Ministros, gremios y empresas fueron algunas de las "víctimas" de su estilo:
Historias que marcan la impronta de Aleuy para apagar los "incendios" del Gobierno

El poder que el subsecretario de Interior ostentaba hasta esta semana iba de la mano con la confianza que la Mandataria depositaba en él. Gracias a eso y a su experiencia política, el socialista fue clave para desactivar episodios complejos para La Moneda.  

Mariela Herrera Muzio 

Una llamada desde Nueva York frenó la operación. Era mayo de 2011 y el Partido Socialista realizaba su vigésimo noveno congreso general. Días antes, un sector comenzó a impulsar la idea de la conveniencia de proclamar ya a la entonces directora de ONU Mujeres, Michelle Bachelet, como su candidata presidencial. Así, el PS se convertiría en la primera colectividad de la entonces oposición en nominarla para que postulara a un segundo período en La Moneda. Para evitar que ello sucediera, pues aún no era el timing que ella manejaba, la ex Mandataria se comunicó por celular desde Estados Unidos con Mahmud Aleuy, quien se encontraba en la instancia partidaria.

Eso bastó para que "Pancho", como lo llaman sus amigos por el nombre que ocupaba en la clandestinidad, operara con los líderes del PS para impedir que la idea de la proclamación tomara fuerza y se concretara.

El episodio es hoy recordado en el socialismo para graficar la extrema confianza que hay entre ambos. De hecho, Aleuy era uno de los pocos que tenían acceso directo a Bachelet cuando "se recluyó" en Nueva York.

Ello explica, en parte, el desconcierto que generó en el oficialismo el "feriado legal" tomado por el subsecretario, tras el cambio de estrategia de La Moneda en el conflicto en La Araucanía. Y hay consenso en que no es "un subsecretario más", sino que era considerado el jefe político de la sede del Gobierno, quien siempre jugó un rol protagónico en los episodios sensibles para la administración de Michelle Bachelet.

Dominga y la "sacada de piso" a los económicos

Dicen que no lo hizo por ser "más verde" ni por ser necesariamente un "activo militante de la causa medioambiental", sino que por su disciplina de seguir la línea que ya había impuesto la Presidenta Bachelet. Así se explica que en medio del "caso Dominga", Mahmud Aleuy "corrigiera" públicamente la postura que Hacienda había tomado sobre el crecimiento, criticando la no aprobación del proyecto minero. La tensión estaba instalada. Los entonces ministros de Hacienda y de Economía, Rodrigo Valdés y Luis Felipe Céspedes, más el subsecretario Alejando Micco, por un lado, y el titular del Medio Ambiente, Marcelo Mena, por el otro. Luego de que la misma Mandataria se inclinara por la "visión más verde", Aleuy no tuvo problemas en criticar públicamente a Micco. "Si a alguien no le gusta una decisión de un organismo regular del Estado y es funcionario público, no puede andar haciendo comentarios sobre eso. No corresponde", dijo el subsecretario tras la polémica desatada por la decisión del consejo de ministros.

Portazo a candidatos presidenciales

En la misma semana de aquella polémica, el subsecretario hizo escuchar su voz en otro tema. Cuando los candidatos presidenciales del oficialismo, Alejandro Guillier y Carolina Goic, acusaron a la banca de no ayudarlos para financiar sus campañas, apelaron a que La Moneda tomara cartas en el asunto.

Fue entonces que Aleuy descartó de plano cualquier tipo de intervención, dando así la línea oficial que tendría el Gobierno. "Lo que haga la empresa privada es problema de la empresa privada, y serán los candidatos, los partidos, los que verán la forma de solucionar ese problema. (...) No hay ninguna opción de cambiar un artículo de la Constitución respecto de este tema, cómo vamos a mandar una ley para obligar a la banca a prestar recursos", dijo la autoridad, dando por cerrado el asunto. Y, lo principal, alejaba -coordinado con Ana Lya Uriarte- el "fantasma Caval" de La Moneda, al desvincularla de los préstamos bancarios.

Se toma revancha en su liderazgo con los camioneros

"Las personas son las que marchan, y lo que no se puede permitir es la marcha de las máquinas". La postura del subsecretario Mahmud Aleuy ante la movilización que a fines de agosto de 2015 protagonizó la Confederación Nacional de Transportistas de Carga y que incluyó una caravana de máquinas desde La Araucanía hasta Santiago era clara. Las presiones de los camioneros se sucedían, más todavía cuando no los dejaron ingresar a Santiago para llegar a La Moneda con una carta para la Presidenta reclamando por la inseguridad que vivían en el sur. La situación provocó enormes atochamientos en las entradas a la capital y una tensa jornada en Palacio. Aun así, Aleuy no se movía de su postura mientras el titular de Interior de entonces, Jorge Burgos, se abría a un posible diálogo con los dirigentes. De hecho, el ex titular fue quien finalmente se reunió con ellos y permitió el paso de unos camiones frente a La Moneda, en la noche del 27 de agosto. Esto, tras las gestiones, también, de quien sería luego el nuevo director de Carabineros, Bruno Villalobos.

La molestia de Aleuy se manifestó en que, en una reacción similar a la de esta semana, reinó el hermetismo en su entorno, se retiró más temprano de La Moneda que de costumbre y al día siguiente apareció cerca de las 15:00 horas.

