Hacia dónde apuntan las pesquisas, luego de la fallida Operación Huracán:
Los caminos que llevan a Temucuicui en las investigaciones por el conflicto de La Araucanía

La zona donde se ubica la conflictiva comunidad se encuentra en el radar de los fiscales, debido a dos fenómenos delictivos, cuyas pistas conducen invariablemente al asentamiento indígena: los robos armados de vehículos en caminos rurales y la irrupción del tráfico de marihuana.  

Marcelo Pinto E. 

Fue una pésima idea. Tan pronto Mauricio Ortiz y sus acompañantes se detuvieron para fotografiarse junto al viaducto del Malleco, en el extremo norte de la IX Región, entraron en escena tres encapuchados armados con pistolas y cuchillos.

Sin margen de acción, las víctimas les entregaron las llaves de su camioneta Mitsubishi, y unos instantes después, los agresores se "esfumaban". Era el 23 de octubre pasado y las cifras de la violencia en La Araucanía anotaban un nuevo delito.

En un momento, el dueño de la Mitsubishi creyó que podía recuperarla. Porque el GPS del vehículo envió señales que lo situaban cerca de la comunidad Temucuicui, una de las zonas mordientes del conflicto.

Hace dos semanas, esos mensajes llevaron a los policías hacia la comunidad Coñomil Epuleo, contigua a Temucuicui, donde los recibieron con disparos y los obligaron a replegarse. Horas después, cuando los uniformados volvieron a la carga, ya era tarde: la camioneta seguía en el sector, pero la habían incendiado.

Se llevan hasta tractores

Desde fines de 2015, los robos armados de vehículos -camionetas, autos e incluso tractores- se han multiplicado en el área, ubicada junto a la Ruta 5 Sur, a la altura de la localidad de Ercilla.

Algunas veces, las emboscadas no ocurren en la zona de Temucuicui, pero, como en el caso de la Mitsubishi, las pistas llevan hacia el enclave.

La comunidad está igualmente en el radar de las investigaciones debido al narcotráfico. Este año, los fiscales de La Araucanía han descubierto dos plantaciones, lo que da cuenta de la irrupción de ese delito en el asentamiento.

Temucuicui ganó fama de conflictiva a lo largo de los años, debido a tomas, incendios y emboscadas a la policía. Reputación que se acrecentó en abril, cuando sus dirigentes impidieron la entrada de los encuestadores del INE en pleno censo.

La atención en torno al enclave creció, además, luego de la fallida Operación Huracán, causa por asociación ilícita e incendios de camiones, en la que todos los imputados terminaron libres (ver relacionado).

El informe de Carabineros que sirvió de base a esa pesquisa ("pinchazos" de mensajes de Whatsapp) perfila en alguna medida a Temucuicui como un engranaje clave en la violencia que se da en Malleco (norte de La Araucanía).

En uno de sus acápites, ese reporte identifica a una decena de personas, algunas de ellas menores, que viven en el asentamiento y estarían implicadas en delitos.

En la lista figura un joven de 22 años, quien hoy está prófugo en una causa por el robo de un auto. Esa investigación cobró notoriedad, debido a que los responsables se grabaron con un teléfono, mientras quemaban el vehículo (ver secuencia).

Qué hacen con los autos

Los restantes implicados en aquella acción fueron formalizados a mediados de año y quedaron bajo arresto en sus casas, en Temucuicui. Los policías, sin embargo, no saben si cumplen la medida, pues no han podido entrar a la comunidad para verificarlo.

En los últimos dos años, la Fiscalía de Alta Complejidad de La Araucanía contabiliza unas 35 sustracciones de móviles en el sector. Los persecutores creen que los encapuchados se apropian de ellos para tener cómo desplazarse por las comunidades e ir a otros sitios, probablemente con el fin de delinquir. O, quizás, con el propósito de desarmarlos y venderlos por partes.

