Mayo en el cine francés :
De Langlois a las barricadas

En febrero de 1968, los cineastas de la Nueva Ola se levantaron para defender a Henri Langlois, el director de la Cinemateca Francesa, que acabada de ser despedido por el ministro de Cultura de De Gaulle, André Malraux.  

Christian Ramírez 

Siempre que se buscan las películas "de mayo del 68", el impulso inicial es que faltan títulos, como si el evento se hubiese desarrollado con tal compulsión y rapidez que los cineastas solo habrían podido acceder a sus ecos en clave ex post , tratando de vincularse desde una imposible distancia.

La respuesta a ese aparente vacío es simple: la gente estaba demasiado ocupada, demasiado revuelta como para filmar. Es cierto, no cuesta mucho rastrear las cintas que se anticiparon a los acontecimientos, ya sea invocando el prematuro desencanto como "La chinoise" (1967), de Jean-Luc Godard, o incitando directamente al caos -"Week End" (1967), también de JLG-, y algo parecido ocurre con proyectos nacidos a partir de las revueltas y sus cenizas, como la épica "Out 1" (1971), de Jacques Rivette y ese ejercicio de sentimientos terminales llamado "La maman et la putain" (1973), de Jean Eustache; pero es mucho más difícil toparse con algo facturado "en caliente", al fragor de los disturbios. Los pocos que tuvieron la sangre fría para salir con la cámara a la calle -entre ellos Godard, Chris Marker y Alain Resnais- dejaron tras de sí los intrigantes ciné-tracts , enigmáticos cortometrajes de acción, discusión y batalla callejera que hoy pueden observarse en YouTube. Ninguno iba firmado, ni tampoco narrado; de hecho, el manifestante que quisiera podía arrebatar el rodaje de las manos de los expertos y grabar unos cuantos pies de filme en formato de película colectiva, donde cualquier traza del cine de autor -un concepto poco menos que reverenciado en la primera mitad de los 60 y en mayo, de golpe, sometido a feroz crítica- desaparecía en medio de la pulsión militante. Hoy, los ciné-tracts son una adictiva curiosidad, una extraña experiencia de radicalismo, un artefacto tan histórico como un clásico óleo de museo, sobre todo porque -en lo que a películas se refiere- la verdadera batalla, la que todavía está viva, la que aún se siente eternamente joven, había ocurrido apenas unas cuantas semanas antes de "mai 68"; a mediados de febrero, cuando los cineastas de la Nueva Ola se levantaron en pleno para defender a Henri Langlois, el director de la Cinemateca Francesa, que acabada de ser despedido por el ministro de Cultura de De Gaulle, André Malraux. Langlois no era un fino operador político ni un intelectual de fama, pero poseía una suerte de poder tan invisible como envidiable: desde la fundación de la Cinemateca, a mediados de los años 30, había jugado un papel central en la cultura europea, como uno de los padres fundadores de lo que hoy entendemos como Patrimonio Audiovisual, y más aún: había formado y educado a toda una generación de intelectuales que ahora se sentía conminada a sacar la voz por él. En un principio, los que se tomaron los cines y luego las veredas eran parte de su núcleo duro: Truffaut, Godard, Rohmer, Rivette y Chabrol; los jóvenes redactores de Cahiers du Cinéma que influenciados por el maestro habían acabado por convertirse primero en críticos y después en directores, pero en cosa de días las oficinas del ministerio se repletaron de cartas de cineastas de todo el mundo que prohibían la exhibición de sus títulos mientras Langlois no fuera reinstalado en su puesto. A los nombres de Fritz Lang, Luis Buñuel, Orson Welles, Roberto Rossellini, Akira Kurosawa, Alfred Hitchcock y Charles Chaplin se sumaron otros que ni siquiera venían del cine -Pablo Picasso, Susan Sontag, Marguerite Duras, Samuel Beckett, un largo etcétera- y finalmente los de algunos cuyo entusiasmo los había unido a la "fiesta": los estudiantes maoístas de la Universidad de Nanterre y los de la Sorbonne, incluyendo varios rostros que cobrarían fama en mayo, como Daniel Cohn-Bendit.

¿En qué momento se produjo esa conexión? ¿Cómo fue que el "affaire Langlois" -que agitado y todo, parecía solo otra polémica cultural, de esas que llegan y se van- se convirtió en el prólogo, la mecha que prendió la bomba? A fines de abril, Langlois estaba de regreso en su oficina, pero la agitación del ambiente audiovisual solo iba en aumento y tras la marcha del 13 de mayo ya no hubo vuelta atrás: Truffaut le comunicó al presidente del Festival de Cannes que mejor suspendiera el evento, porque la urgencia era otra: convertir el Comité de Defensa de la Cinemateca en algo nuevo: los Estados Generales del Cine Francés. Reunir a todas las ramas de la industria. Replanteárselo todo. Al revés de lo que ocurrió con Godard y Resnais, que simplemente optaron por salirse varios años del sistema, el director de "Los 400 golpes" no tardó en desencantarse de las parrafadas, los discursos y debates interminables que siguieron a continuación y pronto reanudó el montaje de "Besos robados", quizás el filme más bello de esos días, y estrenado en septiembre, al final de ese largo verano. Poco antes, el primero de junio, el director había marchado en la última gran protesta estudiantil, la del Barrio Latino, y sus impresiones superan las de cualquier película en torno al tema. "Siempre fui un individualista. Odiaba a los políticos, porque no se ocupaban de algo que había marcado mi vida: el destino de los que están al margen. Marché, y nunca lo había hecho. Los policías me golpearon cuando era niño, así que empaticé con los estudiantes que devolvían los golpes a la policía. Me conmoví. Los admiré. Nunca pensé ver en las calles esa inteligencia, humor, fuerza y justicia, todo al mismo tiempo".

 


Herramientas Reducir letras Aumentar letras Enviar Imprimir
Godard durante Mayo del 68. Los pocos que tuvieron la sangre fría para salir con la cámara a la calle dejaron tras de sí los intrigantes ciné-tracts , enigmáticos cortometrajes de acción, discusión y batalla callejera que pueden observarse en YouTube.
Godard durante Mayo del 68. Los pocos que tuvieron la sangre fría para salir con la cámara a la calle dejaron tras de sí los intrigantes ciné-tracts , enigmáticos cortometrajes de acción, discusión y batalla callejera que pueden observarse en YouTube.
Foto:AFP

[+] Vea más fotos


Servicios El Mercurio
   Suscripciones:
Suscríbase a El Mercurio vía Internet y acceda a exclusivos descuentos.
   InfoMercurio:
Todos los artículos publicados en El Mercurio desde 1900.
   Club de Lectores:
Conozca los beneficios que tenemos para mostrar.


Otros Servicios
   Defunciones
   Ediciones anteriores
   Propiedades
   Suscripciones
   Empleos
   PSU@El Mercurio
   Contratar publicidad
   Club de Lectores
   Clase Ejecutiva
   El Mercurio - Aguilar
 


Buscador emol.com Ir al demo interactivo Buscador emol.com
0  
Versión Digital

  • Revistas
    El Mercurio
  • PSU@ElMercurio.com Ediciones Especiales