Ruido Ambiental:
Una mirada a la normativa vigente y sus desafíos

El socio fundador de esta empresa analiza el Decreto Supremo 38/11 del Ministerio del Medio Ambiente y plantea algunos de los temas pendientes para su mejora.  

 El crecimiento de las ciudades y su consecuente desarrollo trae de la mano la aparición de actividades industriales, comerciales, de transporte, esparcimiento y recreación que normalmente tienen asociada la generación de ruido con un efecto directo sobre la calidad de vida de las personas.

Desde mediados de los años 80, Chile cuenta con normas que regulan los niveles máximos de ruido que una determinada actividad puede generar. Si bien en un comienzo estas normas carecían de aspectos metodológicos que dificultaban su aplicación, en la actualidad el Decreto Supremo 38/11 del Ministerio del Medio Ambiente se presenta como una norma que, aunque para algunos puede ser debatible en ciertos aspectos, ha permitido generar un marco legal que regula y establece un estándar para fijar los niveles máximos de ruido que una determinada actividad puede generar sobre la comunidad.

Domingo Pacini, socio fundador de Ruido Ambiental y docente del Magíster en Medio Ambiente, mención en Gestión y Ordenamiento de la Universidad de Santiago de Chile, dice que el cumplimiento normativo, sin embargo, no asegura la ausencia de molestia en las personas, ya que ese umbral es multifactorial y depende, por ejemplo, del tipo de ruido, la frecuencia, su nivel, las condiciones de entorno, el horario e incluso del estado de ánimo de la persona, por lo que se dificulta y se hace aún más compleja su fiscalización, medición y evaluación.

"Un aspecto importante y que no siempre es de conocimiento general es que el Decreto Supremo 38/11 del MMA se aplica de manera diferenciada a cada titular, sin considerar el efecto sinérgico o acumulativo que pueda existir producto de la presencia de otras actividades generadoras de ruido. Es decir, queda pendiente una norma o modificación a la existente que defina estándares de calidad que puedan definir zonas latentes o saturadas que requieran de un plan de manejo especial, como en el caso de calidad de aire".

Y agrega: "Por otra parte, se ha hecho más presente en la evaluación ambiental, la inclusión del impacto acústico sobre fauna de interés. Esta tiene la particularidad de ser aún más compleja, ya que cada especie animal tiene su propio sistema auditivo y hábitos conductuales que lo hace particular y diferente a otras especies. Sin perjuicio de ciertos criterios internacionales que tienden a ser bastantes generales, como el caso de la EPA de Estados Unidos, tenemos en nuestro país la gran oportunidad dentro de los monitoreos ambientales que los proyectos desarrollan dentro de sus compromisos ambientales, de cruzar y analizar los datos de ruido levantados en terreno junto con la información recolectada por los especialistas de fauna para así establecer criterios en base a la respuesta observada de las distintas especies y el nivel de ruido existente", aclara el experto.

A su juicio, queda mucho por hacer en el ámbito de la acústica ambiental. En ese sentido, dice que está pendiente una norma para fuentes móviles -para autopistas y tránsito férreo, entre otros- y en especial una que regule las actividades de construcción, que debido a su naturaleza y temporalidad requieren de un criterio particular.

Por otra parte, el especialista también señala que es importante potenciar a los municipios para que tengan las competencias de velar por aquellas actividades domésticas, no contempladas por el D.S. 38/11 del MMA, como por ejemplo las fiestas particulares, que son bastante recurrentes y que no son abordadas por la Seremi de Salud.

LA PROPUESTA DE RUIDO AMBIENTAL
La evaluación del ruido y de las vibraciones de los proyectos es compleja, con una fuerte componente técnica que requiere de profesionales competentes y vasta experiencia. "En ese sentido, nuestra empresa Ruido Ambiental (www.ruidoambiental.cl) se especializa en la evaluación de proyectos energéticos, transporte, minería, industriales, infraestructura e inmobiliarios que requieren ingresar al Sistema de Evaluación Ambiental (SEA), como también diagnóstico de fuentes industriales que requieren efectuar un plan de manejo y control de ruido a nivel básico o de ingeniería. Profesionales con más de 20 años de experiencia e instrumentación y software especializados para modelación y predicción de ruido validados a través de normas internacionales permiten brindar un servicio integral y de primer nivel", destaca Pacini.

 


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Domingo Pacini, socio fundador <br/>de Ruido Ambiental.
Domingo Pacini, socio fundador
de Ruido Ambiental.
Foto:GUSTAVO ORTIZ

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