"Hoy es un problema", admite el comandante en jefe, general Jorge Robles, a días del 88º aniversario de la FACh:
Las cifras récord del mercado aeronáutico reabren "fuga" de pilotos en la Fuerza Aérea

En medio de la desconfianza generada por los fraudes en el Ejército y en Carabineros, destaca "la pureza y la limpieza" de la compra de seis helicópteros Black Hawk.  

IVÁN MARTINIC 

Junto a su imponente edificio Comodoro Arturo Merino Benítez, en Cerrillos, la Fuerza Aérea de Chile exhibe cinco de los aviones de combate que ha tenido en los 88 años de historia que cumplirá este miércoles: un Mirage Elkan, un A-36 Halcón, un F-5 Tigre, un A-37 Dragonfly y un Hawker Hunter.

Al comandante en jefe, general Jorge Robles Mella, no le gusta tener que elegir uno, pero al final cede. Su favorito es el A-37 Dragonfly. En él hizo más de la mitad de las tres mil horas de vuelo que suma en su carrera como piloto de combate y fue instructor de los actuales comandantes y pilotos de los F-16.

Entusiasmado, pide su gorra y posa junto al avión de ataque ligero de origen estadounidense. Lo observa con una mezcla de orgullo y nostalgia. Y es que a sus 60 años, Robles vive sus últimos ocho meses de servicio activo. Su período como comandante en jefe termina el 5 de noviembre y, luego de 44 años en la FACh, volverá a la vida civil.

"Espero terminar mi período, porque uno nunca sabe lo que puede pasar", dice entre risas. "Si es así y llego al 5 de noviembre, me voy con la tranquilidad de entregar una institución en la senda de mis antecesores, que se ha destacado por un trabajo muy anónimo, de mucho compromiso", asegura. Cuando se repasa la historia de la FACh, añade, se ve que los aviadores no han sido observadores del desarrollo del país. "¡Siempre hemos sido actores!", enfatiza, a propósito de la polivalencia de sus medios aéreos y la vocación de su personal, que le permite tanto asegurar la paz como ayudar ante situaciones de catástrofe. "Por eso creo que tenemos una gran institución", remarca.

Test de los Black Hawk

En 44 minutos de conversación dirá varias veces que ser comandante en jefe no fue fácil.

"Ha sido una tarea muy exigente. Las instituciones (armadas y de orden) han estado con una visibilidad muy grande y hemos tenido que ser cuidadosos en potenciar y reforzar nuestros procesos (de control). Y quiero decir que los procesos por los cuales estamos siendo controlados hoy vienen desde hace muchos años. Hemos tenido la capacidad de ir adaptándonos, de ir mejorando. No quiero decir que no podamos tener algunos errores, que los podemos tener, pero creo que nos hemos ido anticipando a las cosas que están sucediendo (...) Esto no habría sido posible sin nuestro personal. Una de las características que tiene nuestra institución es que los oficiales, el personal de cuadro permanente, los empleados civiles, los aviadores en general, han sido muy acuciosos con su trabajo. Y ellos merecen mi reconocimiento".

-Usted no lo nombra, pero evidentemente se refiere al impacto provocado por los fraudes en el Ejército y en Carabineros...

-Por supuesto que sí.

-¿Qué cortafuegos tiene la Fuerza Aérea?

-Los procesos, los procesos.

-¿Cómo detectan si un miembro de la institución tiene movimientos abultados en su cuenta corriente?

-Los procesos. Por un lado, hay una matriz de riesgo hace mucho años, y (siempre) estamos estudiando cómo disminuimos los riesgos operativos, logísticos, de mantenimiento, etc. Y cuando hay algo que se sale de esa línea, automáticamente es una luz amarilla. Y se comienza a estudiar. Permanentemente.

-¿Han detectado casos?

-Hemos tenido que hacer algunas correcciones, pero gracias a Dios no hemos tenido problemas.

En esa línea, una de sus mayores preocupaciones era la compra de seis helicópteros de transporte mediano, la más cuantiosa de su gestión. Él no lo confirma, pero medios especializados la cifran en US$ 180 millones.

