autoeditándose.


Foto:Mónica Molina/Planeta

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