Se han registrado más de 200 muertes en lo que va del año:
Reportan matanza de monos en Brasil por temor a fiebre amarilla

Según las autoridades, los animales han sido asesinados al ser considerados erróneamente vectores del virus y a pesar de que pueden ser una buena defensa contra él.  

AFP 

El miedo a la fiebre amarilla, el virus que ha provocado la muerte de 25 personas en 2018, ha desatado una masiva matanza de monos en Río de Janeiro durante las últimas semanas, según informaron ayer autoridades de la ciudad.

Los animales han sido asesinados -muchos de ellos en la vía pública- por ser considerados erróneamente vectores del virus, explicaron.

En lo que va del año, se han encontrado 238 cadáveres de estos primates, una cifra considerable en comparación a los 602 de todo el 2017, según indicaron los servicios sanitarios de Río.

Un 69% de los monos fallecidos presentaban señales de agresión humana, en su mayoría apaleamiento o envenenamiento. El resto habría perecido a causa de diferentes enfermedades que están siendo investigadas en distintos laboratorios de la ciudad.

Allí los monos son sometidos a autopsias y, en algunos casos, se envían fragmentos de órganos a la Fundación Osvaldo Cruz, un reputado centro de epidemiología, para reconocer posibles casos de enfermedades como la fiebre amarilla.

También se han identificado masacres de primates en otras regiones del sudeste de Brasil, especialmente en los estados vecinos de Sao Paulo y Minas Gerais, donde se ha registrado el mayor número de casos de la enfermedad.

En Sao Paulo, un equipo de biólogos que trabaja en un parque de la ciudad lanzó en las redes la campaña #Freemacaco, después de haber recogido dos bebés de monos que habían quedado huérfanos tras la muerte de su madre, asesinada a golpes.

"La gente tiene que entender que el transmisor de la fiebre amarilla es el mosquito. El mono es una víctima. Y si no hay monos en la naturaleza, los mosquitos buscarán al hombre para alimentarse", dijo a AFP Fabiana Lucena, jefa de la Unidad de Medicina Veterinaria Jorge Vaitsman, cerca del centro de Río.

Lucena agrega que estos animales sirven de centinelas para identificar dónde está el virus. "Para poner en marcha una campaña de vacunación más eficaz, hay que identificar las zonas donde los monos mueren de fiebre amarilla. Pero cuando el ser humano se pone a matarlos, la trazabilidad del virus se hace más difícil", asegura.

 


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Los cuerpos de los monos son enviados a laboratorios, donde son sometidos a una autopsia. La mayoría ha presentado fracturas en su mandíbula, columna y cráneo.
Los cuerpos de los monos son enviados a laboratorios, donde son sometidos a una autopsia. La mayoría ha presentado fracturas en su mandíbula, columna y cráneo.
Foto:AFP


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