La competencia fue ganada por Sikorsky, filial de la estadounidense Lockheed Martin, que entre agosto y octubre despachará a Chile seis helicópteros UH-60 Black Hawk. En el camino quedaron cinco oferentes, entre ellos el grupo italiano Leonardo, que recurrió ante Contraloría y a los tribunales.

-Ahí se mostró la fortaleza de nuestra institución, porque logramos demostrar la pureza y la limpieza de nuestro proceso. Este fue informado a todos los niveles, políticos y parlamentarios, antes de tomar la decisión final, así como el por qué la estábamos tomando. Y esa decisión se tomó con la tranquilidad de que detrás había un estudio muy sincero, muy profundo, de un gran equipo, muy reducido, con muchas cosas que le exigimos cumplir. Entonces, cuando vino esta diferencia de una empresa que no había quedado conforme y que fue tanto a la Contraloría como a los tribunales, teníamos la tranquilidad del trabajo hecho. Y así lo demostró el tiempo.

-Cuál es su receta, porque otras licitaciones militares han sido hasta traumáticas...

-Seguir los procesos, en forma ordenada, con mucha dedicación y horas de trabajo para no cometer errores. Cuando se nombró al jefe de proyecto y a su equipo asesor, se les dio el marco de las tareas que tenían que cumplir, y estas se fueron cumpliendo en plazos, en profundidad y en dedicación.

-¿Y los intermediarios?

-Para este caso siempre dejamos fuera a los intermediarios. Aquí las compras fueron directas y los contratos fueron directos país-país o país-empresa. Aquí no hubo intermediarios.

Los Black Hawk, destaca Robles, darán nuevas capacidades a la FACh. Volar más alto en la cordillera para hacer rescates y operar de día o de noche, por ejemplo. Su autonomía les permite llegar desde Santiago a Arica o Puerto Montt y, si es necesario, viajar desarmados en un avión Hércules a lugares como la Antártica o a Isla de Pascua.

Salida de pilotos

Espoleado por las aerolíneas de bajo costo y la llegada de nuevos operadores, el mercado aeronáutico chileno sigue quebrando récords. En 2017 movilizó a 22,3 millones de pasajeros y nada indica que deje de crecer.

La presión de esta industria reabrió la llamada "fuga" de pilotos que la FACh había logrado controlar al inicio del período del general Robles, en 2014.

-Es correcto. Es un problema no menor, y se ha dado el caso de que no solo los pilotos, sino que mucha gente nuestra, tanto personal como oficiales de otros escalafones, se ha ido voluntariamente a la vida civil por este mercado permanente que hay en el país.

-¿O sea, este problema, que hace cuatro años estaba contenido, rebrotó?

-Estaba contenido, pero hoy es un problema que tenemos.

-¿Y cómo se enfrenta?

-Es un problema que tenemos que enfrentar como país, pero ahí vuelvo a lo que decía antes, que es la vocación. Acá entramos por una vocación de servicio, y eso es lo que hemos tratado de inculcar en nuestras tripulaciones y en nuestra gente. Cuando la gente utiliza una institución de la defensa como un trampolín, quiere decir que esa persona no merecía haber entrado, porque no tiene la vocación de servicio público. Especialmente en el área de la defensa, donde tenemos que estar dispuestos a ir a cualquier parte a socorrer al país, todos los días del año y las 24 horas.

-¿Cuánta gente se ha ido?

-Es un número que a nosotros nos duele, porque es gente que ha demostrado que no tiene el compromiso que tienen que tener quienes pertenecen a la institución. Eso me duele más que el número.

Ley del Cobre
"Lo único que queremos es mantener las capacidades", dice sobre eventuales cambios a la legislación.

