La mujer más poderosa del nuevo equipo de Bachelet

Matías Bakit 

Esta semana, la expresidenta Michelle Bachelet, actual alta comisionada para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, volvió a ser noticia en el ámbito latinoamericano. ¿La razón? La revelación, en una entrevista con CNN en español, que recibió una invitación formal del Presidente venezolano, Nicolás Maduro, para ir a su país en medio de la crisis migratoria y de derechos humanos.

La noticia generó, casi por igual, esperanza y suspicacia entre quienes han seguido de cerca el conflicto venezolano, tanto en Chile como en ese país. Esto, por la posibilidad de que la alta comisionada vea in situ la complejidad del problema, pero con el riesgo de que su visita sea parte de una estrategia de utilización política tanto por el gobierno como por la oposición.

Es, según entendidos en el sistema de Naciones Unidas, el primer gran desafío político-diplomático que tendrá Bachelet, donde, dicen, tendrá que mostrar muñeca para afrontar un tema que podría influir positiva o negativamente en la visión sobre su gestión en el continente e incluso en otros lugares como Estados Unidos y la Unión Europea.

No será, sin embargo, la alta comisionada la única chilena puesta a prueba con esto, pues para este tipo de situaciones, entre otras cosas, la expresidenta llamó para el cargo de jefa de gabinete a una conocida: la exembajadora de carrera, actualmente retirada, María del Carmen Domínguez, con quien comparte varios puntos de vista, desde hace al menos cinco años.

De ella se espera que sea la "avanzada" de la exmandataria en los detalles de varios de los casos más conflictivos que llegan a la oficina.

A cargo de contenidos, discursos y agenda

Desde que llegó al cargo, Domínguez se ha manejado con total hermetismo y no ha dado declaraciones sobre el rol que tiene.

Sin embargo, según cercanos, sus tareas asignadas ya están claras.

Una de estas será utilizar su conocimiento en Naciones Unidas -adquirido como embajadora adjunta ante el organismo en el gobierno pasado- en terreno. Es decir, muchas veces deberá ser la representante de Bachelet, cuando la expresidenta no pueda asistir, en las visitas a los distintos países que lo requieran.

Otro punto, quizás el fundamental, es la diplomacia. Los entendidos señalan que la oficina de la Alta Comisionada tiene mucha demanda y exigencia de los países y movimientos, por lo que se requiere de "diplomacia de alto nivel" para coordinar todo el trabajo, los estudios y viajes a terreno. Es esta, dicen, una de las principales misiones de la exembajadora, hoy en Ginebra.

Un tema delicado en el que Domínguez ya se está involucrando es en el diálogo interno dentro de la misma Organización de Naciones Unidas y a cuestionamientos que han surgido en la misma Ginebra y en Nueva York respecto del funcionamiento y la verdadera influencia de la Oficina de la Alta Comisionada. Algo que incluso criticó su antecesor, el príncipe jordano Zeid Ra'ad Zeid Al-Hussein.

En este punto, la exembajadora deberá ejercer negociaciones en los mismos círculos de las Naciones Unidas, primero para disminuir el ruido y segundo, para ver la forma de dar curso a las demandas de los movimientos de derechos humanos y funcionarios de la ONU.

En el día a día, según sus cercanos, Domínguez tendrá, en la práctica, el liderazgo diplomático y administrativo de la oficina, asumiendo bajo su cargo la edificación de las estrategias a futuro del organismo, algo que ya hizo en gran parte del gobierno pasado bajo el mando de Heraldo Muñoz, cuando le fue asignada la Dirección de Planificación Estratégica. Cargo que le permitió estar presente en todas las reuniones y comités importantes de la Cancillería.

Eso implica que generará contenidos para la expresidenta, visará y planificará los discursos, administrará la agenda de la alta comisionada y tendrá trato directo y permanente con ella.

De hecho, varias la califican como la más influyente asesora y la verdadera segunda al mando. "La voz de Bachelet" en los círculos internos.

De Nueva York a Ginebra

Quienes conocen bien a María del Carmen Domínguez dicen que nunca ha militado en ningún partido. Pero afirman que es "claramente de izquierda" o "ideas progresistas".

El ejemplo principal de esto es que, entre las diplomáticas, por años llevó la voz cantante en los temas de paridad de género dentro de la Cancillería, sin esconder nunca sus críticas al sistema. Algo que, dicen, la acercó mucho a Bachelet.

Muchos recuerdan, de hecho, que durante la discusión por la modernización de Cancillería tuvo varios encontrones con diplomáticos por mostrarse "inflexible" a la hora de discutir los beneficios para las diplomáticas mujeres y sus parejas.

