WIKÉN

Viernes 6 de Octubre de 2000


LA COMPLICIDAD DE Antonia Zegers

La ex María Jacobé, de Romané, asume un rol distinto en NN 29 10, la obra que la compañía Anderblú estrena hoy: es una muchacha adinerada en medio de corrupción, drogas y sangre. Pero pese a los autógrafos que le piden donde va, Zegers asume ciento por ciento la complicidad y el silencio con que la compañía trabaja.
En la calle le gritan linda, preciosa, grande, ídola. Los autos se detienen, tocan la bocina, hacen taco. Y aunque ella nunca se ha dado por aludida ni asumido aires de súper star, éste es el revuelo que Antonia Zegers provoca en Ovalle. Y no es que venga a grabar otra teleserie. Ha llegado calladamente para actuar en las primeras dos funciones de NN 2910, el último montaje del director Rodrigo Achondo para Anderblú - compañía que en entregas como Rojas Magallanes, Módulo 7, MunChile, y Asesino bendito, se ha especializado en los bajos fondos del narcotráfico y la corrupción- . Esta obra debuta esta noche en el capitalino Teatro del Puente.

El protagonismo de la obra se lo lleva Antonia. Encarna a Catalina Praderio, hija de un diputado conservador, quien decide celebrar sus 30 años con una fiesta que entre trago y trago, beso y baile, marihuana y coca, se transforma en tragedia.

- ¿Qué te parecieron estas funciones en Ovalle?

Pucha, tan cargadas de adrenalina, porque son las primeras y tenían todo el vértigo de instalarse en un lugar que no conocíamos. Nosotros no viajamos con la escenografía, armamos acá el living. Achondo acordaba por teléfono las características y las cosas que necesitábamos. Pero resultó súper bien y estoy súper contenta.

No es la primera vez que Zegers actúa en provincia. Osorno 1897, su primer montaje después de egresar de la escuela de Gustavo Meza, la llevó por todo el sur en 1996. Fue poco después de que se hizo conocida con el filme En tu casa a las ocho y se dio un año sabático en Isla de Pascua; pero mucho antes de su salto a la televisión con el programa Revólver y telenovelas como Eclipse de luna (Canal 13), Ionara, La fiera, Romané y la próxima producción del equipo de Vicente Sabatini, todas para TVN.

- Tú última obra fue Narciso y Goldmundo, en el 97, y antes de volver al teatro tuviste dos proyectos fallidos: Flores bajo tierra y Miss Patria. ¿Por qué?

Los porqué son bien circunstanciales también. Es raro hablar de los proyectos fallidos, porque generalmente son informaciones que salieron antes de tiempo.

- ¿No habrá sido mucha televisión?

No. No se había armado el asunto, digamos. Esta profesión es sumamente grupal y es difícil que uno pueda decidir sola qué va a hacer. Tiene que haber directores que quieran trabajar contigo.

- ¿Cómo llegaste a Anderblú? ¿Te llamó Rodrigo Achondo? ¿Habías visto algo de ellos?

Sí, me llamó Achondo. Y yo había visto todas sus obras desde Módulo 7. Recuerdo que cuando vi Módulo 7 que eran puros hombres, súper masculino me sentí sumamente provocada y me dieron ganas de estar en ese mundo al que yo sentía que, como público, podía acceder sólo hasta cierto punto.

Un mundo que era tan de ellos, donde estaba todo pasando, donde ellos tenían una complicidad... Y me perturbaba mucho también cuando se rompían los límites de la realidad y la ficción. Sentía que era un género bien documental; que no había poesía, estética. Y eso es bueno, es malo, es lindo, es feo, se escucha o no se escucha, se entiende o no. Pero es la realidad, digamos. Y perturba.

- El carácter marginal de las obras de Anderblú atrae a la gente de televisión. ¿Qué te parece esa mezcla?

No siento que ése sea el motor, reflexiona. Tenía mucho miedo de que yo fuera como un elemento extraño y ajeno que entraba, que tenía que intentar adaptarse. Y cuando empezamos estábamos todos en pelota igual. No sé. El teatro es la cancha, ahí todos estamos en pelota y uno juega a creérsela, no más. No me he sentido actriz invitada, para nada.

- Esta obra tiene mucho diálogo, espontaneidad, tensión. ¿Cansa?

Sí, cansa. Es muy intenso. Es como un día en tu vida en el que te pasan muchas cosas. Una queda agotada.

- ¿Y sientes un aporte especial tuyo, ya que es la primera vez que el grupo se acerca más al mundo femenino?

O sea mi aporte como mujer, como actriz, es obviamente femenino. Creo que hay un espacio para la mujer mayor que en obras anteriores.

- ¿Cómo trabaja Anderblú?

Trabajamos con el silencio, sonríe a modo de disculpa. No decimos cómo trabajamos.

