La ex Primera Dama Cecilia Morel, en su entrevista más política:
"Este gobierno se obnubiló con sus sueños y se olvidó de la vida diaria de las personas"

"Esa sintonía que Bachelet tenía con la gente se rompió porque no se ha puesto en el lugar de lo que las familias están pidiendo", cree la esposa del ex Presidente Piñera. A catorce días de la elección, llama a sus partidarios a no caer en la soberbia, y también entra a la polémica por el programa: dice que Bachelet incluyó entre sus promesas obras iniciadas por su marido "y nadie salió a decirle que no se adjudique lo que no le corresponde".  

Margaret Valenzuela Valdés 

"¡No sé de dónde salió ese micrófono!", dice, divertida, la ex Primera Dama Cecilia Morel cuando recuerda el episodio ocurrido el 21 de octubre de 2010, ese que generó una particular empatía entre ella y gran parte del país. En medio de una gira por Europa, luego del rescate de los mineros, el entonces Presidente Sebastián Piñera exhibía una vez más ante la prensa internacional el mensaje "Estamos bien en el refugio los 33". Entonces, entre dientes, ella le susurró: "No, no lo muestres", sin advertir que un micrófono captaba sus palabras. La imagen abrió esa noche los noticiarios en Chile, y la esposa del Mandatario se ganó todos los aplausos.

"¡Que son malos! Empatizaron porque todos querían llamarle la atención a Sebastián", dice Morel, y ríe a carcajadas. Luego explica que lo suyo fue una reacción espontánea. "Yo siempre le estoy opinando. Hoy, en la campaña, también se da a cada rato. Yo he mirado las noticias y me he visto como cuchicheándole algo. Esa parte es inevitable en mí", explica, para luego confesar que no necesariamente es algo que le guste.

"De repente puedo aparecer como que lo corrijo todo el tiempo. Y para él es una lata también. Cuando me doy cuenta digo 'qué lata ser así', pero me sale. Tengo un lado 'señora correctora', pero trato de controlarlo, porque no es lo que más me interesa hacer, no es el rol que yo quiero. A mí me interesa que me sienta más a la par a que lo esté corrigiendo o criticando".

-Pero ahí usted cumple un rol.

-O es lo que le quisieran decir, pero no se atreven -vuelve a reírse.

Cecilia Morel asegura que hace cuatro años, cuando dejaron el gobierno, "jamás" se le pasó por la cabeza la idea de volver. Ahora, a catorce días de la elección y con su marido liderando las encuestas, rememora esa experiencia y lo que entonces aprendió:

-Fue muy positivo saber que podíamos trabajar juntos, cosa que antes yo pensaba que no era posible, porque tenemos un ritmo muy distinto, personalidades y caracteres diferentes. Pero esa experiencia, de haber estado trabajando juntos en una causa superior, por el bien del país, le dio un sentido a esta unidad. También estaba la Mane (su hija) apoyando, y sentí que estaba la familia entera involucrada en que fuera un buen gobierno; entonces hubo una experiencia que, desde el punto de vista familiar, fue muy enriquecedora.

"En La Moneda aprendimos que uno no puede satisfacer el cien por ciento de las demandas"

-¿Por qué cree que Piñera es la persona indicada para ser de nuevo Presidente?

-Yo siempre digo, sin falsa modestia, pero también con humildad, que Sebastián es lejos el que está más preparado. Es excepcionalmente capaz, estudioso, trabajador, tiene liderazgo y un compromiso con Chile demasiado grande.

-Todos dicen que este Piñera no es el mismo del 2014. ¿En qué lo nota usted?

-En que ha aprendido a incorporar a otras personas en su mirada, en su trabajo. Siento que tiene más humildad de darse cuenta de que hay cosas que uno no puede hacer. Eso también lo aprendimos en La Moneda: que uno no puede satisfacer el cien por ciento de las demandas.

-¿A qué cree que se deba que, en esta ocasión, hay más entusiasmo en la oposición con Piñera de candidato?

-Siento que en nuestro sector hay más claridad de que él es el mejor candidato. Han apreciado sus capacidades, y siento que hay más unidad. El sector hizo un esfuerzo importante que se tradujo en el pacto Chile Vamos y los partidos están mucho más responsables y más maduros en darse cuenta de que no se pueden andar dando gustitos.

-¿No ve algo de oportunismo ahí?

