Tras su primera prueba, el domingo:
Sistema electoral al banquillo: Aunque aumentó la competencia, se mantuvieron o agudizaron otros déficits del binominal

Nuevo mecanismo cumplió la promesa de renovarle la cara al próximo Congreso, pero no trajo más proporcionalidad entre los votos y la representación política.  

Matías Bakit LO QUE SE PROMETIÓ
"Se pretende representar la diversidad de la sociedad chilena, por ejemplo, evitando que queden fuera candidatos con alta votación".
RODRIGO PEÑAILILLO
Ex ministro del Interior, 23-04-2014

"Hoy, con el sistema binominal, un candidato puede ser elegido con el 5% si su compañero de lista alcanza un 60%, como ha pasado. Con la propuesta del Gobierno... nadie con una gran votación va a quedar fuera del Parlamento".
PEPE AUTH
Diputado, 28-04-2014

"Me niego a pertenecer a un grupo político que quiere ganar por secretaría, sin lograr que nuestras ideas seduzcan al electorado. No son los sistemas los que te hacen ganar, es la adhesión popular que eres capaz de generar".
LILY PÉREZ
Senadora Amplitud, 11-08-2014

"Hemos reafirmado un principio básico de la democracia: los avances de nuestra Patria no pueden ser definidos a partir de distorsiones espurias de la representación, sino por la voluntad soberana de millones de ciudadanos y ciudadanas".
MICHELLE BACHELET
Presidenta de la República, 27-04-2015 Mayor representatividad territorial, pero con reparos; proporcionalidad al debeLas dos grandes promesas:

Quizás el mayor compromiso del que se habló cuando, en 2014, se debatía sobre el nuevo sistema electoral que reemplazaría al binominal es que cada diputado o senador representaría a una cantidad similar de habitantes.

Varios expertos coinciden en que en ese aspecto, efectivamente se mejoró. "Había distritos con muy poca población que elegían dos representantes y distritos con mucha población que también elegían dos representantes. Se corrigió gran parte de la sobrerrepresentación y la subrepresentación de los distritos", advierte Mauricio Morales, director del Centro de Análisis Político de la Universidad de Talca.

El mejoramiento, sin embargo, no fue completo. Sobre todo si se compara la cantidad de congresistas de las regiones, especialmente las extremas, y la de los lugares más poblados del país. "Se podría haber avanzado mucho más en esta dimensión; por ejemplo, haber aumentado más los escaños disponibles para la Región Metropolitana", plantea Ricardo González, coordinador del Programa de Opinión Pública del CEP. Y Eugenio Guzmán, decano de la Facultad de Gobierno de la UDD, hace notar que hoy para ser diputado por Aysén se necesitan muchos menos votos que para serlo en Santiago; es decir, los electores ayseninos pesan más que los capitalinos.

Un caso particularmente discutido es el de Atacama, que -con un padrón de casi la mitad- elige los mismos diputados que Antofagasta. De hecho, durante el debate legislativo se afirmó que esa había sido una exigencia del Partido Comunista, que supuestamente tenía particular fuerza en la zona (sin ir más lejos, su secretario general, Lautaro Carmona, postuló, sin éxito, al Senado por la misma región).

Paradójicamente, considerando que el nuevo sistema se denomina "proporcional", pues aspira a que la representación política sea proporcional al número de votos obtenidos, falló justamente en ese punto. Ello fue especialmente claro en el caso de Chile Vamos, que con el 38% de los votos obtuvo un 47% de los escaños, recibiendo un "premio" superior al que solía recibir en el sistema binominal; en el caso del Senado, con una cantidad similar de sufragios, logró más de la mitad de los cupos en competencia.

El fenómeno se vincula con las lógicas de los sistemas electorales, que tienden a beneficiar a la primera fuerza política, pero también tiene que ver con el modo particular en que se dio esta elección, donde la Nueva Mayoría fue dividida en dos listas, lo que la hizo perder un número relevante de cupos. De hecho, calcula, si la NM hubiera competido unida, habría logrado 64 escaños, ocho más de los que obtuvo, y la centroderecha 68, cinco menos.

Sin embargo, para Morales esto "no es responsabilidad del sistema, sino de la Nueva Mayoría, que fue dividida en dos listas y perjudicó sus opciones".

Récord de diputados con baja votaciónMás que en el binominal:

Otra de las promesas repetidas en torno al nuevo sistema electoral fue que este no dejaría fuera a candidatos con alta votación, problema respecto del cual solía criticarse al binominal. De hecho, más que los problemas de representatividad -dicen distintos especialistas- era ese elemento el que más críticas suscitaba en la ciudadanía al evaluar el sistema antiguo.

