BICENTENARIO Uno de los padres del arte moderno:
Gustav Courbet y su pintura libre e incómoda

200 años se festejan del representante más importante del realismo surgido antes del impresionismo, quien nació en Francia en 1819. Un realismo que muestra la realidad incómoda y oculta de una sociedad y que fue rechazado numerosas veces. En Chile, su obra más polémica integró la producción de la ópera "Lulú", en 2018.  

CECILIA VALDÉS URRUTIA 

Gustav Courbet (1819-1877) fue esencialmente un hombre libre: libre para pensar, libre para crear un arte que rompió con las convenciones académicas, libre para reflejar situaciones ocultas que incomodaban, libre para escribir y crear junto a filósofos y poetas.

Esa misma libertad lo llevó a dar vida a una pintura valiente e incómoda, que revolucionó el mundo del arte con su realismo concreto, directo, sin autocensura, y con un innovador uso de las texturas y el color. Sus obras fueron excluidas de importantes salones y sometidas a la censura, hasta hace poco. Porque él, uno de los padres del arte moderno y fundador del realismo en la Francia del siglo XIX, no fue solo el autor de obras como "El taller del pintor", "Entierro en Ornans" o "Los picapedreros", que muestra a personajes reales, sino que dibujó "El origen del mundo". Cuadro que permaneció oculto hasta los años 90, cuando el Museo de Orsay decidió exhibirlo. El año pasado se expuso una copia de esa pintura durante la ópera "Lulú", en el Teatro Municipal de Santiago. Para muchos constituyó una apuesta irrespetuosa y de mal gusto sobre la mujer, más aún en tiempos del "MeToo".

Cuando se celebran los 200 años del nacimiento del realista francés, el Museo Courbet en Ornans (ver recuadro) rinde homenaje al "arte de ser libre" con una agenda de exposiciones que parte este jueves. Y se han organizado diversos encuentros para revisar esa obra que revolucionó el arte y la política social del siglo XIX.

Crítico sagaz

Courbet nació en Ornans, en la región francesa de Borgoña. Hijo de un rico terrateniente, fue educado en los principios de Voltaire y de la República. En 1839 se fue a vivir a París, a estudiar Derecho, pero optó por volcarse hacia su vocación verdadera: el arte y la dimensión social. Escribe: "No hace falta trabajar mucho para encontrar el vacío... hasta el punto que se duda en ejercitar la inteligencia por temor a encontrarse en una absoluta soledad". Luego denuncia: "Esta población que mira sin ver y tiene su alma puesta en los negocios".

En París estudió a los grandes maestros del Museo del Louvre y se relaciona con la bohemia intelectual. Courbet propicia un realismo distinto a la academia: el arte debía nacer de la observación objetiva del natural. Impulsa un realismo concreto y social, con perfección técnica. En 1846 planteó un manifiesto contra las tendencias románticas "exóticas" y las neoclásicas. Esa mirada la comparte con Baudelaire, Corot y Daumier, quienes junto al filósofo Pierre Joseph Proudhon se reunían en su taller. Gustav Courbet, mientras tanto, va construyendo una pintura que muestra mucho de lo oculto de la sociedad y las vidas cotidianas, en numerosas ocasiones ambientadas en el campo.

Pinta con espátula y trabaja distintas texturas, generando propiedades nuevas. "En algunas de sus impresionantes olas ocurre una suerte de terrenización, son de un verde como de barro y las nubes amenazantes están como petrificadas", describe la investigadora española Victoria Combalia. Y también es un maestro en expresar los estados físicos de los retratados. Se le critica porque para pintar a sus personajes reales se basó en fotografía, pero Courbet transfigura las figuras y el entorno y lo hace con un uso maestro del dibujo y del color. Los colores vivos resaltan en sus personajes principales, mientras para el resto recurre a colores oscuros o neutros.

Las tres pinturas que presentó en el Salón de París de 1851: "Los picapedreros", de 1849 (Museo de Dresde), "Entierro en Ornans", 1849-50 ( Museo de Orsay), y "Los campesinos de Flagey", 1850 (Museo de Bellas Artes de Besançon), revelaron la solidez de su pintura realista. Impactaron. "Era la primera vez que un artista ponía al pueblo llano en la categoría de arte y al mismo nivel", como bien destacan en un estudio del Museo Thyssen-Bornemisza, en Madrid.

Luego del golpe de Estado de Napoleón III y el inicio de un período absolutista, las pinturas de Courbet fueron rechazadas del Salón Oficial de 1855. Dejaron fuera su obra "El estudio del artista" (1854-55, en el Museo de Orsay), que constituye uno de sus trabajos más representativos de su interés por el realismo y lo social. Courbet se autorretrató ahí rodeado de modelos y de sus amigos, y a través de distintos personajes desarrolla una simbología de tipos de la sociedad: Baudelaire representa la poesía; la prostituta expresa la vida; una calavera sobre un diario simboliza un cementerio de las ideas.

