ARTES Y LETRAS

Domingo 21 de Noviembre de 2004

CONCURSO ARTES Y LETRAS. Luis Guerra, ganador categoría menores de 30 años:
Fantasma por un mes

El segundo piso de Galería Animal será varias cosas a la vez: escenario de una performance, muestra de obras de arte y habitación del hogar de un fantasma que vivirá y creará allí. Luis Guerra, un artista que busca el "arte feliz", realizará allí su más larga actuación.

MACARENA GARCÍA GONZÁLEZ

"Ahora estoy cagado de miedo", confiesa Luis Guerra. "No tengo la menor idea de lo que va a ocurrir y pienso que sólo cuando tenga la sábana encima me voy a empezar a dar cuenta". Tiene razones para temer y sentirse ansioso, pero no queda claro cuál de ellas es la que le pesa más: vivir durante 30 días encerrado en una galería de arte disfrazado de fantasma, verse registrado (y proyectado) durante las 24 horas por una cámara web o estar realizando la obra de mayor envergadura de su carrera de artista. Tengo la impresión de que esta última le es la más atemorizante. "Todo esto tiene un costo económico, personal, familiar y creativo enorme...", dice y no se demora mucho en agregar: "No sé qué voy a hacer después". Después, sopla fuerte.

Acontecimientos

Es difícil proyectar lo que hará Guerra cuando salga de Animal el próximo 24 de diciembre (disfrazado de niñito Jesús según bromea), porque no es nada de fácil predecir sus pasos. Él lo sabe y en parte lo disfruta. "Hay muchos que están esperando el trabajo; de hecho, esperan que sea un completo fracaso, pero eso no me molesta tanto si es parte de la obra", es una de sus frases, o "siempre mi obra es la del freak, la que no se ajusta a lo que se espera". Él así lo escogió. Primero porque la mayoría de sus obras corresponden a performances donde lo importante es el acontecimiento no regulado en el lugar del arte y, segundo (y tal vez muchísimo más importante), porque éstos "acontecimientos" suelen terminar con risas de parte de su audiencia. Guerra acaba asimilado a la figura del humorista, a veces de forma literal como cuando imitó al comediante norteamericano Andy Kaufman en la sala de exhibiciones de Balmaceda 1215, otras de forma indirecta (y algo menos jocosa) como cuando contrató a un enano para que hiciera de obra en la galería que Cecilia Palma tiene en el Parque Arauco. El humor es uno de sus recursos recurrentes, de hecho el propio Kaufman integra la lista de sus 10 artistas referentes junto a otros que sí son artistas-artistas como Andy Warhol, Tomas Hirshchorn y Joseph Beuys.

Guerra es como ese Kaufman que se cuela en una lista que no le pertenece y sale airoso. Bueno para la talla, para el Playstation y para pasarse horas viendo monitos animados en la televisión, es un artista con sus papeles en orden y con un apoyo bastante transversal de la escena artística chilena. De hecho, siguió la ruta lógica del artista emergente que después de titularse como licenciado, opta por seguir el Magíster de Artes Visuales de la Universidad de Chile; aunque en su caso más que una opción fue una "aceptación" cuando lo invitaron becado a integrarse al grupo de artistas que después inauguró aquella exposición titulada "frutos del país". Ha sido siempre un freak, pero un freak que gana concursos cuando el jurado se adhiere a eso de que su propuesta es una locura cuerda.

-El año pasado enojaste y divertiste con "Miti.mota", la obra ganadora del concurso Metro Cúbico del Centro de Arte Cecilia Palma (y que consistía en pagarle a un enano para que se exhibiera viviendo en un metro cúbico). Ahora estamos esperando las reacciones a tu propuesta de cuasi reality show de vivir por un mes en Galería Animal disfrazado de fantasma. ¿Hay un método para ganar concursos?

