350 aniversario de la muerte Maestro del Barroco:
El Rijksmuseum inaugura ¡Todo Rembrandt!

Más de 400 obras del pintor holandés expondrá el Rijksmusem, en Ámsterdam, en lo que será la muestra más significativa hasta hoy. La pintura que capturó los sentimientos del ser humano, la lección del claroscuro y los grabados "pictóricos" conducirán, por la historia del arte y la intensa vida de Rembrandt, el gran barroco del norte europeo que dibujó una nueva mirada.  

CECILIA VALDÉS URRUTIA 

A pasos del colorido mercado de las Flores de Ámsterdam, junto a uno de los canales de esa ciudad que llegó a ser la más poderosa comercialmente durante el siglo XVII, numerosos visitantes esperan ingresar a la casa de Rembrandt. En esa mansión, marcada por la sobriedad holandesa, cuelgan algunas piezas del pintor barroco y se muestra cómo trabajaba sus grabados, que abordó de manera única. Se han reconstituido también espacios de su vida privada, que tuvo vaivenes de éxito y de fuerte dolor. Pero la más importante y completa historia del maestro del claroscuro se dibuja a unas cuadras y canales de distancia, en la que es su principal casa: el Rijksmuseum. El museo más importante de Holanda que inaugura, por primera vez en su historia, la mayor y más significativa muestra sobre el artista: "Todo Rembrandt", en conmemoración de los 350 años de su muerte.

La exposición, a partir de febrero, mostrará más de 400 obras del genio barroco de Europa del norte, entre las que se cuentan 22 pinturas maestras, 60 dibujos y técnicas mixtas y más de 300 de sus mejores grabados.

El Museo Nacional de Bellas Artes de Ámsterdam alberga lo mejor de Rembrandt van Rijn (1606-1669) y del barroco europeo, sobre todo de Holanda y Bélgica. Poseen la pintura maestra "La ronda nocturna"; también tienen "La novia judía" y su "Autorretrato de joven", entre otras joyas. Mostrarán, además, algunas piezas raras del artista y delicados dibujos y grabados que no suelen exponer. "Será una oportunidad única -señalan desde el Rijksmuseum- para internarse en el Rembrandt artista, el ser humano, el contador de historias y el innovador". En sus pinturas se encuentra parte de la historia del arte y de su propia biografía. Un pintor muy singular y un ser humano profundo, quien llegó, a través de su fina percepción de la realidad, de sus talentosas pinceladas y del innovador uso del claroscuro, a plasmar emociones profundas en el arte.

Retratos y autorretratos que conmueven

Gracias a la última adquisición del Rijksmuseum -que hizo a medias con el Museo del Louvre- de los "espectaculares" retratos del matrimonio de Marten Soolmans y de Oopjen Coppit, el museo holandés pasó a completar la pieza que faltaba para ser el museo con los mayores y mejores Rembrandt.

En esos dos retratos, el artista da cuenta de la riqueza de la burguesía holandesa y los pinta -no sin ironía- de cuerpo entero, como se hacía con los reyes. Los retratados, además, no miran de frente sino desde arriba, expresando su poder. Pero son también obras de una delicadeza exquisita en el tratamiento pictórico de los detalles (ropajes y joyas), y sus rostros, a través del uso de la luz y la sombra, van hablando de las personalidades de los retratados.

La exposición explorará diversos aspectos de la vida y trabajos de Rembrandt. La primera parte estará dedicada a sus inicios, los de ese niño que nació en la ciudad de Lieden en una familia de siete hermanos, hijo de un molinero y con un abuelo que hacía pan. El Rijksmuseum tiene el magnífico autorretrato que él hizo a los 22 años, en 1628, y que es citado innumerables veces y en Chile fue magistralmente recreado por el pintor Adolfo Couve. El museo busca aportar más datos y análisis de los retratos realizados por el artista barroco. Retratos únicos que le encarga la Casa de Orange y que la rica burguesía holandesa y los comerciantes sueñan tener y le encargan. Ello a pesar de que Rembrandt los dibuja en forma más real con los defectos físicos que percibe en ellos sin censura: fuera una nariz muy prominente y fea o un defecto en la piel, como bien destaca el historiador del arte británico Simon Schama.

Pero, sobre todo, el maestro holandés captura, como nadie en su tiempo, los sentimientos y emociones del retratado. Y los sitúa en la etapa que están viviendo. Retrata con especial delicadeza la ancianidad. El último autorretrato de Rembrandt -se pintó unas 68 veces- es para muchos críticos e historiadores del arte tal vez el más radical y uno de los más conmovedores de la historia del arte: aparece viejo y triste, deslavado, transmite el peso de las muertes cercanas a él, y su reciente bancarrota.

Su mujer rusa, Saskia, su hijo, Titus

La segunda parte de la exposición se articulará alrededor de quienes vivieron más cerca de él, a quienes dibuja y pinta. En su juventud, esboza el rostro de su madre con lápiz grafito y la pinta. Aunque fue su querida mujer, la bella rusa Saskia, su gran musa. La conoció en 1630 cuando la situación económica del artista había mejorado mucho (gracias a sus grabados y encargos de retratos) y comenzaba a vivir como un empedernido gastador burgués.

Saskia van Uylenburgh pertenecía a una distinguida familia protestante de Frisis, y sus padres se opusieron al matrimonio debido a las condiciones inestables que percibían en el artista. Pero se casaron igual, en junio de 1634, en la iglesia de Santa Ana en Ámsterdam. Rembrandt la dibuja con un lápiz plateado transmitiendo su amor, pocos días antes del matrimonio.

