Desde Estados Unidos, expertos analizan la situación:
La regulación financiera y la política monetaria son los desafíos que esperan a Jerome Powell en la Fed

Economistas coinciden en que la designación de Trump implica continuidad en la estrategia del banco central, pero advierten que las grandes dudas apuntan a cómo manejará las presiones y eventuales crisis internacionales.  

Constanza Capdevila de la Cerda. 

El próximo 3 de febrero, Jerome "Jay" Powell se convertirá en el decimosexto presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, a juicio de muchos, el segundo cargo más poderoso del país. Este abogado, con amplia experiencia en la banca de inversión, tendrá la responsabilidad de dirigir uno de los bancos centrales más importantes del mundo.

"Haré todo lo que esté en mi poder para cumplir el mandato: estabilidad de precios y máximo empleo", aseguró un flamante recién nominado Powell en el acto donde el Presidente Trump anunció la decisión.

Para nadie fue un misterio y los mercados reaccionaron tranquilos frente a la noticia.

"Powell encaja perfecto en la estrategia de Donald Trump, que es populista, que busca un boom económico, pero que puede terminar en un fracaso. En términos de política fiscal, Trump es muy expansionista: masivos recortes de impuestos, sin una reducción en la expansión fiscal, tratando de activar un boom de la política fiscal", explica Ross Levine, economista y experto en regulación bancaria de la Universidad de Berkeley. Y agrega: "En cuanto a política monetaria, Trump ha señalado muchas veces que es partidario de bajas tasas de interés para estimular la economía. En ese sentido, Powell continúa en la misma línea y es perfecto para Trump".

El economista del American Enterprise Institute (AEI), Desmond Lachman cree que va a asumir una labor "sin las credenciales académicas de Ben Bernanke. Powell pareciera ser un nombre de consenso, pero no un real líder que va a enfrentar los grandes desafíos. Las ventajas de tenerlo a él es que representa continuidad. Ha estado trabajando en la Fed por un tiempo y apoya las políticas de Janet Yellen", sostiene.

Tate Lacey, analista del Centro Para Alternativas Monetarias y Financieras del CATO Institute, explica: "Powell ha apoyado a la administración de Janet Yellen y vamos a ver pocos cambios en las proyecciones a largo plazo. No veo modificaciones fundamentales en la economía. No va a cambiar la velocidad en la normalización de la hoja de balance de la Fed. El área donde sí vemos diferencias es que es menos estricto en materias de regulación financiera que Janet Yellen", estima.

Los economistas consultados coinciden en que la política monetaria y supervisión y regulación financiera serán los mayores desafíos que enfrentará Powell a la cabeza de la Fed.

"Desde fines de 2008, la Fed ha tenido una política monetaria muy expansiva y el debate es qué tan rápido volvemos a la normalidad. Powell y Yellen no ven grandes signos inflacionarios, y son partidarios de hacerlo de forma gradual", precisa Ross Levine y añade que en cuanto a regulaciones financieras, "las leyes están determinadas por el Congreso, pero existe enorme flexibilidad en cómo se interpretan e implementan. La Fed tiene gran influencia en la materia. El gran desafío es encontrar la manera de reformar estas regulaciones sin desencadenar una excesiva toma de riesgos y una potencial crisis", explica.

Levine reconoce que su preocupación es que las autoridades sigan el camino fácil, que es levantar las regulaciones, pero sin hacerse cargo de los incentivos. "Esto va a acarrear problemas enormes, con ramificaciones globales. El potencial aquí es una crisis mucho más grande que la última", advierte.

Las dudas ante una crisis internacional y presiones

Powell, un republicano moderado de 64 años, es miembro de la Junta de Gobernadores de la Fed desde 2012, cuando fue nominado por Barak Obama. Será el Senado norteamericano quien ratifique su nombramiento, algo que nadie pone en duda sucederá, al ser en su mayoría republicano.

Durante su período como Gobernador, Powell ha votado consistentemente a favor de las medidas adoptadas por Yellen. Según las actas de las reuniones, estuvo totalmente de acuerdo con la tercera ronda de flexibilización cuantitativa (QE en inglés) aprobada en septiembre de 2012 y también respaldó el anuncio de la Fed en octubre para comenzar la normalización del balance general.

"La Fed está en pleno proceso de reducir el tamaño de su balance general y no va a ser nada fácil salir de esta política que han perseguido en los últimos años", dice Desmond Lachman, del American Enterprise Institute (AEI).

A juicio del economista, hay también otros aspectos que inquietan respecto al desempeño que podría tener Jerome Powell en caso de ocurrir una crisis financiera internacional.

"Se va a necesitar un líder en la Fed que sepa cómo enfrentar las turbulencias financieras. La debilidad de Jerome Powell es que no tiene una trayectoria tan sólida en temas de economía internacional y habrá que ver qué tan bien se maneja cuando estas se presenten", especifica Lachman.

Las eventuales presiones que podría recibir la Fed, desde el Gobierno y el Congreso, es otro tema que preocupa a los expertos. "Particularmente Donald Trump y la mayoría republicana en el Congreso, podrían amenazar la independencia de la Reserva Federal. Es probable que tengan más cuestionamientos, mucha presión en mantener las tasas de interés bajas, incluso aunque lo más indicado sea que aumenten. La Fed necesita un líder que pueda hacer frente a esas presiones", agrega este economista.