"Sí, yo soy algo así como un artista de concurso y eso molesta a varios. Lo que pasa es que así soy un artista pagado, yo tiro la idea en un concurso y si engancha y me lo gano, hago el proyecto. Por ejemplo, para "Metro Cúbico" yo decía en mi protocolo de obra que ésta sólo se podía realizar si yo ganaba el primer premio, porque sólo así tendría suficiente plata para pagarle al enano. Es como un muñequeo que le hago al jurado...".

-En ese caso lo del enano correspondía a una de las exigencias del concurso que era que la obra no ocupara más espacio que un metro cúbico. ¿Ahora cuál fue la idea para hacer el fantasma?

"Lo del fantasma aparece como una imagen simplemente, hace un tiempo que me estaba dando vuelta la idea y de hecho en Post Marx (exposición curada por Arturo Duclós en Animal a mediados de año) yo presenté como un adelanto del fantasma. Es una palabrita que tiene demasiados significantes en occidente: en psicología el fantasma es lo que permanece en lugares como un reservorio de historia, en literatura aparece, por ejemplo, el fantasma de Hamlet que es la permanencia de la memoria que supera incluso a la muerte. Todos estos pensamientos se me empiezan a cruzar con las definiciones de arte que da Duchamp, cuando dice que el arte es como un gas... Me interesa explorar esta inmaterialidad de la obra y del autor -porque yo voy a estar escondido debajo de la manta- y me entusiasma asumir esa corporalidad que es un contrasentido porque el fantasma es algo invisible. Todo esto es como un juego, como cuando los personajitos de Toy Story II pasan el 'portal místico'; yo también, les explicaba el otro día a unos amigos, voy a estar supuestamente, más allá de la muerte".

-"No negaré, sino afirmaré feliz que las primeras cosas que reconocí como arte fueron el cómic, el cine y los dibujos animados", afirmas en tu tesis de magíster. ¿En qué ha cambiado entonces el niño Guerra al convertirse en el artista Guerra?

"No en mucho. Yo cuando chico hacía dibujos, ahora todo se hace con educación. Pero si hay un elemento importante en mi corta carrera profesional es que en la escuela todavía tenía pretensión de justificar y teorizar, pero después olvidé eso, y las reflexiones -a posteriori de las obras- se han vuelto mucho más alegres".

-¿Algo así como dejar de producir para los profesores y empezar a rendirles cuentas a potenciales espectadores?

"Yo creo que el carácter de estos trabajos es que tienen posibilidades de generar muchos más nexos con lo que el grupo humano está viviendo, con la sociedad, y no tanto con lo que le importa al mundo artístico. Creo que es una especie de pérdida del miedo a la gran cátedra de los años 80, 70 y 60. Después del everything goes de los 90 puedes articular tu trabajo desde un montón de aristas que están circulando...".

-Sueles mencionar a Debord, a Beuys y al movimiento Dadá. ¿Cómo retomas esas figuras del siglo XX a comienzos del XXI?

"Yo creo que a través del humor. A Beuys le debe haber encantado Buster Keaton, pero creo que las circunstancias históricas y el contexto artístico de la época impedían que pudiese tener un rol más decidido al respecto. Y el humor te salva de caducar rápidamente en una reflexión".

-Te salva, de esa forma, de decir lo mismo...

"Te salva de decir lo mismo y de decirlo con nostalgia, que es algo muy oscuro".

-Quizá tiene que ver también con este deberse a la sociedad de tus trabajos, como si dijeras: "No te voy a dar una solución, pero al menos te voy a divertir".

"Claro, exacto. Es que también el humor es súper complejo porque no es nada de fácil producir humor, no se trata de hacer el chiste fácil. Mis obras necesitan que el espectador tenga una suerte de compromiso, que se dejen interpelar. Y en general la gente va hacia las obras de arte con mucha seriedad, con un excesivo respeto que genera un barranco muy grande, a veces es prácticamente insalvable".

-Y entonces, ¿quién sería tu público ideal?