A la larga, la promesa no solo no se cumplió, sino que la situación terminó transformándose en lo más cuestionado de la jornada electoral del domingo pasado.

¿Qué pasó? Una cuestión de expectativas "desmesuradas", se señala desde el mundo académico.

Y es que, para quien conociera de mecanismos electorales, desde el principio estaba claro que con el sistema que debutó el domingo el problema del arrastre (candidatos con poco apoyo que salen electos gracias a los sufragios de sus compañeros de lista y desplazan así a figuras muy votadas de otras nóminas), no solo se iba a mantener, sino que podía incrementarse, como finalmente pasó.

De hecho, un estudio realizado por Eugenio Guzmán revela que varios de los nuevos diputados electos registran los menores porcentajes de votación desde las elecciones de 1989 (ver tabla en página 12). En total, 18 congresistas fueron elegidos con menos de 4%, y 6 con menos de 2%. Algo que, según se había dicho (ver frases), se buscaba evitar.

"Se decía que se iban a acabar todos los vicios del binominal, pero en la práctica eso no iba a ocurrir. Ahora lo que manda es el resultado de la lista y por ello se sigue produciendo el arrastre", explica el académico.

"Nosotros en LyD lo advertimos desde el minuto 1. Hubo cierta deshonestidad en cómo se planteó este debate. Ahora estamos peor que antes, pues el elector no sabe cómo se va a traducir su voto en un escaño".

Para Morales, sin embargo, "este mecanismo de arrastre es parte de las reglas del juego. Si hay diputados que aprobaron el sistema y ahora se quejan de que no fueron electos, a pesar de haber conseguido más votos, significa que no leyeron bien lo que estaban votando".

"Famosos" corren con ventajaMegadistritos:

Una de las dudas recurrentes en torno al nuevo sistema era cómo iba a afectar a votantes y candidatos el tamaño de los llamados megadistritos, producto de la fusión de los que existían en el binominal.

Para Jorge Ramírez, el sistema presenta tres problemas en este punto. Explica que al ser tan vasto el territorio que hay que cubrir, "se hace difícil para los candidatos conectar con la ciudadanía", diagnóstico que incluso es compartido por Patricio Zapata, uno de los ideólogos del nuevo mecanismo (ver recuadro).

Ramírez agrega que se generan incentivos para que los candidatos concentren sus esfuerzos en los lugares con más electores, abandonando otros. Y, además, "mientras el distrito crece, es más probable que votaciones porcentualmente marginales puedan acceder a una representación".

Esto es cuestionado por Mauricio Morales, a partir de los resultados del domingo. Y explica que debido a los megadistritos, que por su tamaño eligen más representantes, muchos votantes optaron por candidatos de coaliciones distintas de las dominantes, al estimar que tenían reales posibilidades de ser elegidos.

Los megadistritos -según los expertos-, posiblemente, también influyeron en otra característica de esta elección: la gran cantidad de figuras conocidas en otros ámbitos -televisión, deporte, espectáculos, farándula- que se aprontan a llegar al Congreso.

"Dada la cantidad de pactos existentes, había muchos candidatos por distrito, la mayoría desafiantes que no eran conocidos para el votante. En ese escenario, ser conocido ayuda. Si a eso se le suma la posibilidad de vincularse a un partido o pacto, aumenta la posibilidad de ser elegido", dice González. A esto, Morales agrega que "ellos producen el efecto de generar atajos informacionales. La gente no conoce el partido ni a los candidatos, pero sí conoce al famoso".

Diversidad, al precio de un Congreso fragmentadoNo hay mayorías:

Una de las frases más repetidas por quienes impulsaron el cambio de sistema electoral fue que este iba a permitir la inclusión de todas las corrientes políticas significativas y emergentes. Además, agregaría un elemento de "incertidumbre" sobre quién se quedaría con los escaños. Es decir, más competencia.

Al respecto, no hay dos opiniones. Este precepto se cumplió, lo que queda comprobado; sobre todo, por los 21 congresistas obtenidos por el Frente Amplio y los 8 de Evópoli. Difícilmente, ambas fuerzas hubieran podido conseguir una representación de ese tamaño con el binominal.

"Reconozco que diversifica, y que el elector puede escoger entre un abanico más amplio de alternativas", admite Jorge Ramírez, de Libertad y Desarrollo.

Asimismo -en el debut de la Ley de Cuotas, que obligó a llevar un 40% de candidatos de un género, como mínimo- aumentó el número de mujeres electas en la Cámara de Diputados, de 19 en la elección de 2013, a 35 el domingo pasado. Y 13 de los congresistas electos fueron ex dirigentes estudiantiles, con un promedio de edad bajo los 37 años.