Pero este impasse no afectó la autoridad que dos años después, el pasado mes de septiembre, Aleuy mostró con el sector. A comienzos de ese mes, ante una amenaza de paro, fue el subsecretario quien lideró las negociaciones con la Confederación Nacional de Transporte de Camiones y Chile Transporte. Con estos últimos llegó primero a un acuerdo al que luego se sumó el sector más duro. Así, no solo se demostró "la muñeca" del socialista, sino que también logró desactivar lo que podría haberse convertido en un nuevo foco de conflicto para La Moneda.

Cuando Interior era "Bosnia"

"La permanencia de los subsecretarios y los ministros la define la Presidenta, pero creo que las personas que lo hacen muy bien, como el subsecretario Aleuy, debieran quedarse". Ese fue el apoyo explícito que Jorge Burgos, cuando asumió Interior a mediados de mayo de 2015, le dio a Mahmud Aleuy. El hecho era significativo, pues el DC llegaba a ocupar el cargo en que Rodrigo Peñailillo había llevado una mala relación con el subsecretario.

Tal era la tirantez que existía en Interior antes de aquel cambio de gabinete, que algunos asesores de esa cartera llegaron a llamar "Bosnia" al Patio de los Canelos, donde se encuentran las oficinas del ministro y del subsecretario. El aire en ese lugar era "espeso" -decían entonces- entre los equipos de Peñailillo y de Aleuy: abundaban las miradas de desconfianza y se vivía en un constante "fuego cruzado".

Ambos políticos tenían visiones distintas sobre cómo llevar el ministerio. Sus respectivos equipos no se coordinaban y había acusaciones mutuas de que ambos grupos de asesores se involucraban en tareas que no les correspondían. Aleuy consideraba que Peñailillo se rodeaba de gente con poca experiencia y que ni él mismo había hecho "el servicio militar" en política. Su poder, consideraba el subsecretario, solo provenía de la cercanía que tenía con Bachelet.

Por su parte, al ex titular del Interior le molestaba la influencia que tenía Aleuy en temas más allá de sus funciones. Trató de marcarle los límites incluso públicamente, como ocurrió a fines de abril de 2015 (pocos días antes de que la Presidenta lo sacara de su cargo). En esa ocasión, el militante PPD dijo en una entrevista que las tareas del subsecretario eran "los temas de seguridad y coordinación de emergencia". Y que solo se podía referir a "temas amplios" cuando lo subrogaba. "Es como si yo hablara de políticas de salud", subrayó entonces. Muchos le atribuían a Peñailillo una soberbia que molestaba al histórico PS; aun más, considerando la trayectoria de este.

Finalmente, la salida de Peñailillo, en mayo de ese año, fue leída como un triunfo de Aleuy, pues Bachelet lo mantuvo en el cargo.

Golpea la mesa a las eléctricas

"El Gobierno, frente a insinuaciones de que el costo de enfrentar los problemas climáticos pase a tarifa, tampoco lo va a aceptar". Los apagones tras la nevazón de julio hicieron que nuevamente Aleuy golpeara la mesa, esta vez con las empresas eléctricas. Las declaraciones las hizo tras reunirse en su despacho de La Moneda con los máximos ejecutivos de Enel, quienes le explicaron las medidas que tomarían a futuro y le describieron lo complejo que era reponer el suministro eléctrico.

El subsecretario, a la salida de la reunión, no solo cuestionó la posibilidad de trasladar el costo a los clientes, sino que fue más allá. "Toda empresa privada que entrega suministros básicos a la gente tiene la responsabilidad y obligación de enfrentar los eventos que se produzcan de manera adecuada. Nítidamente, en este caso no fue así". Además, les exigió un plan de contingencia para eventos similares.

El turno de los bancos

"Cajero detonado, es cajero multado". La "doctrina Aleuy" sobre la seguridad de los cajeros automáticos se originó en agosto de 2014 tras una serie de robos de los dispensadores y el retiro de estos en algunos sectores más vulnerables.

Para enfrentar esta situación, el subsecretario sostuvo reuniones con la Asociación de Bancos y con Carabineros. Tras esas instancias, el hombre de Interior comunicó que se comenzaría con la fiscalización del Decreto 222, que establece un cronograma para que los bancos implementaran ciertas medidas de seguridad en sus cajeros. Así, Aleuy advirtió que en los casos de aquellos que no cumplieran con los estándares y fueran detonados por los delincuentes, el banco correspondiente sería sancionado con multas de hasta $40 millones. Su postura generó cuestionamientos de diversos sectores. "No existe ninguna disposición legal para sancionar por cajero detonado. Esto no existe, no hay relación", dijo entonces la Asociación de Bancos. Y la oposición criticó que se "castigara" a quien era finalmente víctima de un delito. A pesar de esto, ya en septiembre de ese año se habían cursado 15 multas a bancos.

Tres meses después, Aleuy acordó con BancoEstado la instalación de cajeros en las comisarías, para aumentar la seguridad. Nuevamente surgieron críticas por posible "competencia desleal". Pero nuevamente se impuso Aleuy, y esta medida, que se anunció como transitoria, se llevó a cabo.

 


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<p><b>Camiones frente a La Moneda</b></p><p><b>En 2015 perdió una batalla con el entonces ministro Burgos,</b> al permitírseles el paso a camiones frente a La Moneda por la falta de seguridad en el sur. Pero retomó su liderazgo este año, al impedir un paro que anunciaban los camioneros.</p>

Camiones frente a La Moneda

En 2015 perdió una batalla con el entonces ministro Burgos, al permitírseles el paso a camiones frente a La Moneda por la falta de seguridad en el sur. Pero retomó su liderazgo este año, al impedir un paro que anunciaban los camioneros.


Foto:Karin Pozo/Aton Chile

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