Una persona que conoce el fenómeno estima que estos comuneros actúan con el ánimo de lucrar. Pero sea o no así, los ilícitos terminan de algún modo cubiertos bajo el paraguas de las reivindicaciones ancestrales. Sin descartarse tampoco que parte de esos fondos puedan ayudar a financiar atentados u otras acciones violentas.

Uno de los puntos "rojos" en materia de robos de vehículos es el camino Collico: vía ripiada que comunica a Ercilla con Temucuicui y otras comunidades. De hecho, en esa ruta se encuentra, por ejemplo, una van del Sernam que fue emboscada e incendiada hace un año.

Luego de focalizarse en la zona, los fiscales exhiben dos logros: la ubicación de más de la mitad de los vehículos, y la formalización de una veintena de personas, algunas de las cuales están presas o condenadas, como Sinecio Huenchullán, Sergio Levinao y Juan Queipul.

Las investigaciones de la fiscalía en torno a la sustracción de vehículos terminaron igualmente dando pistas sobre otro fenómeno que mantiene a la zona de Temucuicui bajo el escrutinio de los persecutores: el tráfico de marihuana.

Como en el caso de las apropiaciones de automóviles, la venta de la droga engrosaría el peculio de algunos comuneros y se estima que, quizás, ayudaría a financiar algunos actos de violencia.

Werkén prófugo

La marihuana saltó a la arena el 23 de febrero pasado, cuando los persecutores allanaron una propiedad de Temucuicui, donde había un auto robado y cerca de 30 matas.

La historia se repitió, aunque a mayor escala, dos meses después. A fines de abril, en el curso de pesquisas por asaltos a conductores, la fiscalía detectó dos invernaderos con 250 plantas de cannabis , además de 16 kilos de la droga en etapa de secado.

El dueño del campo, Jorge Huenchullán, werkén de la comunidad Temucuicui Autónoma, está prófugo desde entonces, aunque conectado con la contingencia. Al punto de que esta semana "emergió" para opinar sobre el supuesto intento de suicidio de un comunero acusado por el incendio de un templo.

Debido a la amenaza de un tiroteo, en abril, los carabineros se llevaron solo una parte de la marihuana, cuyo avalúo total habría superado los $40 millones.

A fines de septiembre, en pleno estallido de la Operación Huracán, causa en la que también se le inculpó, el werkén  dijo en una entrevista que permanecería prófugo. "No estoy dispuesto a ir un largo período encarcelado, para después ser absuelto", planteó Huenchullán, sin aludir a la plantación de marihuana que, según los fiscales, había en su casa.

 Inquietante "pinchazo" a teléfono de comunero: "Está nuevo, loco, está con tiros... Esos valen caros"

Los empalagosos acordes de una canción de Enrique Iglesias se oyen al comienzo de una serie de interceptaciones telefónicas efectuadas por la policía a un comunero de Temucuicui, en 2014.

Los "pinchazos" fueron la antesala de un operativo en que Carabineros capturó a ese hombre y a otras tres personas en Ercilla: la comuna que registra la mayor cantidad de hechos de violencia ligados al conflicto de La Araucanía.

Los cuatro fueron llevados a juicio dos veces bajo cargos de tráfico de drogas, pero en ambas ocasiones un tribunal los absolvió, pese al hallazgo de la droga. En síntesis, los jueces cuestionaron la legalidad de las escuchas telefónicas.

Más allá de la decisión de los magistrados, esos "pinchazos" constituyen en sí mismos un antecedente inquietante. Al encender luces sobre un fenómeno que podría darse en la zona: el intercambio de marihuana por armamento.

A partir de los audios, policías y fiscales llegaron a la convicción de que el propósito inicial del comunero fue reunirse con un hombre de Angol ("J", por la inicial de su nombre) para permutarle la cannabis por un arma, lo que finalmente no se concretó.

De hecho, en los fallos absolutorios se deja constancia de que los propios individuos abordaron esos puntos en sus testimonios. En uno de los dictámenes, respecto de "J", con quien el comunero charló antes de la cita en Ercilla, se lee: "(Él) termina refiriendo que efectivamente le habló de una entrega de armas, pero no se practicó".