Incluso, la presentación del voto evidenció esta mayor diversidad en la oferta: como hace notar Mauricio Morales, si entre 1989 y 2013 la gente tenía que elegir entre 8 candidatos en promedio en cada distrito, ahora la cantidad de alternativas subió a un promedio de 34.

Sin embargo, para varios analistas, esta nueva variedad en las fuerzas políticas representará un desafío nuevo para quien asuma el próximo gobierno: la gran fragmentación de fuerzas en el Poder Legislativo.

"La fragmentación del Congreso es relevante, porque cuando los escaños están repartidos en demasiados partidos o coaliciones, puede afectarse la estabilidad del sistema político y cambiar las estrategias para negociar acuerdos", expresa González, augurando un difícil desafío para el próximo ministro secretario general de la Presidencia. Y es que, de partida, ninguna coalición contará con la mayoría absoluta de los votos -ni en la Cámara ni en el Senado-, lo que obligará a permanentes transacciones para sacar adelante las iniciativas.

"No debiera pasar en futuras elecciones que hubiera tantas votaciones pequeñas"Patricio Zapata, ideólogo del proyecto:

"Estoy súper satisfecho, pero sabiendo que no hay sistemas electorales perfectos", dice el constitucionalista Patricio Zapata, quien -asesorando al entonces ministro Rodrigo Peñailillo- fue uno de los artífices del sistema electoral que debutó el domingo pasado.

-Durante la discusión de esta reforma, ¿se fue suficientemente claro a la hora de explicar que este sistema mantendría algunos problemas del anterior, como el arrastre, por ejemplo?

-Yo recuerdo haber mostrado a los diputados cómo operaba el sistema proporcional y explicado cómo funciona la cifra repartidora. Además, teníamos la práctica de las elecciones de concejales, que usan este mecanismo. Efectivamente, dependiendo de cómo se distribuyan los votos, es tan posible que un candidato de una lista se lleve el 90% de los votos y se comparta el otro 10, como que se distribuya de forma pareja. Es imposible que un sistema anticipe eso. Uno pensaría que los distintos partidos buscarían puros candidatos fuertes porque eso mejora las posibilidades de la lista, pero en esta votación algunas fuerzas no pensaron que el fuerte era tan fuerte o no tenían un segundo o tercer candidato fuertes.

"La alternativa que parece de sentido común es que salgan elegidos los de más votaciones personales, sin importar la lista o el pacto. Pero eso puede ser aberrante en ciertos escenarios porque si los votos se distribuyen de una cierta manera, tú castigas a la mayoría y premias a la minoría".

Sin pausas, continúa: "No debiera pasar en futuras elecciones que hubiera tantas votaciones pequeñas. Pero que no se nos olvide que con el binominal, muchas veces pasaba que el segundo tenía votaciones del 5, del 6 o del 4. No del 1,5%, pero votaciones menores. Y quedaban fuera personas con votaciones de más del 20%".

-¿Cree que algunos partidos no entendieron bien el sistema?

-Yo creo que a nivel de las directivas había claridad de cómo funciona el sistema. Pero el sistema se defiende de un excesivo control. Alejandra Bravo y Eduardo Salas, que negociaron por el PRI, hicieron un tremendo esfuerzo en la negociación para que por el distrito de ella fueran tres PRI. Ella sabía que se sumaban los votos. Quería asegurar su victoria. Pero no resultó, porque el distrito elige a 8 y no fue la única carta de Chile Vamos. Si tuviéramos binominal, yo puedo apostar que ella habría salido electa, pues habría sido la única de Chile Vamos. Lo mismo con Andrés Santander y otros. El binominal le entregaba sandías caladas a la élite política".

-¿Cómo evalúa el resultado en términos de diversidad?

-Si pudiera llegar a los tobillos del maestro Edgardo Boeninger, en estos temas se trata de conjugar eficiencia y legitimidad. Te diría que el sistema político durante 25 años fue eficiente, se llegaba a acuerdos, había moderación. Pero mostraba ciertas grietas, había grupos que miraban de fuera. Entonces, cuando permites la incorporación de sectores como el Frente Amplio -de acuerdo a lo que les corresponde, acá no hay ningún regalo-, les quitas argumentos a los antisistema. El domingo, un grupo de cabros de la juventud rebelde se tomo la sede de Piñera diciendo que el voto no servía para nada. Ese día en la noche, muchos jóvenes sintieron que el voto sí servía.

-A muchos les preocupan los efectos de la fragmentación política del Congreso. ¿Y a usted?

