De abejita a chaqueta amarilla

¿Y a qué juega esta avispa? A desgarrar, parece, a mordiscos, a Guillier, para ser ella la que pase a segunda vuelta.  

 

Cuando los chilenos, en una mañana cualquiera, nos enteramos de que Sebastián Piñera salió públicamente a defender a Alejandro Guillier es porque algo anómalo está ocurriendo en la carrera presidencial.

Se supone que Guillier será el contendor de Piñera en la segunda vuelta. Y que, por lo tanto, al ex Presidente le conviene que el periodista termine lo más debilitado posible en la primera vuelta.

¿Por qué salió Piñera, entonces, al rescate de Guillier?

Veamos. Todo comenzó cuando un reportaje de televisión denunció que personas con vínculos con narcotraficantes trabajaban en la municipalidad de un alcalde socialista cercano a Guillier, y quien fue una pieza no menor en su campaña de recolección de firmas para ser candidato.

Y eso fue como patear el avispero.

En cuestión de horas se alzaron las críticas hacia el candidato del oficialismo y los llamados a que explicara la embarazosa situación de tener-a-un-amigo-con-amigos-supuestamente-amigos de narcos.

Aquí dejo constancia de que si aplicamos la "teoría de los siete grados de separación", todos tenemos un amigo narco. Pero en fin, no me desvío del tema.

De entre todos los aguijones y dardos que clavaron a Guillier -aunque le dolieron los de Beatriz Sánchez y ME-O-, el que más lo dañó fue el de Carolina Goic. Él mismo lo reconoció.

Es que ella no le enterró una lanceta, como lo haría la abeja dulce que dice representar incluso con su logo de campaña. Carolina Goic lo mordió, le arrancó un pedazo de carne (y del corazón quizás, si nos ponemos cebolleros).

Parece que la abeja no era tal. Era una avispa, del tipo vespula germanica ; o sea, chaqueta amarilla, lo que combina bien con su militancia (o se les decía ¿guata amarilla a los decé?

¿Y a qué juega esta avispa? A desgarrar, parece, a mordiscos, a Guillier, para ser ella la que pase a segunda vuelta.

Pero todo indica que Piñera no quiere eso. Por algo sale a defender a Guillier. En una de esas cree que enfrentar a Carolina Goic en segunda vuelta es más difícil que batirse a duelo con el senador.

Y podría haber un punto ahí. Carolina ha demostrado que puede ser abeja y avispa. A veces es dulce como la miel, habla de resiliencia y cosas así, y otras veces le pide brutalmente a Guillier que despeje la "duda-narco", inoculándole veneno a la herida abierta del periodista.

¿Abeja o avispa? ¿Católica observante o proaborto? ¿Gata o guiña? ¿De centro o de izquierda? ¿Víctima o victimaria?

Al menos yo creo haberla visto en todas esas facetas. Y eso es lo que la hace peligrosa en una eventual segunda vuelta. Si elige tratar de ganar por el centro... será una gata. Si intenta ganar por la izquierda (que es lo que yo creo que haría), se convertirá en Gatúbela y le ofrecerá a la izquierda, a toda la izquierda, un pacto para que todos se unan detrás de ella y la apoyen para conquistar de nuevo La Moneda, como ya lo hicieron con Bachelet hace cuatro años.

La abejita era una avispa. Mordió a Villegas en televisión y a otros periodistas de radio. Parece disfrutar la carne de reportero. Y eso lo pispó Piñera.

O quizás no. Y salió a defender a Guillier, simplemente, porque lo conoce y no le cabe en la cabeza que pueda tener vínculos con los narcos.

Vaya a saber uno.

 


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