La otra pieza rechazada fue "Un entierro en Ornans", que por sus grandes dimensiones (313 x 664 cm) rompió con la costumbre de que el gran formato era solo para las pinturas históricas. En ese entierro, los asistentes son todos anónimos. La marginación de esas pinturas del salón oficial llevó a Gustav Courbet a presentar su propio pabellón, cercano a los Campos de Marte. Lo llamó "Pabellón del realismo". Ese mismo año pinta su famoso "Buenos días, señor Courbet" (Museo Fabre, Montpellier), que levanta críticas por el modo altanero en que pinta el saludo a su mecenas Bruyas y a su criado. Se autorretrata en una alegoría del judío errante, con un bolso, su caja de pinturas y un bastón que extiende su sombra.

Abolió la École des Beaux Arts

Fiel a sus ideas republicanas y socialistas, fue un ferviente opositor al gobierno de Napoleón III. Participó en la Comuna de París, establecida en 1871, luego de la derrota de Francia en la guerra franco-prusiana. Y fue nombrado presidente de la "Federación de artistas responsables de la conservación de los bienes artísticos de París".

Courbet abolió, en ese momento, la École des Beaux Arts y las medallas del Salón, aunque conserva a los integrantes del jurado.

Se autoproclama "enemigo del ideal, de la religión y de la poesía" (a pesar de sus amigos poetas). Sus ideas lo habían llevado a relacionarse con figuras como el filósofo anarquista Proudhon. Colaboró con él en la redacción del documento "Del principio del arte y su destino social", en 1865.

Pero durante su dirección de la "Federación de artistas responsables de la conservación de los bienes artísticos", la Columna de la Place Vendôme fue fuertemente dañada y fue acusado de ser el autor. Lo obligaron a pagar y vendieron sus cuadros. Parte a Suiza, donde morirá.

Polémico y clandestino

Sobre el autorretrato "El hombre de la pipa" escribió, en 1854: "Es el retrato de un hombre desilusionado con las necedades con las que se le ha educado y busca asentarse en sus principios".

El erotismo y o sexual le fueron cercanos. Hizo pinturas como "Las bañistas" o "El sueño". Pero su más polémico cuadro fue y es "El origen del mundo" (1866), esa obra naturalista que muestra el sexo femenino desnudo, desprovisto de intimidad y de identidad. Courbet la pintó para el diplomático otomano Kahil Bey, quien la mantuvo escondida tras una cortina verde y solo la mostraba a amistades escogidas. Luego de una quiebra decidió venderla. Durante la Segunda Guerra Mundial cayó en manos de los nazis y fue redescubierta por la mujer del psicoanalista Jacques Lacan. Hay versiones que hablan de que el descubridor fue el propio Lacan. La pareja la adquirió y después la legaron al Estado francés. La recibió el Museo de Orsay en 1981, pero permaneció sin exhibirse hasta 1995.

Un hecho cercano a nosotros fue el malestar que produjo el año pasado, en neófitos y expertos, la reproducción de ese cuadro en el montaje de "Lulú", en el Municipal de Santiago. Para muchos, no se justificaba su presencia, fundamentada solo por el tema de la ópera. Tampoco debido a que artistas y escritores se inspiren en esa pintura para armar historias o citar su título, como lo hizo Jorge Edwards en una de sus novelas. Porque la libertad y estética de Courbet es, claramente, de mucho mayor alcance y profundidad que su obra más cuestionada.

 Exposiciones: develan dibujos de Courbet

El Museo Courbet -en Ornans- inaugura el próximo jueves una esperada exposición: se trata de " Courbet dibujante ", una faceta menos conocida, pero esencial en un realista como él. Exhibirán dibujos maestros suyos de colecciones privadas como "Los amantes del campo" de 1867 y otros de paisajes y retratos donde el trazo y la expresión de los rostros físicos es notable. Al mismo tiempo, llega allí el famoso artista franco-chino Yan Pei Ming para trabajar en el estudio de Coubert, con el objetivo de inaugurar una muestra en septiembre. Y en marzo se presenta una colectiva con piezas de Courbet y contemporáneos suyos.

En octubre es el turno de la exhibición " Courbet-Hodler ", en la que abordarán, a través de obras del realista francés y del suizo, los cambios estéticos en la Europa de fines del siglo XIX. Los festejos del bicentenario siguen con rutas por sus talleres. Se contempla que el Museo de Orsay no permanezca ajeno; por el momento, se pueden ver allí cuatro pinturas ícono del artista.



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Entierro en Ornans , 1849, reveló la solidez de su pintura realista. Primera vez que un artista ponía al pueblo llano en la categoría de arte al mismo nivel.
"Entierro en Ornans" , 1849, reveló la solidez de su pintura realista. "Primera vez que un artista ponía al pueblo llano en la categoría de arte al mismo nivel".

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