El economista del CATO Institute, Tate Lacey no cree que sea tan fácil interferir en la conducción de la Reserva Federal. "La Fed opera bajo un mandato del Congreso y nada en el horizonte señala que eso va a cambiar. Powell ha dicho que quiere que las decisiones de política monetaria sean basadas en datos y fundamentos económicos".

Patrimonio amasado en su paso por la banca privada

Powell será el primer presidente de la Fed en no tener un grado en economía, en las últimas cuatro décadas. Tras pasar por las aulas de Princeton y Georgetown, comenzó en 1984 una carrera en banca de inversión en la firma Dillon Read and Co. En 1990 ingresó al Departamento del Tesoro, bajo la presidencia de George Bush padre. Tras dejar la administración pública, en 1997 pasó a integrar las filas de Carlyle Group y durante los siguientes ocho años amasó su fortuna. En su declaración financiera de 2016, se establece que su patrimonio neto alcanzaba los US$ 55 millones, pero versiones de prensa estiman que podría superar los US$ 100 millones.

En un discurso en junio pasado señaló que el fuerte crecimiento en empleo pesaba a favor de incrementar las tasas de interés, al tiempo que la débil inflación sugería la necesidad de tener cautela. "Si la economía se desempeña como esperamos, consideraría apropiado continuar gradualmente subiendo las tasas", dijo.

A diferencia de los otros nombres que estaban sobre la mesa, Powell es partidario de mantener una estrategia de retirada gradual de los estímulos y es favorable a relajar la regulación financiera, lo que implica que está a favor de levantar las restricciones a las instituciones financieras, como los bancos y bancos de inversión. "Esto permitiría reducir algunos de los cobros regulatorios y también darles más posibilidades en términos de colocación de activos", analiza Ross Levine, de la Universidad de Berkeley.

El cambio desde Janet Yellen a Jerome Powell se produce en un momento complejo. El banco central estadounidense acaba de iniciar el proceso de desprenderse de los activos de deuda que fue acumulando durante la crisis financiera, que asciende a US$ 4,5 mil millones. Además, en diciembre próximo se pronostica un alza en las tasas, que el miércoles en la última reunión se mantuvieron intactas en un rango del 1% y el 1,25%.

Los analistas coinciden en que cualquier movimiento en falso en la Reserva Federal puede poner en peligro la estabilidad de los mercados.

"Latinoamérica tiene mucho que enseñarle a la administración de Trump. Si seguimos por la senda de una política monetaria expansiva que incremente la deuda y el déficit -con niveles bajos de desempleo- y desregular el sistema financiero sin ocuparse de los incentivos que distorsionan, la experiencia mundial nos demuestra que esto nunca termina bien. Siempre termina en crisis. Powell encaja en la agenda de Trump, pero a costa de la prosperidad económica de Estados Unidos y del mundo", estima categórico en afirmar Ross Levine.

Desmond Lachman, del American Enterprise Institute agrega: "La Fed es una institución clave, y más importante aun cuando vemos la crisis económica de 2008-2009. Ellos resolvieron problemas muy importantes y lograron que la situación no se saliera completamente fuera de control".

"Powell encaja perfecto en la estrategia de Donald Trump, que es populista, que busca un boom económico, pero que puede terminar en un fracaso".
ROSS LEVINE,
Universidad de Berkeley

 Adiós Mrs. Yellen

Fue la mano derecha del ex presidente de la Fed Ben Bernanke y una de las artífices del paquete de medidas implementadas para contener la crisis de los créditos hipotecarios el 2008. Desde 2014 está a la cabeza de la Reserva Federal -nominada por Barack Obama- y hace dos años Janet Yellen inició el proceso de retirar los estímulos a la economía. Se incorporó a los anales de la historia por ser la primera mujer en el cargo, y todos reconocen que cuenta con amplias capacidades.

"Ha hecho una labor excelente. Será recordada como la primera mujer y también como alguien que ayudó al país a salir de la terrible crisis financiera. Algunos dirán que el proceso de retomar la normalidad en la política monetaria fue muy lento, pero ha sido prudente. No veo cómo alguien podría decir que su administración no fue excepcionalmente extraordinaria", precisa Ross Levine, de la Universidad de Berkeley.

Desmond Lachman cree que "es muy temprano para hacer un juicio de la administración de Janet Yellen. Comunicó de manera eficaz las políticas de la Fed, pero tenemos que esperar un par de años para ver qué tan bien hizo su trabajo".

Yellen fue uno de los nombres que el Presidente Trump tuvo sobre su escritorio en la oficina oval para continuar a cargo de la Reserva Federal, y a pesar de que la economía norteamericana sigue su curso de recuperación; los índices de desempleo, a la baja; una inflación controlada, y los mercados en calma, no fue reelegida. Trump quería tener el "toro por las astas" y asegurarse de que el máximo líder de la Fed apoyara la desregulación financiera para impulsar los créditos, algo que Janet Yellen no veía con buenos ojos.

"Trump quiso tener a un presidente nombrado por él", cree Desmond Lachman, economista del American Enterprise Institute.



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Jerome Powell, el nominado para dirigir la Reserva Federal (Fed) a partir de febrero de 2018
Jerome Powell, el nominado para dirigir la Reserva Federal (Fed) a partir de febrero de 2018
Foto:EFE

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