Atacama 2.0 La Tercera Región apunta al montañismo, el turismo minero y la industria del cine

Un reciente congreso reunió a expertos locales y extranjeros para potenciar la marca de la región nortina y convertirla en un polo sustentable de turismo deportivo, minero y hasta cinematográfico.  

Guillermo Tupper. 

Hace dos años, Álvaro Donoso visitó por primera vez la laguna Santa Rosa, en el Parque Nacional Nevado Tres Cruces, y encontró su lugar en el mundo. En esa remota locación atacameña, ubicada a 3.781 metros de altura y hogar de una nutrida población de flamencos, este exmilitar venido de Santiago ya cumplió dos inviernos como administrador del Refugio Maricunga, una guarida para montañistas en la que aprendió a lidiar con la soledad y el clima extremos. "El invierno es crudo, se juntan dos metros de nieve y las temperaturas llegan a -29 grados", relata. "¿Qué hago? Contemplar todo y aprendí hasta a tocar guitarra (risas). Es un buen lugar para conocerse a uno mismo".

Atraídos por la denominada "capital sudamericana del montañismo", un creciente número de aventureros europeos -principalmente, franceses, italianos y alemanes- llega a Maricunga en motos y vehículos todoterreno para alojar por un promedio de dos noches. Su primera meta es aclimatarse en los cerros de la zona para después apuntar al objetivo mayor: ascender el Ojos del Salado, el volcán activo más alto del mundo (6.893 metros) y una de las 17 cimas de Atacama que superan los 6 mil metros de altura (la mayor concentración a nivel mundial). "El montañista tradicional no necesita un guía porque ya subió el Everest y quiere vivir la experiencia", señala Ercio Mettifogo, socio del refugio y presidente de la Asociación Turismo Atacama. "Aquí no tienes 40 buses ni 20 japoneses sacando fotografías. Todavía falta que se desarrolle y explote, pero tratamos de hacer un turismo que sea realmente sustentable".

Hace cuatro años, Mettifogo tenía una distribuidora de alimentos de mascotas cuando el temporal que arrasó el norte del país -que desbordó los ríos Copiapó y El Salado y dejó decenas de muertos- hizo quebrar su negocio. Lejos de sumarse a las nueve mil personas que abandonaron la zona, Mettifogo decidió reinventarse en las que siempre fueron sus dos grandes pasiones: el turismo y Atacama. Sus circuitos incluyen travesías en las dunas y paseos de turismo patrimonial minero. "Visualmente, todavía queda mucho de los aluviones", dice, mientras apunta a los gruesos surcos que dejó el paso del agua en los cerros aledaños a la capital regional. "Esta es una región sufrida, tanto por la minería como por la naturaleza. Si no se mueve la minería, y el turismo como una nueva actividad económica, no tiene salida. Y nosotros apostamos a enganchar estos dos últimos".

El futuro es ahora

El desafío de posicionar la marca de la región y mejorar su infraestructura y asociatividad fueron los temas medulares de "Futurismo Atacama", un festival internacional de turismo responsable celebrado en Copiapó y que convocó a una serie de tour operadores locales y expertos extranjeros. Organizado por Be Chile -una agencia dedicada a potenciar destinos emergentes y que trabaja en Atacama desde marzo del año pasado-, uno de sus objetivos era capacitar a emprendedores del rubro para visibilizar los atractivos de una geografía única que aúna montañas, valles, mar y desierto. Entre ellos, la pequeña caleta de Chañaral de Aceituno -"el mejor lugar del norte para el avistamiento de ballenas", según resalta el Servicio Nacional de Turismo (Sernatur)-, las playas de arena blanca de Bahía Inglesa y el Parque Nacional Pan de Azúcar, otra parada ineludible para senderistas debido a su vida silvestre.

Con la excepción de fenómenos esporádicos de la naturaleza como el "desierto florido", Atacama aún no se consolida como un polo turístico altamente competitivo. Las razones esgrimidas son dos: el predominio de la minería como la principal actividad económica de la zona y la confusión habitual de que "esta es la región de San Pedro de Atacama", cuando, en realidad, esta última comuna queda en la Región de Antofagasta, a más de 800 kilómetros de Copiapó. "Este lugar no ha levantado por varias razones: entre ellas, porque la marca Atacama no le pertenece. Además de San Pedro, está el Gigante de Atacama, que es un hito importante en la Región de Tarapacá", señala Karen Luz Córdova, codirectora del evento junto con su socia Daniela Riquelme. "Vivimos en un país maravilloso y diverso, pero siempre nos quedamos con los íconos clásicos: Valparaíso, Torres del Paine, San Pedro... y esos lugares ya están saturados de gente. Siento que a nivel de Estado faltan esfuerzos para potenciar otras zonas del país como esta".

