Crítica de Arte Museo de Bellas Artes y Galería Ana María Stagno:
Identidad y metal en 12 autoras

WALDEMAR SOMMER 

El Museo Nacional de Bellas Artes presenta doce mujeres del Capítulo Chileno del NMWA, a través de obras, total o parcialmente, en metal. Sus trabajos -de 2009 a 2017- oscilan entre el relieve más o menos plano, el decidido volumen y los objetos. Al primer grupo pertenecen tres autoras. Así tenemos las 30 planchas con agua fuertes abstractas de Amelia Errázuriz. Cuadradas todas, se acompañan con cuatro espejos, acaso para alivianar el peso visual del conjunto sobre el suelo. Por el contrario, colocados en la muralla, los dibujos de Catalina Bauer alcanzan a constituir una instalación mural, donde su altar negro aprovecha bien la arquitectura de ese rincón de la sala. Esgrafiados en cobre, poseen aspecto de enigmática vegetación marina, subrayada por el claroscuro del entorno. Superpuestos, los no figurativos esmaltes de Ana María Lira muestran un brillante colorido, dispuestos sobre adecuados plintos cuadriculares de madera.

Como tótems se elevan sobre sus plintos las cinco planchas de la rancagüina Michelle-Marie Letelier. Trabajadas por sus dos lados con cobre e inesperado salitre, definen una suerte de curiosa guía de circulación eléctrica. A la inversa, los dos bellos aportes de Rosario Perriello constituyen el triunfo de lo plenamente reconocible. Bien compuesto, uno conforma la exuberancia de un despliegue mural de flores y hojas, por entero de bronce. Bastante diferente, un par de delicados pajaritos muertos encima de un charco, se hallan volcados en porcelana y también en bronce. Hasta una joya genuina es capaz de materializar el industrial cable coaxial de cobre, claro que en alianza con perlas, plata y un cuarzo facetado. Mediante él, la porteña Marcela Bugueiro rinde tributo a la valerosa mujer de otrora. Dentro de la escultura tradicional hay que colocar el aluminio de la ecuatoriana Karen Pazán. Sin embargo, debe reconocerse que su realización se vincula demasiado con ciertas famosas figuras de la cultura olmeca.

A la plenitud del objeto común, como intermediario expresivo, corresponden las obras de las expositoras restantes. De ese modo, se luce la lámpara magnífica de Virginia Guilisasti. Saturada de ironía y de lágrimas facturadas con vulgares pedazos de vidrios y espejos, refinadamente se burla con mucha gracia de pomposidades de antaño. Acompañante insuperable de tan hermoso producto resulta un video con color; ilustra un desastre inesperado y capaz de provocarnos la risa. Aunque del todo distinta, asimismo otra lámpara representa a Alejandra Prieto. La artista del carbón le dedica, por supuesto, su material genuino: con su armazón metálico cuelga ella conservadora, fúnebre, estática. El segundo trabajo de Prieto incluye el negro mineral unido al cobre, concretando el pop art en una típica zapatilla deportiva. Similar tendencia estadounidense puesta al día la encontramos en el grupo de ositos de peluche desechados, que Livia Marín transfiguró mediante yeso y dorados. Junto al atractivo de sus distintas actitudes corporales, se convierten en fetiches de una opulenta sociedad comercializada. Radical aparece, entretanto, el despojo a que somete sus vasijas Isidora Correa. Según su línea de operación habitual, reduce utensilios domésticos nada más que a siluetas. Por último, la novedosa Pamela de la Fuente establece la clara diferenciación de sexos, por intermedio de la fotografía, de dos representativos tiradores antiguos y del intenso doble sentido.

Jaime Vial, Paula Subercaseaux

Dos expositores aún menores de los 40 años nos propone, esta vez, Galería Ana María Stagno. La polifacética Paula Subercaseaux es uno. Sus acuarelas, cerámicas y manchas doradas se relacionan con similar temática, el agua. De grandes dimensiones, azules sobre soporte blanco, las pinturas están elaboradas con la vehemencia dinámica de un fluir acuoso, con un genuino vigor gestual. En cuanto a Los oscuros bloques cerámicos, la anchura de sus superficies definen texturas casi encrespadas, finos punteados, como marcando corrientes líquidas incesantes. En la madera de los cuadros, el manchado áureo podría asociarse con los caprichos formales del derrame de un agua espesa.

¡Cómo ha cambiado para bien Jaime Vial! Muestra ahora esculturas en hormigón armado, dotadas de un cromatismo restringido y aptas para provocar efecto táctil de cuero, metal, cartón, tela. Son figuras humanas viscerales, grotescas y de individualidad plenamente establecida. Es que la representatividad de cada una se halla abstraída a través de una interpretación plena de un humor malicioso. No podemos dejar de nombrar algunos aciertos: Guaripola, Ingeniero calculista, Vedette, Mujer con collar, Doctor Arriagada.

Metalformosis

Variado muestrario de 12 artistas actuales

Lugar: Museo Nacional de Bellas Artes

Fecha: hasta el 27 de mayo

Navegando Vi

De Paula Subercaseaux, pinturas y cerámicas alrededor del agua

Caldo de cabeza

El humor en las grotescas esculturas de Jaime Vial

Lugar: Galería Ana María Stagno

Fecha: hasta el 21 de abril

 


Herramientas Reducir letras Aumentar letras Enviar Imprimir
Las creaciones de las artistas oscilan entre el relieve más o menos plano, el decidido volumen y los objetos.
Las creaciones de las artistas oscilan entre el relieve más o menos plano, el decidido volumen y los objetos.
Foto:HÉCTOR YÁÑEZ

[+] Vea más fotos


Servicios El Mercurio
   Suscripciones:
Suscríbase a El Mercurio vía Internet y acceda a exclusivos descuentos.
   InfoMercurio:
Todos los artículos publicados en El Mercurio desde 1900.
   Club de Lectores:
Conozca los beneficios que tenemos para mostrar.


Otros Servicios
   Defunciones
   Ediciones anteriores
   Propiedades
   Suscripciones
   Empleos
   PSU@El Mercurio
   Contratar publicidad
   Club de Lectores
   Clase Ejecutiva
   El Mercurio - Aguilar
 


Buscador emol.com Ir al demo interactivo Buscador emol.com
0  
Versión Digital

  • Revistas
    El Mercurio
  • PSU@ElMercurio.com Ediciones Especiales