-Mira que eres mala, no se me había ocurrido (ríe). Siempre los políticos tienen que buscar la oportunidad de llegar al poder, obviamente, pero no de ese tipo de oportunismo que es la exageración de eso. Los veo con un convencimiento real, y conociendo las personalidades que hay en los partidos, si Sebastián no fuera una persona que realmente les dé confianza plena de sus capacidades, no estarían.

-A diferencia de ese ambiente festivo del sector, en general el país no está tan motivado con la campaña. ¿Por qué?

-Es que como cambió el sistema de las campañas, uno ya no ve las calles llenas de carteles y pancartas. Eso hace creer que hay menos entusiasmo, pero cuando uno ve cómo arden las redes y la euforia de la gente en los banderazos, se siente el entusiasmo. El otro día llegué desencajada porque nos tironeaban, nos abrazaban, nos besaban. Es una euforia como de fans. Es increíble que sea tan fuerte eso que él produce.

-Se dice que una parte de la población votará por Piñera porque no hay otro candidato o simplemente como un rechazo a la Nueva Mayoría, pero no porque los entusiasme.

-Para nada. En todas las elecciones hay distintas variables, y algo de eso puede haber, de que no estén contentos con la actual situación, pero también hay un prejuicio de la izquierda, que siempre ha creído que son los únicos legítimos para gobernar. Si, a propósito de su famosa minuta, Guillier piensa que el 51% de la población son los poderosos, está hablando de un error conceptual de la izquierda, que no ha podido ver esta nueva sociedad que va a ir a votar por Piñera porque lo quieren a él.

"No me cabe duda" de que militantes DC votarán por Piñera

-¿Ve posible ganar en primera vuelta?

-Yo creo que no vamos a ganar en primera vuelta, hay muchos candidatos y los análisis de los más expertos dicen que es difícil.

-¿Ha sido una preocupación no caer en la soberbia?

-Nosotros estamos permanentemente llamando a no caer en triunfalismos, a no estar haciendo ofertas maximalistas y ser muy cuidadosos en lo que se dice. Mire, el día feriado, cuando almorzábamos con los nietos y estábamos hablando de un comentario que le habían hecho a uno de los niños en el colegio, yo les decía que esto es como el fútbol, que hay que saber perder y ganar. En eso, Sebastián es bien aterrizado; no existe en nosotros dos ningún triunfalismo. Y por eso yo llamo a votar a nuestro sector, porque creo que la diferencia de votos entre Sebastián y Guillier va a ser decisiva para la segunda vuelta y porque si el cariño no se transforma en voto, no sirve. Queremos que en la primera vuelta se dé la máxima diferencia posible. Por eso ¡no al triunfalismo!

-¿Usted cree que el resto de los candidatos pueden aglutinarse en torno a la opción que pase a la segunda vuelta?

-No sé si lo logren, porque hay varias diferencias bien de fondo entre algunos de ellos. No sé qué camino va a adoptar la DC que ya tuvo problemas con el PC y no sé cómo se va a entender con el Frente Amplio. La DC estará en una disyuntiva muy difícil.

-¿Ve posible que parte de la DC vote por Piñera en la segunda vuelta?

-¿Militantes? No me cabe duda (sonríe).

-¿Por qué está tan segura?

-Porque tengo amigas y amigos democratacristianos. Además, siento que la DC está en una búsqueda de su identidad, medio huérfana y errática. Como que de repente se descuelga y se divorcia de la Nueva Mayoría, pero aprobó todas las reformas que ahora critica. Por algo, todos hablan de las dos almas de la DC.

-¿Cuál cree que sería el rol de ese partido si gana Piñera?

-En general, el rol de la DC siempre había sido de acuerdos, de diálogo, y, por lo tanto, yo espero que mantenga esa esencia que era parte de su identidad.

"Por ejemplo, si piensas en el envejecimiento positivo -las políticas para apoyar a la tercera edad y que son el tema en que Morel se ha involucrado directamente en esta campaña-, es un asunto que no tienen color político y donde se necesitan acuerdos. Entonces, tenemos que entendernos para seguir dándoles a esas personas el derecho a seguir desarrollándose. Por ejemplo, tengo una amiga de 73 que se va a casar... ¡Imagínate!

"Más que legado, están dejando una mochila de deudas"

-Dicen que Piñera se ha derechizado en esta campaña.

