Guillier, ¿simbólico o sintético?

Una candidatura presidencial es un "modelo para armar". Uno necesita saber cuál es exactamente su propuesta.  

Joe Black 

Cuando yo era niño me encantaba descifrar por mi cuenta el funcionamiento de los aparatos electrónicos que compraban en la casa. Yo configuré nuestro primer VHS. Yo era el que programaba las memorias de la radio del auto. También me pedían a mí que fijara la alarma de la radiorreloj. O que inaugurara la lavadora. Si yo no intervenía, el microondas de la cocina podía estar meses parpadeando en 00:00.

Esa destreza me daba un cierto poder en la familia. Y me hacía sentir bien. Y me subía el ego.

Pero pasó el tiempo y un día me di cuenta de que ya no era capaz de resolver con pura intuición los desafíos de las nuevas tecnologías. Me deprimí cuando tuve que leer, por primera vez, un manual de instrucciones. Ahora lo hago todo el tiempo, solo que el ejercicio se volvió menos humillante, ya que hoy es posible mirar un tutorial en Youtube en vez de releer el librito que viene en la caja y que casi siempre está mal traducido.

Reconozco que ahora soy una persona más humilde. Entiendo que desenvolverse en el mundo actual, cada vez más complejo, requiere de técnica. Ya no basta con el mero tincómetro, ni con el puro olfato. Ni con chuparse un dedo y levantarlo para saber desde dónde sopla el viento.

Quizás por eso resultó tan chocante que Alejandro Guillier reconociera que no tiene elaborado un programa de gobierno completo y detallado. El programa de gobierno es como el manual de instrucciones de un candidato. Una candidatura presidencial es un "modelo para armar". Uno necesita saber cuál es exactamente su propuesta y sobre qué pilares se va a sustentar.

En vez de programa, Guillier ha propuesto un "compendio", un resumen, un abstract. Algo sinóptico, sintético.

Pero lo sintético tiene al menos dos acepciones posibles:

Que es relativo a la síntesis, es decir, a la suma y -efectivamente- compendio de algo

O que es la imitación de algo natural.

El riesgo para Guillier, por lo tanto, es que se instale en el electorado la sospecha de que su "programa sintético" no es otra cosa que un artificio, un sucedáneo de un "programa real". Un simulacro.

¿Por qué, entonces, el abanderado oficialista tomó tamaño riesgo? ¿Por pereza, dejación, negligencia? ¿O por táctica electoral?

Detengámonos en la segunda opción. En este caso la estrategia consistiría en que Guillier presenta un programa meramente "simbólico", dejando abierto el contenido definitivo para la segunda vuelta, y así poder invitar a todo aquel que quiera unirse contra Sebastián Piñera a que aporte sus párrafos propios en el texto final. Así, el "modelo" real se "armaría" como un Lego, con las piezas que aporten todos los antipiñeristas.

Aunque la movida tiene lógica -algo maquiavélica-, no estoy tan seguro de que resulte. Tiene demasiada cara de un castillo construido en el aire (y sin manual de instrucciones).

Guillier, ¿simbólico o sintético? Yo creo que da lo mismo.

 


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