El efecto de los interminables tacos en las grandes ciudades

Si bien en muchas urbes el uso del transporte público o bicicletas está frenando el aumento de la congestión vehicular, aún no hay una solución definitiva para erradicarla.  

Lorena Guzmán H. 

Son las seis y media de la tarde y lo único en que piensa es en llegar luego a su casa. Pero el taco que tiene enfrente le demuestra que ese deseo no se cumplirá. Las horas que desperdicia por la congestión son algo que, aunque exasperante, no es exclusivo de la ciudad donde vive. Pasa en todo el mundo. Cualquier urbe de más de un millón de habitantes o con condiciones geográficas limitantes tendrá tacos. Una realidad que muchos están tratando de alivianar, pero que por ahora poco se puede hacer o, por lo menos, en el corto plazo.

Traslados inevitables

"En todas las ciudades del mundo el grueso de los viajes, alrededor del 40%, es hacia los centro financieros, aun cuando existan centros más pequeños", explica Iván Poduje, académico de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Católica y gerente de tecnología de Atisba. Por eso el problema es muy complejo de resolver. Ahora bien, si a eso se suma el que las ciudades se van densificando -por el costo que tiene el irse a vivir lejos- la aglomeración es mayor. Finalmente, la calidad de vida baja, especialmente de quienes no pueden vivir cerca de sus trabajos, hay mayor contaminación y se generan barrios desconectados, agrega el urbanista.

Por eso es crucial aminorar el problema lo más posible. "Fomentar el uso del transporte público es la solución, pero esta no puede ser una fórmula aislada, sino que tiene que ser parte de planes integrales, a largo plazo y que trasciendan el gobierno de turno", opina el académico.

Franco Basso, ingeniero e investigador del Observatorio de Movilidad de la Universidad Diego Portales, concuerda. El transporte privado se puede fomentar en ciudades hasta cierto tamaño, dice, luego es incompatible. "Londres es una ciudad ícono del transporte público. Con una red de metro de 400 kilómetros, que transporta a tres millones de pasajeros al día, y que está funcionando desde 1860", dice. A ello se suman los buses de alta calidad, los que pueden llegar hasta casi cualquier parte de la ciudad. Esa es la meta a apuntar. "Es necesario expandir la red de metro, pero no se puede olvidar la infraestructura de superficie", asegura.

Lo anterior no es solo para lograr un transporte público que realmente cubra toda la ciudad, sino para alcanzar uno de los objetivos más difíciles: bajar a la gente del auto.

"A medida que aumentan los ingresos, el uso del transporte público baja. Un fenómeno que se da a escala global", dice Iván Poduje. Eso es con lo que hay que lidiar. Solo basta pensar en India, donde en poco más de una década el parque automotriz a aumentó cuatro veces. Y ejemplos como este hay muchos.

Hoy, la tendencia mundial es buscar la intermodalidad, dice Franco Basso. El objetivo de ella es integrar diferentes modos de viaje, según las distintas necesidades. "Así, si una persona tiene que recorrer un kilómetro lo podrá hacer a pie, ya que tendrá veredas lo suficientemente amplias, en buen estado y seguras para caminar", ejemplifica. Pero si necesita cubrir cinco kilómetros podrá optar por la bicicleta, en ciclovías con dimensiones adecuadas y con interconexión al resto del transporte. Por ejemplo, poder trasladar la bicicleta en una micro parte del trayecto, en zonas especialmente acondicionadas para ello.

Esto se debe complementar, agrega Iván Poduje, con una gran red de rieles, pensando no solo en el metro, sino también en trenes de cercanías. "En este caso, Madrid es un buen ejemplo, donde se ha hecho una gran inversión en trenes", asegura el académico. Localmente, el tren a Nos es un gran avance, pero para que tenga un real impacto en toda la ciudad no puede ser una iniciativa aislada.

Autonomía

Si bien la interconexión es lo que está dando mejores resultados actualmente, en el futuro los vehículos autónomos podrán sumar esfuerzos. "Ellos van a modificar la forma en que se ve el transporte de personas, pensando que ni siquiera necesitarán estacionamientos y podrán ser utilizados como una especie de sistema Uber", opina Franco Basso.

Pero al mismo tiempo habrá que considerar que esta transformación no será fácil. Acá el factor cultural es extremadamente relevante. Si bien los vehículos autónomos no tendrían impedimentos para circular en prácticamente ninguna ciudad, el problema serán los otros vehículos. "Los autos sin conductor están programados para seguir absolutamente todas la leyes del tránsito, cosa que casi ninguna persona hace", comenta el investigador. Así, por ejemplo, frente a una luz amarilla el vehículo autónomo va a parar, mientras que un conductor santiaguino promedio no lo hará. Esa diferencia podría provocar un sinnúmero de accidentes. Algo que los algoritmos deberán resolver.

Pero hoy el factor cultural también es importante. Para llevar Santiago a la interconexión completa hay que hacerlo con la gente. "La bicicleta y sus beneficios tienen una alta llegada en el sector económico alto, que vive cerca de sus trabajos", dice Iván Poduje. Cuando se necesita masificar un medio de transporte hay que ver las posibilidades reales de la gente y ofrecer cosas de calidad acorde a ello, puntualiza.

 El factor psicológico

"Los tacos son un síntoma del sistema de vida actual", dice Domingo Izquierdo, director de la Clínica Psicológica de la Universidad Andrés Bello.

En ese sentido, esto no implica que soportar tacos a diario pueda terminar en alguna patología, pero sí puede ayudar a aumentar las tasas de trastornos ansiosos o de ánimo, entre otros, que se relacionan directamente con el estilo de vida actual. "Y de todas maneras estar en un taco sí estresa", advierte.

La manera de manejar anímicamente la congestión tiene relación con cómo se la tome finalmente. "En muchas urbes como Ciudad de México, Sao Paulo o Los Angeles, en Estados Unidos, la gente tiene naturalizados los tacos. Saben que es parte de la experiencia de vivir ahí", explica el especialista.

"Al ser parte de la rutina y estar integrado a los tiempos de desplazamientos, ellos provocan mucha menos ansiedad

y el estrés es percibido como manejable", dice el experto. De ahí el consejo de tratar de asumir los tacos como parte del precio de vivir en la ciudad.



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Foto:ILUSTRACIÓN DIGIRAL CARLOS RAMOS


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