"Cuando la gente utiliza una institución de la defensa como un trampolín, quiere decir que esa persona no merecía haber entrado, porque no tiene la vocación de servicio público".
GENERAL JORGE ROBLES MELLA
Comandante en jefe de la FACh

 La demora en lanzar un nuevo satélite y el "dolor" por las palabras del Papa en Maquehue

NUEVO ANIVERSARIO. En un "muy bien pie" está la FACh ante los 88 años que cumplirá el miércoles, asegura su comandante en jefe. Destaca el aporte que históricamente ha hecho al desarrollo del país, por ejemplo, abriendo rutas, conectando al país y apoyando ante emergencias, como con los puentes aéreos tras los terremotos de 1960, 2010, 2014 y 2015.

A futuro ve varios desafíos: mejorar aún más la relación con la sociedad ("que hoy es muy exigente con las instituciones"), ayudar a estudiar el cambio climático, mantener la presencia en el espacio y ser protagonistas en el ciberespacio.

FIDAE 2018. La ve como un "ejemplo de organización". A 38 años de su primera versión, esta vez contará con cerca de 50 países, 500 expositores, 400 delegaciones y un centenar de aviones.

LENTO REEMPLAZO DEL FASat-CHARLIE. Lanzado en 2011, la vida útil del único satélite chileno en órbita debía terminar en 2016. No obstante, aún sigue enviando información, gracias a que los encargados hicieron cálculos "muy correctos" y a que la operación "ha sido la mejor", afirma el general Robles. Aunque el despegue de su reemplazo, el FASat-Delta, estaba previsto para 2017, hasta ahora no hay noticias. Según el comandante en jefe de la FACh, los estudios técnicos están terminados. Espera que "Charlie" funcione 12 o 18 meses más, y advierte que si deja de hacerlo antes de que "Delta" entre en órbita, Chile perderá una excelente capacidad de estudiar el país y de entregar información. Recuerda que "Charlie" ayudó a encontrar los cuerpos de cuatro desaparecidos en el aluvión de Villa Santa Lucía.

MISA PAPAL EN MAQUEHUE. Notorias fueron las diferencias entre la Fuerza Aérea y los organizadores de la visita de Francisco sobre el uso de la base en La Araucanía. En un comienzo, la FACh planeaba ceder 60 de sus 200 hectáreas, pero la insistencia de la Iglesia la llevó a abrir todo. Finalmente solo llegaron unos 200 mil peregrinos y las fotos aéreas mostraron grandes espacios vacíos. "Entregamos todos los antecedentes a quienes tenían que tomar la decisión", dice Robles.

Sobre la alusión que el Papa hizo en su homilía a las violaciones a los DD.HH. cometidas en Maquehue, reconoce: "Claro que duele. Reabre heridas y son cosas en las que siempre he dicho que hay que mirar a futuro. La institución hizo todos los perdones necesarios", enfatiza, y ha colaborado en todo lo que se le ha pedido.

"SALVATAJE" DEL NOMBRE DEL AEROPUERTO DE SANTIAGO. En 2016, una moción parlamentaria transversal intentó rebautizar el terminal Comodoro Arturo Merino Benítez -que homenajea al principal impulsor de la aeronáutica chilena- con el nombre del premio Nobel de Literatura Pablo Neruda. "No era la primera vez, pero esta fue la que llegó más lejos", recuerda Robles. Alarmada, la FACh se desplegó en el Congreso y elaboró un informe que estimaba el costo del cambio de nombre en $522,8 millones. Sin patrocinio del Ejecutivo, la iniciativa terminó en un aterrizaje forzoso. "Que se desconozca esa historia (de Merino Benítez) era triste para nosotros, doloroso, porque poco se sabe del esfuerzo que muchos aviadores han hecho por el desarrollo del país", concluye el comandante en jefe.



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El general Robles y su avión favorito, el A-37 Dragonfly. De las tres mil horas de vuelo que acumula en su carrera, más de la mitad las hizo a bordo del avión de ataque ligero fabricado en EE.UU.
El general Robles y su avión favorito, el A-37 Dragonfly. De las tres mil horas de vuelo que acumula en su carrera, más de la mitad las hizo a bordo del avión de ataque ligero fabricado en EE.UU.
Foto:Felipe Vargas Figueroa

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