Las debilidades que develó la Fórmula E en el uso de la ciudad

Los eventos de alto impacto se organizan en forma inconsulta, sin información ni estrategia.  

Manuel Valencia 

Una aclaración inicial de esta columna es que vivo en el sector en donde se trazó la pista de la Fórmula E. Como vecino, he vivido de cerca los trastornos que ha implicado su organización. Más allá de que fui afectado en mi horario de descanso por bulliciosas maquinarias dedicadas a instalar el circuito o de ver muy dificultado mi tránsito por el barrio, con calles cortadas y hasta un salvoconducto para entrar o salir de mi edificio, creo que la Fórmula E es la demostración de un modo deficiente de cómo se dispone la ciudad para realizar eventos masivos.

Por supuesto, se debe aplaudir el objetivo mayor de promover a Santiago como un escenario internacional, de fomentar la industria turística y, de esa forma, allegar recursos a sus servicios. Pero estos loables propósitos no pueden ser un justificativo para disponer de la ciudad como si fuese un bien que se transa de forma inocua. En este caso, el centro no es solo lugar de paso, sino un espacio donde residen personas, con necesidades atendibles que pueden ser planificadas con información entregada con la debida antelación. De esa forma, los afectados pueden tomar decisiones como elegir sus viajes o sus vacaciones para evitar sufrir de cerca los impactos.

Luego del paso de la Fórmula E quedan varias lecciones: este tipo de intervenciones, como sucede en varias ciudades como Estocolmo o San Francisco, debiesen ser consultadas a los eventuales afectados. Desde lo comunicacional, sus beneficios debiesen vincularse a prestaciones más concretas: no solo basta un propósito amplio, como el fomento de la electromovilidad, sino los recursos que se obtengan de la carrera debiesen vincularse, por ejemplo, a un mejoramiento urbano concreto en los barrios a los que afecta o de otras zonas deficitarias de la ciudad.

Así, un evento de alto impacto puede ser compartido como un sacrificio informado, con beneficios colectivos acariciados por todos.

 


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Los vecinos del Parque Forestal fueron los más afectados en sus rutinas.
Los vecinos del Parque Forestal fueron los más afectados en sus rutinas.
Foto:ANDRÉS PÉREZ CUENCA


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