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Diego del Pozo, documentalista:
"Es casi imposible que el proyecto de Cantalao de Neruda se realice"

Sábado 21 de julio de 2018

Don Rafael Plaza, "el poeta de la carpintería", es uno de los narradores del documental.Foto:DIEGO DEL POZO

En cartelera en la Cineteca Nacional y en el Cine Arte Alameda, "Cantalao" indaga en la trunca idea de construir una residencia para poetas, artistas y científicos, frente al mar de Isla Negra.
 


IÑIGO DÍAZ 

El 9 de marzo de 2014 se inauguró la escultura "Mínima catedral", de Luis Prato e Ignacio Prieto, una pieza de acero de grandes dimensiones que entonces adquirió la categoría de memorial de Pablo Neruda. Se impone en Cantalao, el nombre que el poeta le dio a esa planicie en altura con impactante vista al océano, donde "fondeó" -literalmente- un ancla en 1968 para tomar posesión del territorio.

El episodio es parte de "Cantalao. El secuestro del legado de Neruda", documental de Diego del Pozo (34) actualmente en la Cineteca Nacional y el Cine Arte Alameda y que se apronta para iniciar funciones en 16 ciudades del norte durante agosto.

"Comenzamos a grabar material hace cinco años, cuando se conmemoraron los 40 años de la muerte de Neruda. Pero esta película nació a partir del libro 'El doble asesinato de Neruda', de Francisco Marín y Mario Casasús (Ocho Libros, 2012). Allí se hablaba de Cantalao, se mostraban los documentos de los estatutos originales que había preparado Neruda para la Fundación Cantalao", dice Diego del Pozo.

Su investigación fue llegando de un punto a otro en la intrincada historia del que ha sido llamado "el sueño de Neruda" de fundar una residencia para poetas, artistas y científicos en ese terreno de unas 4 hectáreas, dominado por chaguales, chagualillos y cardoncillos, que se ubica a dos kilómetros de distancia de su casa de Isla Negra.

"Cantalao ha sido estigmatizado como un 'sueño'. Así se refiere la propia Fundación Neruda. Pero eso es una manera de dejarlo en la ambigüedad, porque Cantalao no era un sueño, sino un proyecto real: existían los planos arquitectónicos, estaba el financiamiento definido, se habían escrito los estatutos. El golpe militar desmanteló todo el proyecto. Después vino la apropiación de la fundación y una caricaturización del Neruda mujeriego y coleccionista de botellas al que le gusta el caldillo de congrio. Neruda y su obra han sido denigrados", dice Del Pozo.

"Cantalao" cuenta con una narración coral: testimonios que van desde escritores y amigos del poeta, hasta el arquitecto Miguel Lawner, la periodista Faride Zerán, la sindicalista de la Casa Museo de Isla Negra Lorena Reyes y don Rafael Plaza, el carpintero y amigo de Neruda desde 1946, quien levantó la cabaña que domina el espacio allí.

-¿Qué ocurrió con el proyecto tras la muerte de Neruda?

"La Fundación Neruda es la mejor metáfora de la transición, porque hay una dimensión política en torno a su legado. Una posibilidad legal de que Cantalao pudiera concretarse es que el directorio de la fundación renunciara, que la herencia pasara a la Sociedad de Escritores -que ya no es lo que era-, que alguien allí tomara el proyecto y que los estatutos originales se validaran. Pero eso, sin la figura de Neruda hoy, no existe. Es casi imposible que Cantalao se realice".