"Yo creo que mi público tiene entre 9 y 16 años. Es un público que se relaciona con mucha más naturalidad con el gag y que ve la idiotez de una forma mucho más abierta. Después hay un segundo grupo que se acerca sabiendo que son trabajos humorísticos o que van a generar una rareza, pero que también los miran de forma más compleja".

-Tus obras parten pensando en ese otro público, porque en vez de crear obras únicas (originales transables en el mercado del arte) haces de ellas un merchandising (en varios de sus trabajos ha vendido poleras, ahora venderá también disfraces de fantasma).

"Claro, así lo hacía también Keith Haring, por ejemplo. A mí me encantaría que mi trabajo se masificara plenamente, que se produjera industrialmente, pero eso queda para mí como una interrogante, ¿sigo haciendo arte o no sigo haciendo arte?, porque tal vez hay otras formas de masificar mejores...".

-Es que es un poco raro que seas artista, podrías ser comunicador o diseñador...

"Sí. La gracia es que ser artista te permite hacer las cosas sin pedirle permiso a nadie. Pero no sé hasta cuándo. Sería bonito ser un rock star del arte internacional, pero me tira mucho ser como uno de los tipos que hacen manga o algo así que pareciera que la gente no los consume como arte, pero es algo mucho más cultural que la exposición que se hace otra vez en el mismo museo... (dice con cara de tedio). Como cualquier artista nacional, me gustaría estar dentro de la larga lista de los artistas del Bellas Artes, pero tengo claro que yo no podría hacer una exposición de objetos, yo tendría que hacer un gran espectáculo e irme".

-Es clara tu crisis vocacional, por ejemplo, en la cita que haces a Tom Friedman: "Me consume la pregunta del porqué. ¿Cuál es el propósito del arte? ¿Para qué sirve? ¿Qué hace? Puedo verlo como algo realmente necesario. Quiero decir, ¿por qué no pasar el tiempo ayudando a la gente en forma más directa?". ¿Cómo te respondes tú a esas preguntas?

"Hacer la pregunta es dar una respuesta. No sé cuándo se me ocurrió hacer de mi profesión esto que es algo absolutamente inmaterial, porque finalmente lo que busco es quedar en la historia del arte, que es una cosa absolutamente sin importancia. No sé cuál es el gran avance, yo creo que por eso no existe el Premio Nobel de arte, porque con el arte no se logra nada. O casi nada".

-Pero igual asignas finalidades a tu trabajo artístico. Por ejemplo cuando dices que los trabajos de Guerra son como una guerrilla. No queda claro cuál es el sistema político a imponer.

"Gonzalo Díaz me hizo una vez la pregunta de cuál era la poética-política de mi trabajo y yo le contesté que el soporte, que ocupar los medios de comunicación es mi soporte político".

-Yo veo una crítica a la institución-arte. Te plantas en medio de una galería comercial con una manta de fantasma (realizada sin mucha técnica, un poco como disfraz de niño) y juegas durante un mes a vivir en la galería. Terminas molestando a todos, dejas la escobilla de dientes en el baño de la galería, tomas sol en su terraza, no presentas ninguna obra y más encima ganas el concurso junto con la curiosidad de la gente, una curiosidad parecida a la que tienen para ver televisión. Te ríes de eso y montas una pantalla afuera, donde apareces tú vestido de fantasma.

"Sí, claramente".

Biografía de un ganador de concursos

Cuando salió del colegio quería estudiar teatro. No le fue bien en las pruebas especiales y llegó tarde a postular a arte. Entró a literatura y lingüística en la Chile. Quería, entonces, ser escritor, pero allá no enseñaban a escribir. Se salió. Se metió a Derecho en la Universidad de Playa Ancha. Al año había decidido, nuevamente, que no era lo suyo y ya entonces ingresó a la Licenciatura en arte de la Chile. "Fue bueno porque yo ya venía con una reflexión más avanzada, con un carrete propio", dice ahora.