-Ya veníamos experimentando el chantaje de algunos díscolos. Desde el año 2009 muchas votaciones venían dependiendo de lo que quisieran hacer, por ejemplo, Horvath, Fernando Flores, Adolfo Zaldívar. Y eso es malo, porque el sistema cede al reclamo de un cacique. El binominal nunca suprimió la diversidad; había un número de partidos que no era muy distinto. Pero en vez de estar distribuidos de acuerdo a lo que los ciudadanos querían, estaban distribuidos de acuerdo a lo que negociaban los secretarios generales. Es bueno sincerar.

-Los independientes siempre se quejaron de que el sistema los perjudicaría, lo que parece ser cierto...

-En el momento en que no permites listas de independientes, los pones en una situación de desventaja. En el binominal competía un independiente contra dos y ahora puede pasar que compita uno contra 7 u 8. Es así.

"Ahora, no tenemos un sistema que les dé tanto poder a los partidos. No son listas cerradas. Pero hay que buscar un equilibrio, porque los partidos no pueden volverse completamente irrelevantes. Si voy a presentar una lista de cinco independientes, ¿para qué me voy a meter a un partido? Eso le haría mal a la democracia".

"Pero ojo, un independiente que saque el 20% de los votos, salvo en el caso de las circunscripciones binominales, como Tarapacá y Arica, va a entrar. Y en las zonas binominales, pasaba lo mismo antes, con el sistema anterior".

-¿Cómo evalúa el comportamiento de los megadistritos?

-El ideal sería que tuviéramos un distrito más reducido, pero para eso hay que aumentar el número de diputados. Estamos en un zapato chino. Yo espero que los diputados vean la forma de especializarse dentro de los distritos. Porque es bien difícil estar cerca de los electores si tienes una megacomuna o megadistrito.

La renovación que sí se logróEl tropiezo incumbente

Muchos dudaron cuando, durante el debate legislativo, el Gobierno expresó que el nuevo sistema que se preparaba iba a beneficiar la inclusión de figuras políticas nuevas, renovando el Congreso. Y es que el efecto combinado de distritos más grandes y de las nuevas reglas en materia de gasto y propaganda electoral que se aprobaron en paralelo es que los nuevos candidatos tendrían una clara desventaja contra los incumbentes, ya conocidos en sus zonas.

Tras los resultados del domingo, la crítica pareció difuminarse. La Cámara, por ejemplo, estará conformada desde marzo por 61 diputados "antiguos" y una mayoría de 94 nuevos, en lo que será la mayor transformación del Poder Legislativo desde 1990.

"Sería bueno que quienes hicieron esa crítica explicaran por qué se produjo lo contrario. Sabíamos que se iba a generar más competencia. Otra cosa es que los incumbentes pensaran que estaban seguros. Fue un exceso de confianza al encarar distritos más grandes", dice Morales.

Concuerda con él González, quien explica el fenómeno por dos razones. La primera, relativa a un presunto voto de castigo hacia la coalición gobernante. "Como la mayoría de los parlamentarios de ambas Cámaras pertenecía a la coalición oficialista, si existe un voto de castigo, los incumbentes pertenecientes a esa coalición y que buscaron la reelección podrían haberse visto perjudicados y haber perdido la elección". La segunda, debido a las características propias del sistema "que permite que un candidato con una alta votación arrastre al resto de los candidatos de la lista, lo que benefició a los desafiantes".

Eugenio Guzmán, sin embargo, tiene otra visión.

"El 76% de los candidatos que iban a la reelección lo lograron. Es un porcentaje bastante alto. El fenómeno real es que los incumbentes bajaron mucho su votación", explica, y agrega que los diputados que buscaban triunfar nuevamente bajaron su apoyo en un 42%.

Los perjudicados de la reformaIndependientes:

Desde el principio, cuando recién comenzaron a saberse detalles del proyecto que preparaba el Gobierno, los independientes plantearon que este los iba a perjudicar. Los resultados del domingo muestran que el temor era fundado.

Algo que, según confirman los expertos, era lógico que pasara.

"Este sistema no está diseñado para que independientes fuera de pacto sean elegidos. Este sistema sanciona las patriadas individuales", dice Morales.

La razón, según Ramírez, es que los candidatos fuera de pacto deben enfrentarse a nóminas de hasta 8 contendores que suman sus apoyos, cuando antes, con el binominal, debían enfrentarse a 2. "Para imponerse deben tener una votación gigante. En la práctica no hay igualdad de condiciones", explica.

Muestra de eso es que el único independiente fuera de pacto que logró ser elegido fue René Saffirio, con 17,1% en el distrito 23.



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Foto:ILUSTRACIÓN: RODRIGO VALDÉS

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