La falta de un reconocimiento de marca se suma a relatos todavía poco explorados: hace más de 500 años, por ejemplo, Atacama fue parte del Qhapaq Ñan, la red de caminos de más de 30 mil kilómetros que conectó el gigantesco territorio del imperio Incaico, llamado Tahuantinsuyo. En la ruta a Tres Cruces aún se pueden recoger restos de lasca, con el que los incas hacían las puntas de flechas para cazar guanacos. "Además de tener las cumbres más altas, un desierto increíble y el cielo más lindo del mundo, somos parte de esta red y no lo estamos trabajando territorialmente", denuncia Lorena Arriagada, secretaria general de la Asociación Chilena de Empresas de Turismo (Achet) y quien es especialmente crítica con el nivel de competitividad turística de la zona. "La región está en un 95% en deuda en la calidad del servicio y en el tipo de producto e infraestructura. Y no es menos decir que todo lo que se relacionó con la épica historia de los 33 (mineros) hoy día es solo una promesa".

Desde el Gobierno no desconocen esta realidad: de los 3,6 millones de visitantes extranjeros que arribaron a Chile durante el 2014 se pasó a 5,7 millones en el 2018, aunque en el 2017 se alcanzó un récord de 6,4 millones. "Tenemos algunos destinos bastante sobrecargados y eso significa tener que complementar con planes de mitigación", admite Cristóbal Forttes, jefe de Fomento e Inversión de la Subsecretaría de Turismo e invitado al evento. "En ese sentido, la Región de Atacama tiene un tremendo potencial. Obviamente queremos recibir más turistas pero, sobre todo, nos importa que ellos tengan un gasto promedio superior. Y, para lograrlo, hay que diversificar la matriz de experiencias turísticas. Y esta región las tiene, desde la montaña hasta el mar".

Cine y minería

Según los expertos extranjeros, el turismo minero representa uno de los principales capitales de Atacama. Inaugurado en 2011, el Museo Minero de Tierra Amarilla (15 kilómetros al sureste de Copiapó) aúna una impresionante muestra que incluye un meteorito de 145 kilos, un granito orbicular de 110 millones de años y una colección de 250 minerales nacionales nortinos. Pero también hay otras atracciones, como las sobrecogedoras ruinas de Puquios, un pueblo del sector precordillerano que, en el siglo XIX, llegó a tener 3 mil habitantes, alcalde y una estación por donde pasaba el primer ferrocarril chileno. "En Europa, el turismo minero no es masivo, pero sí es importante y, además, está creciendo", afirma la española Lilia García, geógrafa y gestora cultural del Museo de la mina de Arnao, uno de los más emblemáticos de España. "(A Atacama) le veo muchísimo potencial y me parece que está un poco infravalorado. Los restos arqueológicos de Puquios son un sitio ideal para montar un centro de interpretación del Parque Nacional Tres Cruces y un museo de sitio que desarrolle una explicación de todo lo que fue ese poblamiento".

Otro destino a fortalecer es el llamado "Mar de Dunas", 335 kilómetros cuadrados de pura arena en el que diversos tour operadores ofrecen aperitivos y pisco sour para los visitantes que contemplan la puesta de sol. La duna más alta, El Medanoso, alcanza los 550 metros y es popular para hacer sandboard , aunque los especialistas también apuntan a pequeños nichos de mercado. "Es una región que tiene mucho potencial para el turismo cinematográfico. ¿Por qué no un 'Juego de Tronos' aquí? Imagínense a los dragones volando entre las dunas, sería maravilloso. Y no solo hablo de grandes películas, sino de documentales, publicidad y cortos", señala la catalana María Angels Serrá, experta en márketing y estrategia en la boutique internacional Chias Marketing y que ya trabajó en exitosas campañas de destinos como Santiago, Isla de Pascua y La Araucanía.

El primer desafío para Atacama será en julio, con el arribo de unos 10 mil turistas para el eclipse solar. Si bien el fenómeno solo se verá en un 85%, el agotamiento de las reservas en Coquimbo -la única región en la que el evento se podrá apreciar en su totalidad- la posiciona como la mejor alternativa. "Es una buena oportunidad para presentarle al mundo un destino que, tal vez, nunca han considerado antes", dice Mark Johanson, periodista de "Lonely Planet", la guía de viajes que escogió a Chile como el mejor país para visitar en 2018. "Atacama ya es una marca, pero la mayoría de los turistas extranjeros van directamente a San Pedro. Es hermoso, por supuesto, pero también muy concurrido y no tan tranquilo como muchos esperan. La gente ahora quiere exclusividad y salirse de la ruta típica. Y esta región ofrece eso: es la Atacama sin descubrir".

 


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La laguna Santa Rosa está ubicada a 3.871 metros de altura.
La laguna Santa Rosa está ubicada a 3.871 metros de altura.
Foto:daniela paz riquelme

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