Más de 37 mil cruces diarios:
Éxodo masivo de venezolanos complica la situación en el lado colombiano de la frontera

VILLA DEL ROSARIO, Colombia El gobierno -que desplegó militares para resguardar la zona- incluso teme que los puentes no soporten el aumento del tránsito.  

DANIEL LOZANO Para ?El Mercurio? 

La frontera entre Venezuela y Colombia parece una zona de guerra. Tres días después de la puesta en marcha del plan del Presidente Juan Manuel Santos para controlar la frontera más caliente de América Latina, tanquetas y soldados de élite colombianos han consolidado su despliegue, tanto en los puentes como en las trochas, los senderos que sirven de atajos para el contrabando y el paso de emigrantes. Incluso han hallado pequeños campamentos de venezolanos escondidos entre arbustos en medio de la autopista que lleva hasta Cúcuta.

El éxodo masivo de los venezolanos, que atraviesan los límites con los países vecinos para desparramarse por todo el continente huyendo de la inmensa crisis social y económica que enfrentan (82% de pobreza, 13.000% de inflación estimada para 2018, desabastecimiento de alimentos y medicinas, en 78% según la organización de Médicos por la salud), es un problema de orden interno que no deja de expandirse. Más de 4 millones de personas han salido del país, una estimación que hacen observadores, porque el gobierno no entregra datos oficiales.

La presumible victoria de Nicolás Maduro en los comicios presidenciales del 22 de abril, a los que la oposición aún no decide si va o no, provocará una nueva ola que se unirá a los más de cuatro millones de venezolanos que ya conforman la diáspora provocada por la revolución, según sociólogos y expertos migratorios.

La última encuesta de Consultores 21 asegura que el 40% de la población en Venezuela evalúa irse del país. El promedio de personas emigradas por familia es 1,97.

"Este es un fenómeno que no ha tenido comparación en la historia de América Latina", dijo al diario colombiano El Tiempo Carlos Malamud, del Instituto Elcano de España. "Hubo migraciones importantes y exilios en época de las dictaduras militares, o en crisis económicas y fenómenos como el conflicto armado en Colombia, pero no llegaron a cifras como las de Venezuela".

Situación extrema

"Alertamos lo que está por venir, la situación será mucho peor. Han controlado la situación en el centro de Cúcuta (convertido durante meses en un inmenso dormitorio al aire libre para cientos y cientos de venezolanos), pero en los puentes no es igual. Han 'corrido la arruga' (postergar lo impostergable) unos cuantos días, hasta que la gente pase por las trochas. Son más de 2.000 km de frontera entre Colombia y Venezuela", explica a "El Mercurio" Gustavo Contreras, uno de los líderes de la Fundación Venezolanos en Cúcuta.

Caos, desorden y mucha angustia asaltaron desde el viernes a los emigrantes venezolanos que cruzan todos los días, en torno a 37.000. Solo en diciembre 1.200.000 venezolanos atravesaron la frontera, la mayoría para vender, cambiar y comprar, su único método de subsistencia. Pero una buena parte lo hicieron para proseguir su fuga migratoria en otras zonas de Colombia, Ecuador, Perú, Chile y Argentina o para quedarse en Cúcuta para iniciar una nueva vida.

"La responsabilidad debe colocarse del lado correcto. Tanto el gobierno de Colombia como el de Brasil (que enfrenta una situación similar en el estado fronterizo de Roraima) se colocan del lado de sus nacionales más allá de los esfuerzos para la restitución de la democracia. El problema en Venezuela y de los venezolanos es Nicolás Maduro y su régimen que han hecho de nuestro país a la vez un Estado fallido y un gobierno forajido", argumentó en nombre del Parlamento venezolano el diputado Luis Florido, presidente de la Comisión de Política Exterior.

La situación es tan extrema que el gobierno colombiano también ha ordenado a sus expertos que revisen una a una las columnas que sostienen los tres puentes que separan a los dos países. Nunca antes habían soportado tamaño tránsito de personas, tantas que ya se han diagnosticado "señalamientos de las dificultades de la infraestructura". Al otro lado, Maduro niega el éxodo, incluso asegura que son los colombianos los que van a Venezuela.

Gregory Hernández, de 26 años, no pierde el tiempo en política. Vive con desolación las últimas horas en la frontera a la que llegó hace meses. Para el joven de Los Teques, en el estado central de Miranda, el Dorado se levanta en Chile. Y si no, en Argentina.

Las suplencias en un restaurante y "todo lo que me ofrezcan" apenas le da para pagar los alrededor de US$ 153 de arriendo y para comer. En su casa duermen hoy tres amigas, recién llegadas de Caracas, que comparten una colchoneta en el suelo. Llevan tres días en la calle, como "tinteras", vendedoras de café. Lo justo para ayudar a su amigo con el alquiler. Eso sí, las tres duermen en zozobra, hay demasiadas cucarachas en el suelo.

Reacción en Caracas

Aplastados por la crisis que ha roto sus vidas solo les queda luchar para subsistir cada día, ajenos a la evidente batalla que mantienen los dos gobiernos. Las medidas de Santos tuvieron eco inmediato en Caracas, en donde se destacaron las declaraciones del diplomático Roy Chaderton, quien formó parte de la comisión gubernamental en las fracasadas negociaciones entre gobierno y oposición en Santo Domingo.

"No nos vamos a dejar matar", aseguró el dirigente chavista, quien dibujó un escenario de conflicto armado con Colombia y hasta elucubró con "hacernos la fantasía de una salida venezolana al Pacífico en caso de que los colombianos insistan en destruir nuestro país".

Para los venezolanos que huyen, la guerra es otra. "Nos sentimos como los sirios huyendo de una guerra de hambre", sostiene Rubén Darío Poleo, líder de los emigrantes venezolanos que pernoctan en el Parque Santander, en el centro de Cúcuta. Poleo, soldador de 57 años, solo lleva cuatro semanas en Cúcuta, pero ha vivido en su propia piel el dolor de la diáspora, el mayor éxodo de la historia de Venezuela y la mayor crisis migratoria de la historia de Colombia.

 Brasil evalúa medidas

El Presidente de Brasil, Michel Temer, interrumpirá sus vacaciones para viajar hoy a la fronteriza ciudad de Boa Vista, donde discutirá con autoridades locales medidas en favor de los inmigrantes venezolanos que han llegado en masa a la región.

La ola migratoria al estado amazónico, uno de los más pobres de Brasil, ha provocado una crisis por la falta de recursos para atenderlos, y sus autoridades han solicitado ayuda para ofrecer salud, educación, alojamiento y empleo a los inmigrantes.

Las autoridades de Boa Vista, con unos 320.000 habitantes, calculan que en los últimos meses ha recibido a unos 40.000 venezolanos que buscan refugio en Brasil y que actualmente viven hacinados en pequeños albergues o en las calles de esta ciudad.



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La decisión de Colombia de aumentar los controles migratorios desató un cruce masivo, en especial por el puente Simón Bolívar. Bogotá pidió a sus expertos que revisen los pilares, para ver si pueden soportar el peso.
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Foto:EL TIEMPO/COLOMBIA/GDA

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