Su examen de licenciatura en noviembre del 99 sorprendió a todos. Convocó a sus profesores y a sus pares a una sala del Museo de Arte Contemporáneo donde había muchas sillas y un televisor Home Theater sintonizando el canal 13. Guerra nunca llegó a realizar la performance a la que los había invitado, pero sí apareció en la televisión ganándose un millón de pesos después de responder correctamente una serie de preguntas en el programa "Juéguesela en el Trece". Como después puntualizaría Eugenio Dittborn, había convertido su paso por la universidad en un concurso de preguntas y respuestas; es decir, una parodia de la enseñanza de arte en Chile.

En sus siguientes exposiciones seguiría jugando en el borde de lo permitido. En Galería Posada del Corregidor mostró una animación flash; en el MAC, una serie de post-it que terminaron desperdigados por toda la sala y -en otra ocasión- un plinto con poleras que llevaban la imagen del museo; en Balmaceda 1215 presentó siluetas del dibujo animado Kenny (de South Park) e imitaciones de Andy Kaufman y en el Centro de Arte Cecilia Palma, un enano (primer premio del concurso Metro Cúbico). Según él, su punto de inflexión fue la muestra que realizó en el hotel Boquitas Pintadas de Buenos Aires en marzo del año pasado. Allí, junto a la artista Javiera Torres, intervino el hotel y realizó distintas performances durante el tiempo de exhibición. "Ahí me saqué esa carga que es hacer arte en Chile, a ratos era arte, a ratos era fiesta. Desde entonces soy mucho más libre". Habrá que ver qué hace ahora con su libertad el fantasma.

La cotidianidad de un fantasma

En estos días Luis Guerra prepara su mudanza a Galería Animal. Llevará un colchón, su tele, un video, el playstation y cuatro trajes de fantasma: de seda, de algodón, con y sin casco, cortos y largos.

Se cambiará de traje y los mandará a lavar, pero jamás asomará su cuerpo sin manta blanca. Si no, dejaría de ser fantasma.

Él se lo toma como un viaje de creación. "Es como si fuera un taller de residencia, es la primera vez en mi carrera donde voy a estar durante 30 días haciendo arte". Eso incluye desde la simple actividad de existir (y dormir registrado y proyectado en una pantalla) hasta la de dedicarse a las bellas artes: "El fantasma estará haciendo dibujos, esculturas y semiinstalaciones que va ir exponiendo en la galería".

Hay días en que el fantasma tendrá programas especiales. Este miércoles, para la inauguración, hará un show mientras vista su elegante traje de seda de noche. En unas semanas más se llevarán a cabo dos mesas redondas para discutir -ya más en serio- sobre su propuesta estética: Arturo Duclós, Arturo Cariceo opinarán desde la voz de los artistas consagrados en tanto Carlos Navarrete y Marcela Moraga darán la mirada de los artistas jóvenes. Además uno de los domingo su encierro mostrará un proyecto de exposición colectiva que está realizando junto a otros artistas..

Y como Guerra es profesor de la Arcis y la Uniacc, y no podrá salir de la galería a tomar los últimos exámenes de sus alumnos, éstos deberán concurrir a la galería Animal, donde serán evaluados por este fantasma-obra de arte que cambia todos los días. El público también podrá ver estos "performáticos" finales de curso.

EN INTERNET

Página d eGuerra donde se registrará su vida fantasmal: www.amorsocial.com


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El fantasma que encarnará Luis Guerra por el plazo nada despreciable de un mes, en la Galería Animal, realizará obras de arte, exhibirá videos, verá televisión y hasta tomará exámenes a sus alumnos.
El fantasma que encarnará Luis Guerra por el plazo nada despreciable de un mes, en la Galería Animal, realizará obras de arte, exhibirá videos, verá televisión y hasta tomará exámenes a sus alumnos.
Foto:Juan Ernesto Jaeger


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