-Eso es no conocerlo. Si miras su trayectoria, toda la vida ha tenido los mismos principios y valores en temas como los derechos humanos y la democracia, que lo han inspirado. No hay ninguna derechización de Sebastián por ningún lado, no.

-O sea, ¿no está capturado por la UDI?

-No, no es ni derechización ni centralización, ni nada. Sebastián es el que es.

-La UDI quiere ser el pilar del gobierno si Piñera gana...

-(Ríe y toma agua)... Van a tener que ser cuatro pilares, pues. La verdad es que formar un cuadrado es más sólido que formar un solo pilar.

-¿Cuál es su balance del gobierno de Michelle Bachelet?

-Todos lo estamos viendo; es un gobierno que termina mal. Ahora, más que legado, ella está dejando una mochila de deudas. Estamos quedando con un presupuesto ajustado para responder a lo que las personas más piden. Ojalá uno pudiera solucionar todos los temas, pero aquí tenemos que optar: si queremos aumentar las pensiones, hacer lo de la sala cuna universal, trabajar con el tema de los niños del Sename, no podemos hacer esto de la gratuidad universitaria para todos. Sí podemos mantener lo que está y mantener su derecho, pero hay que priorizar.

-¿Hay algo que usted rescate del gobierno de Bachelet?

-Me ha costado mucho más identificarme con este gobierno que con el anterior de ella. Si hasta eché de menos, en esta oportunidad, el hecho de ser mujer y el poner a la mujer en el centro de sus prioridades. El Sernam no dio una lucha por la mujer, como sí la dimos nosotros por el posnatal, por el trabajo de la mujer. Siento que hablan mucho de la importancia de ellas y ellos, de matrias y patrias, pero en el momento de los quiubos se centraron exclusivamente en el aborto, y se olvidaron de los otros temas de la mujer que también son importantes. Este gobierno se obnubiló con sus grandes sueños y se olvidó de la vida diaria de las personas.

-Cuando ustedes se fueron de La Moneda, Bachelet volvió a la Presidencia encumbrada en las encuestas. ¿Cómo interpreta que tenga hoy tan baja adhesión?

-Lo que ella tenía en ese momento era la empatía, ponerse en el lugar del otro y saber qué necesitaba la gente y qué quería. Esa sintonía que Michelle Bachelet tenía con la gente se rompió porque no se ha puesto en el lugar de lo que la familia está pidiendo, que es trabajo, que mejoren la salud y el tema de la delincuencia. Está mal enfocada en estas reformas y en este supuesto legado que va a ser una mochila de deudas y de problemas no resueltos.

-¿No teme que si Piñera triunfa, el Frente Amplio y el PC se vuelquen a las calles? Ellos ya lo han anunciado.

-Eso demuestra una actitud poco democrática. Están en su legítimo derecho en protestar, el tema es que todos sabemos del grado de destrucción que eso conlleva. Entonces, si queremos solucionar los problemas del país, vamos a necesitar conversar y ponernos de acuerdo.

-Existe en el país, en general, un ambiente de poca tolerancia al error. ¿No le jugará eso en contra a Piñera? La gente no parece dispuesta a perdonarle errores esta vez.

-Creo que con cualquiera que llegue a gobernar va a suceder eso. Es un fenómeno mundial, porque cada vez hay más demandas manifestadas abiertamente en las redes. Ahora, lo que ha estado proponiendo Sebastián en el sector es este llamado a la unidad, al diálogo, porque cuando enfrentas desafíos muy grandes tienes que tener acuerdos.

"Nuestros hijos están construyendo sus mundos propios"

-¿Qué le hace más sentido del programa de gobierno que Piñera entregó?

-Lo que más me gusta es esto de la libertad, justicia, progreso y solidaridad. Me encanta ese equilibrio y este concepto de acompañar a las familias a lo largo de su ciclo vital y en sus principales temores. Junto con asumir un rol subsidiario que privilegie la superación de la pobreza, también creemos en un Estado y una sociedad solidaria que reconozca que, en ciertas materias, el destino de todos nos importa a cada uno de nosotros. Eso significa una evolución en nuestras políticas públicas para que se hagan cargo de los problemas que hoy enfrenta la clase media.

-¿Le sorprendió la arremetida de los ministros de Bachelet por obras que aparecen en el programa de Piñera y que ya están realizadas por el actual gobierno?