La imagina y plasma como diversos personajes: la transforma en Flora o Artemisa. Y en 1635, la pinta desnuda con sus imperfecciones, de manera radicalmente distinta a como trabajaban sus contemporáneos. Incluso, al final, la dibuja enferma. Saskia murió a los 29 años. Sus tres primeros hijos habían muerto al nacer -solo sobrevivió Titus-. Muy débil y triste, murió de tuberculosis.

Rembrandt se quedó solo con su hijo pequeño, Titus. Se enamoró luego de su niñera, con la condena social de la época. Pero, a la vez, su pintura se volvió más suelta y abstracta, a partir de 1655. Pinta a Titus escribiendo, con especial emotividad. Sigue autorretratándose dejando un valioso testimonio de su situación y emociones a través de los años. Dibuja a Titus con hábito de monje, en una composición que ilumina su rostro melancólico, una de las pinturas conmovedoras del museo y una de las piezas maestras de la muestra.

La lección del claroscuro se restaura

El mismo año en que murió Saskia, en 1642, Rembrandt terminó su mayor obra, "La Ronda Nocturna". Esa monumental pintura en torno a la cual habría sido construido el propio Rijksmuseum, su escena nunca aconteció de noche, la pintura era de día. Sucede que el original se fue oscureciendo con el tiempo .

La Ronda es una lección del uso de las luces y sombras, del claroscuro, y contiene lo mejor del barroco. Es también una obra aún llena de misterios y sintetiza toda una época de su autor. Rembrandt presenta allí una escena de la Compañía del capitán Frans Bannig Coq, una milicia civil en la que solo se retrataban a sus integrantes ricos y solteros. Se sabe ahora -según contó el director del museo, Taco Dibbits- que quienes aparecen en el cuadro debieron pagar 100 florines. Así, en el centro está el capitán Coq, y a su lado, el abanderado, es un rico comerciante. La obra da cuenta de que el poder de Holanda en el Siglo de Oro residía en la burguesía y no en la casa real. También muestra la genialidad del maestro barroco al retratar acontecimientos mínimos: se observa cuando un personaje mira a escondidas dentro del cuadro y en una niñita que debió ser tal vez la mascota de la Compañía. Y Rembrandt ilumina detalles esenciales; por ejemplo, el bordado del uniforme de un miliciano donde está el símbolo de Ámsterdam.

Lo insólito es que esta obra maestra, para que pudiera caber en su momento en la pared del museo, fue cortada en algunas pequeñas partes: se le sacó un "trozo", abajo a la derecha, del cuadro. Ahora, "La ronda nocturna" será sometida a una cuidadosa restauración, a partir de julio, por el Rijksmuseum, lo que podrá ser visto online .

Otro hito del artista es "La novia judía" (1665 y 1666) que exhibe el museo y cuyos rostros corresponden a los del hijo de Rembrandt, Titus, y a su novia, Magdalena. En 1669 pintó el hermoso "El regreso del hijo pródigo", que habla, con sentimiento, de esa historia bíblica con una pincelada larga empastada que transmite espiritualidad.

Famosos grabados que reinventó

Pero Rembrandt se hizo famoso, primero, por sus grabados. Trascendieron las fronteras holandesas y le permitió tener una holgura económica. Fue un innovador en ello, pues les dio un enfoque pictórico. Además, consciente del interés que tenían, retrabajaba sus grabados -explorando nuevas técnicas o cambiando de formato- para así tener más compradores. Y, al reformarlos y editarlos, se liberaba también de sus patrocinadores.

El Rijksmuseum tiene una colección de más de 1.300 dibujos y grabados, de todas sus etapas y temas. Seleccionaron para su aniversario los más hermosos y finos. Algunos de ellos muy frágiles y que son rara vez expuestos. En esos grabados, Rembrandt no solo recrea escenas, sino que también hace retratos diversos. Se fascina con actores, músicos callejeros y mendigos, a quienes dibuja en escenas de refinada belleza.

La última parte de la exposición estará dedicada al "Rembrandt contador de historias". Se exhibirán composiciones inspiradas en el Antiguo Testamento como "Isaac y Rebecca" ("Jewis Bride") o los retratos del apóstol Pablo, "donde alcanza una explosión maestra de gestos y emociones", subraya la curatoría del museo.

Una delicada y refinada técnica experimental caracterizaron el último tiempo del maestro. Un uso ingenioso del color y el logrado efecto de las luces mejoró aún más la narrativa de sus escenas. El Rijksmuseum complementará la gran muestra con lecturas sobre su arte y habrá performances musicales. A partir de octubre realizarán un diálogo entre pinturas de Rembrandt y Velázquez. Todo en honor al maestro del barroco del norte europeo. Ese hombre macizo, de pelo frondoso y carácter afable y melancólico, fue el genio del claroscuro y de los retratos con emoción y sentimiento. Él -junto a Caravaggio, su equivalente en el sur de Europa- revolucionó la mirada en el arte y la percepción del interior del hombre.

 


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La Ronda Nocturna, extraordinario ejemplo del barroco. Rembrandt retrató a la compañía miliciana del capitán Coq.
"La Ronda Nocturna", extraordinario ejemplo del barroco. Rembrandt retrató a la compañía miliciana del capitán Coq.
Foto:REMBRANDT

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