Criada en Estados Unidos, es de personalidad fría y más bien distante, salvo cuando conoce muy bien a una persona. Algo que generó ciertas discrepancias en torno a su persona en el ministerio, pese a ser abiertamente reconocida como "muy capacitada y profesional".

Otro punto que le ha generado conflictos y enemigos es que siempre ha estado cerca del poder. Incluso al principio de su carrera diplomática.

Por esa época, a principios de los 90, la Primera Dama Leonor Oyarzún no tenía quién la acompañara en sus viajes por el país. Por ello, se le asignó una de las pocas diplomáticas jóvenes que había disponibles: María del Carmen Domínguez.

De ahí su carrera fue en ascenso, siendo los puntos más importantes su labor como jefa de gabinete del entonces subsecretario Alberto van Klaveren y su cargo como directora de Planificación, una de las más importantes del ministerio, en la mayor parte del segundo gobierno de Michelle Bachelet.

Fue ahí cuando comenzó a generar nexos con la exmandataria, con quien estructuraba sus discursos sobre política exterior y coordinaba muchos de los temas a tratar en las visitas de Estado, a las cuales no faltaba. De hecho, en los vuelos presidenciales, muchas veces se vio a Bachelet moviéndose hacia el asiento de Domínguez para discutir un tema.

No fue extraño, entonces, que empezando el último año de gobierno se la nombrara como embajadora adjunta ante Naciones Unidas, como segunda tras Cristián Barros.

En este momento, en algunos círculos de Cancillería se consideró la designación como "un premio" por ser cercana a la Presidenta y al canciller. Varios la criticaron. En contraste, según entendidos, cuando terminó la administración Bachelet, el ministro Heraldo Muñoz le pidió al Presidente electo "proteger" o "blindar" a algunos embajadores. Entre esos estaba Domínguez.

De ahí el enojo del bacheletismo cuando, comenzado el gobierno, la embajadora salió de su cargo. En La Moneda expresaron que fue por razones presupuestarias, debido a la eliminación del cargo de embajadora adjunta ante la ONU -punto también criticado. Del otro lado adujeron motivaciones políticas.

Domínguez coincidió con esta última idea. Según sus cercanos, les manifestó su pena y decepción por la medida. Esto pese a que se le ofrecía asumir como embajadora en la India. Lo veía como un "castigo".

Fue ahí cuando llegó la oferta de Bachelet para acompañarla a Ginebra, la que tomó tras algunos días de reflexión.

En el día a día, Domínguez tendrá, en la práctica, el liderazgo diplomático y administrativo de la oficina, asumiendo bajo su cargo la edificación de las estrategias a futuro del organismo. La complicada relación de la expresidenta con la oposición venezolana

Ocurrió a fines de 2013, cuando, en una reunión de la Internacional Socialista en Santiago, se encontraron la entonces candidata presidencial Michelle Bachelet y el opositor venezolano Leopoldo López.

De aquella reunión, López dijo que se había presentado y había conversado con ella sobre el proceso venezolano.

El equipo de campaña de Bachelet señaló, en cambio, que la candidata no sabía con quién se había encontrado, ni conocía su tendencia política.

Desde ese momento en adelante, las relaciones entre Michelle Bachelet y la oposición venezolana se complicaron. Al punto que estos últimos denunciaron que durante su gobierno, la actual alta comisionada de Derechos Humanos de la ONU no recibió a ninguno de los dirigentes que vinieron a Chile.

Hoy creen que las cosas pueden ser distintas, sobre todo por las características del cargo y la relevancia internacional que ha cobrado la crisis en Venezuela. De hecho, diversas fuentes confirman que efectivamente varios miembros de la oposición venezolana han recibido respuestas por las cartas que han enviado a la oficina de Bachelet.

Claro que aún hay dudas.

"No me gusta la visita convenida, porque quien invita te arma el viaje, te dan el hotel, te arman las visitas. La idea es que Bachelet vea lo que el régimen quiere mostrar", dice la coordinadora en Chile del partido opositor Voluntad Popular, Mary Montesinos, quien agrega que ojala se reúna con la oposición, con Lilian Tintori, con María Corina Machado, las mujeres que han levantado la voz y se han mantenido fuerte en la calle".



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La exembajadora de carrera y actual jefa de gabinete de Michelle Bachelet, María del Carmen Domínguez.
La exembajadora de carrera y actual jefa de gabinete de Michelle Bachelet, María del Carmen Domínguez.
Foto:alejandro BALART


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