El diálogo se inicia cuando "J" llama al comunero de Temucuicui y le pregunta: "¿Cómo estamos pa hacer una jugada buena?". Frente a ello, el segundo le replica en un contacto posterior: "Está la mano... La que querí...". A continuación, se dan algunos de los siguientes diálogos, todos ellos en clave:

J : "¿El precio es conversable? (...) Te bajái un poquito".

Comunero : "¡Pa qué, si te lo van cambiar por la hue...!".

J: "Oiga, hermano, esa no la pueden cambiar por tan poco... Está nuevo, loco. Está con tiros. Es una hue... bacán. Esos valen caros. Es un bagaggio bueno (algo valioso, en jerga criminal)".

C: "¿Lo fueron a buscar?".

J: "Anda un hue... que la tiene guardada en otro lado... Puros atados".

C: "Andan puro cuenteando...".

J: "No, si yo el otro día la vi... Me ha ido mal... Yo no llevaba plata, llevaba la pura cuestión... ¿Cuánto tiene avaluado en plata lo que tiene?".

C: "Como 550 (mil pesos). Antes estaba con palos...Ahora todo bien, ni un palo, ni un garrote".

Las dudas sobre el futuro de la Operación HuracánLuego del "portazo" de la Suprema:

La Operación Huracán se asomaba como el primer logro de Carabineros, después del multimillonario desfalco descubierto al interior de sus filas, pero se "desinfló". Héctor Llaitul, líder histórico de la CAM, y otros siete comuneros apresados en allanamientos simultáneos no alcanzaron a estar un mes presos. Porque el 19 de octubre, en un sorpresivo fallo, la Corte Suprema ordenó liberarlos a todos.

Sin entrar al fondo de los cargos (incendios de camiones, entre otros), el máximo tribunal estimó que la prisión resuelta en primera instancia por una jueza distaba de "acercarse al cumplimiento de las formas que la ley prevé para autorizar" esas privaciones de libertad.

Más allá de lo resuelto por los ministros, el veredicto constituyó en los hechos un "portazo" para las pesquisas relativas a la Operación Huracán, cuyo futuro aparece hoy señalado por un gran signo de interrogación.

Para llevar a Llaitul y a los otros siete comuneros ante la justicia, el Ministerio Público de La Araucanía se basó en datos que inteligencia que Carabineros recopiló autónomamente, sin el concurso de los fiscales. En lo medular, esas pistas se originaron en la interceptación de una serie de diálogos de Whatsapp que -en opinión de los uniformados y los persecutores- incriminan al grupo.

Después del "supremazo", como lo llamaron en círculos próximos al caso, las investigaciones han continuado. Aunque sin el ímpetu de un comienzo.

El factor Dolmestch

Ello obedece principalmente a una definición formulada por el presidente de la Suprema, Hugo Dolmestch, después de la liberación de los comuneros. Refiriéndose al "pinchazo" de los Whatsapp, dijo -basado en el fallo- que no eran una prueba suficiente.

En ese cuadro, los fiscales reflexionan sobre cuál es la orientación que deben dar a sus averiguaciones: una que ahonde en los mensajes interceptados u otra que siga un derrotero distinto.

Por lo pronto, los peritajes a los teléfonos incautados al grupo siguen su curso. El fin es corroborar que los diálogos "pinchados" estén "físicamente" en las memorias de esos equipos.

Las dudas que marcan el compás de las indagaciones, en todo caso, se relacionan también con las aprensiones que hay en el Ministerio Público respecto del modo en que los tribunales superiores afrontarían un eventual "segundo capítulo" de la Operación Huracán.

Lo que, a la vez, se vincula con otro paso dado por Dolmestch: la audiencia que concedió a familiares de los otrora imputados por la Operación Huracán, días después de su liberación. Ante algunas suspicacias, el ministro dijo que su despacho estaba abierto para cualquiera que solicitara ser escuchado.



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Foto:MARIO QUILODRAN

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