-Siento que es una pequeñez esto de empezar a pelearse y no darse cuenta de que es un proyecto de largo plazo. Las obras públicas atraviesan varios gobiernos, y también en el programa de gobierno de ella puso cosas que las habíamos empezado nosotros, y nadie salió a decirle no se adjudique lo que no le corresponde.

-¿Qué rol jugará en el gobierno la familia si gana Piñera?

-Somos bien achoclonados, pero hoy nuestros hijos están construyendo sus mundos propios, dedicados a sus familias y con proyectos de vida, pero van a estar afectivamente apoyando.

-Y su hija Magdalena, ¿no estará esta vez en La Moneda?

-No creo que quiera. ¡Está independiente la Mane!

"Sebastián toda la vida ha tenido los mismos principios y valores. No hay ninguna derechización".

"La diferencia de votos entre Sebastián y Guillier va a ser decisiva para la segunda vuelta".

"Hablan mucho de la importancia de ellas y ellos, de matrias y patrias, pero en el momento de los quiubos se centraron exclusivamente en el aborto y se olvidaron de los otros temas de la mujer que también son importantes".

 "Nunca me he sentido dueña de la verdad. Estamos en un proceso de cambio social y no podemos descalificar una posición por sobre otra"

-¿Cuál es su posición personal respecto del matrimonio igualitario y la adopción homoparental?

-Una de las características de nosotros, como familia, es la tolerancia y la apertura a la diversidad. Y, por primera vez en el sector, veo más libertad y respeto por posiciones diferentes en lo valórico. Nosotros fuimos el primer gobierno que habló del tema de las parejas homosexuales, se hizo el Acuerdo de Vida en Pareja y la Ley Antidiscriminación. Yo no estoy de acuerdo en el matrimonio igualitario, pero creo que hay que perfeccionar el acuerdo de unión civil.

-¿Y respecto de la adopción?

-Primero está el bien superior del niño; eso debe ser lo único importante antes de resolver cuál es el entorno más apropiado para su felicidad y desarrollo.

-¿Le hace o no ruido que una pareja gay adopte?

-Creo que el bien superior del niño, en algunos casos muy excepcionales, el juez tiene que definirlo.

-¿A usted no le genera problema?

-Mire, ¿le cuento la firme? Yo veo que las generaciones más jóvenes tienen una apertura al matrimonio homosexual y la adopción, y obvio que eso te hace reflexionar. Por eso uno siempre tiene que tener la humildad de pensar en las distintas opiniones. Por mi formación, yo creo que el matrimonio fue hecho para darles a los hijos un hogar con una mamá y un papá. Que eso no se ha cumplido siempre, ¡indudable que no! Hay mujeres solas, papás solos, y hay algunos pocos casos que se están criando con parejas homosexuales.

-¿Y a usted no le complica?

-Lo que a mí me importa es que el niño tenga un hogar estable, en que sea amado, protegido y formado, y creo que el mejor ambiente, desde el punto de vista sicosocial, se puede dar en un matrimonio heterosexual. Cuando uno analiza estos temas, lo hace desde su respectiva formación valórica, pero nunca me he sentido dueña de la verdad. Hay que entender que estamos en un proceso de cambio social y que no podemos descalificar a una posición por sobre otra. Y eso corre para ambas posturas.

-¿Cree que hay que hacer modificaciones a la ley de aborto?

-Lo que queremos hacer es fortalecer el pilar de acompañamiento de la mujer embarazada y que ese acompañamiento no solo lo haga el Estado, sino que también lo puedan hacer organizaciones de la sociedad civil. Somos partidarios de la vida. Yo considero que el aborto siempre es algo doloroso y nunca voy a juzgar a una mujer que se hace un aborto. Cuando me ha tocado hacer acompañamiento he tratado de dar alternativas para que ese niño sobreviva, tratando de que la mujer busque una salida para su hijo y para ella. Valorar la vida, con todas sus dificultades, nos engrandece.



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Tengo un lado 'señora correctora', pero trato de controlarlo, confiesa Morel, a propósito de sus consejos y comentarios a Piñera. En la foto, junto a Bimba, que no se despegó de ella durante toda la entrevista.
"Tengo un lado 'señora correctora', pero trato de controlarlo", confiesa Morel, a propósito de sus consejos y comentarios a Piñera. En la foto, junto a "Bimba", que no se despegó de ella durante toda la entrevista.
Foto:JOSE ALVUJAR

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