Presidente Moon dijo que Kim ha demostrado voluntad de acercamiento:
Corea del Norte aceptaría la desnuclearización y las condiciones de paz con el Sur

El Mandatario surcoreano aseguró que la normalización de las relaciones entre Seúl, Pyongyang y EE.UU. no sería difícil de lograr en las cumbres que sostendrán sus líderes.  

Alicia Tagle Crichton 

Meses atrás hubiese sido imposible pensar que el líder norcoreano, Kim Jong-un, estaría dispuesto alguna vez a dejar atrás su desarrollo armamentístico y menos que desecharía una exigencia clave para negociar con Corea del Sur y Estados Unidos: permitir que las tropas norteamericanas permanezcan en el país vecino.

En medio de semanas de especulaciones sobre la disposición de Pyongyang a acercarse a quienes han sido sus enemigos acérrimos por casi 70 años, el Presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, anunció ayer que Kim expresó su compromiso con la completa desnuclearización de la península y que no busca poner condiciones para concretar ese cambio.

"No creo que la desnuclearización tenga diferentes significados para Corea del Sur y Corea del Norte", sostuvo Moon en un almuerzo con directores de medios de comunicación surcoreanos. "Corea del Norte está expresando una voluntad de desnuclearización completa", aseguró. El Mandatario dijo que llegar a acuerdos generales sobre el desarme del programa nuclear y balístico de Pyongyang, el establecimiento de un régimen de paz y la normalización de las relaciones entre las Coreas y EE.UU. no debería ser difícil de lograr en la cumbre que el próximo día 27 sostendrán Moon y Kim y en la que entre mayo y junio reunirá al líder norcoreano y al Presidente estadounidense, Donald Trump.

"No han adjuntado ninguna condición que EE.UU. no pueda aceptar, como el retiro de las tropas estadounidenses de Corea del Sur", celebró el Mandatario. "De lo único que están hablando es del fin de las políticas hostiles contra Corea del Norte, seguidas de una garantía de seguridad".

Durante décadas, el régimen de Kim, considerado el más hermético del mundo, ha exigido persistentemente la retirada de los 28.500 soldados estadounidenses que permanecen estacionados en Corea del Sur, argumentando que su presencia justifica su desarrollo de armas nucleares. La demanda se ha convertido regularmente en el obstáculo que ha impedido cualquier comienzo de negociaciones con surcoreanos y estadounidenses.

La nueva postura de Pyongyang abre aún más las puertas hacia un próspero diálogo entre Kim y Trump, quien sostuvo recientemente que no asistirá al encuentro si percibe que la reunión con el líder norcoreano no será "fructífera" o que se levantará de la mesa y se irá en la mitad de la cita si es necesario.

Cuando los enviados especiales de Moon se reunieron con Kim en Pyongyang el mes pasado, el líder norcoreano dijo que su país ya no necesitaría armas nucleares si no se sentía "amenazado militarmente".

"El armisticio que se viene arrastrando desde hace 65 años debe tocar a su fin", dijo el Presidente surcoreano. "Hay que buscar la firma de un tratado de paz una vez declarado el final de la guerra". Porque más allá de las voluntades, Moon conoce las complicaciones que puede tener un pacto de paz entre las Coreas: cualquier acuerdo que ponga fin a la guerra en la península (que comenzó en 1950) requiere de la aprobación Corea del Norte, China y Estados Unidos, los tres firmantes del armisticio que desde julio de 1953 tiene el conflicto en tregua, por lo que implicaría una negociación a cuatro bandas, que incluya a Seúl.

"Incluso si se alcanzara una declaración entre las cuatro partes, todavía se está lejos de una paz permanente en la Península de Corea", comentó a "El Mercurio" Jenny Town, subdirectora de 38 North, sitio asociado a la Universidad Johns Hopkins.

"A lo sumo, se podrían iniciar negociaciones sobre cómo sería un régimen de paz, que tendría que abordar cuestiones como la alianza entre EE.UU. y Corea del Sur, sus ejercicios militares, las sanciones unilaterales, la cooperación económica intercoreana, los programas humanitarios y de desarrollo y cuestiones de derechos humanos", concluyó.

Las dos Coreas pondrán en marcha hoy una línea telefónica directa entre sus líderes, de cara a su reunión el día 27.

 El régimen ahora tiene primera dama

El líder norcoreano Kim Jong-un otorgó a su señora, Ri Sol-ju, el título de primera dama, en un ascenso excepcional que, según los analistas, podría ser una estrategia del régimen en vistas a parecer un "Estado normal" antes de las cumbres con Corea del Sur y EE.UU.

La presentadora estrella de Corea del Norte, Ri Chun-hee, que anuncia las grandes noticias, destacó el acto en la televisión. Ri Sol-ju apareció acompañada de altos funcionarios, que suelen figurar junto a Kim. Cantante, Ri es considerada una mujer de influencia en el país, aunque su rol se limitaba a ser la compañera elegante del líder.



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Moon se reunió ayer con los jefes de los principales medios surcoreanos. Unos 3.000 periodistas del mundo cubrirán su encuentro con Kim la próxima semana.
Moon se reunió ayer con los jefes de los principales medios surcoreanos. Unos 3.000 periodistas del mundo cubrirán su encuentro con Kim la próxima semana.
Foto:EFE

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