- ¿Por qué?

Porque... porque... Es un cuento de equipo. Ni a mis amigos les digo cómo trabajamos.

- ¿Crees que eso influye en el producto final?

Influye en una complicidad que antes veía como espectador y que ahora entiendo desde adentro. Como cuando en un grupo muy grande hay dos amigas conversando, que manejan una complicidad más allá de las palabras, que tienen una historia en común que no comparten con el resto. Esa historia en común la tenemos dentro de la compañía, y eso da una energía fuerte, especial. Nos conecta.

- Algo bien distinto de lo que pasó con Romané, que te convirtió en personaje público y hasta te cambió de nombre.

Pegó bien fuerte Romané. Eso lo compruebo, dice con resignación. Y es loco, porque para mí la teleserie terminó hace harto tiempo.

- En general, ¿te involucras mucho con tus personajes?

Sí, lo intento. Igual hay atmósferas que ayudan, como fue con María Luisa (María Luisa en la niebla, de Leo Kocking). Y me gusta cuando las cosas son así. Es mágico, es loco.

- ¿Qué piensas de tu personaje en NN 2910?

Sabes qué, no creo que sea bueno hablar del personaje todavía... La dimensión del juicio no la tengo, e intento no tenerla con ningún personaje, nunca.

- Pero sí hay el retrato de una clase: acomodada, política, corrupta.

Sí. Hay el retrato de una clase y... hay un tremendo mambo

- ¿Mambo?

Sí, mambo. El resultado de toda una infraestructura social que cuando uno ve la obra entiende. Son personajes que están sanos, en cierta medida, y hay toda una estructura social que los tiene encarcelados. Después uno puede juzgar, hablar de hipocresía y de miles de cosas... No sé. La verdad: me cuesta harto contestarte.

desde Ovalle, por Rocío Lineros.
Fotografías de Juan Francisco Somalo

NN 2910. Compañía Anderblú. Dirección: Rodrigo Achondo. Elenco: Antonia Zegers, Gonzalo Muñoz-Lerner, Francisca Gavilán, Edinson Díaz, Francisca Opazo, Alvaro Espinoza y Luis Uribe. Participación en video: Alejandro Guillier y Francisco Reyes. Desde hoy en el Teatro del Puente (Parque Forestal s/n). Boletería: 7324883.

Mujeres en escena

Así como Antonia Zegers se lleva el protagonismo de NN 2910, la mayoría de los estrenos de esta semana están marcados por la presencia femenina.

Perro!, en el Galpón 7 (Chucre Manzur 7) es la segunda entrega de la joven dramaturga y directora Ana María Harcha bajo el sello de la compañía Al Pitrufquén Style. Protagonizan Mauricio Diocares y Paula Bravo como un hombre y una mujer que, con ayuda de un Apuntador (Rodrigo Canales), hacen ejercicio de memoria sobre sí mismos, las relaciones humanas, la dificultad de comunicarse y la violencia como forma de contacto.

Malucha Pinto lidera El gran desembarco de las reinas del mambo, espectáculo inspirado en el género revisteril que pone en escena siete cuadros sobre temas contingentes en torno a la mujer. Teatro, danza, música y buenas dosis de humor con un elenco enteramente femenino que integran Paulina Hunt (co-autora del texto), Mariel Bravo, Claudia Sabat, Carolina Carrasco, Paola Lara y Marcela Espinoza. Desde hoy en el Teatro Providencia (Manuel Montt 032).

Esta noche se estrena oficialmente Como agua para chocolate, versión teatral del joven grupo Royal Chilean Company para la famosa novela de Laura Esquivel cuya trama gira en torno a las prohibiciones que pesan sobre la hija menor (Tita, encarnada por Ana Cubillos) de una tradicional familia mexicana de comienzos de siglo. El estreno es en el Teatro del Colegio La Maisonnette (Av. Luis Pasteur 6076).

El martes llegará hasta el auditorio Telefónica (Providencia 111) la puesta en escena de Pedro Schwarz para La reina de belleza, obra del muy joven y polémico autor irlandés Martín McDonagh. Con humor negro se retrata la tortuosa relación y finalmente el enfrentamiento entre una postrada, manipuladora y precavida anciana (Gaby Hernández) y su hija, una mujer fría, calculadora y seriamente postulante a solterona (Consuelo Holzapfel).

El jueves Berta Lasala y sus amigas presentarán Mesa 12 reservada: un drama light, creación colectiva dirigida por Macarena Darrigrandi que llevará hasta la discotheque Oz la historia de un matrimonio que celebra su aniversario, de una mujer que ayuda a su amiga a superar una reciente ruptura amorosa y de una pareja de amantes furtivos. Todas con un mismo escenario: el bar.


Herramientas Reducir letras Aumentar letras Enviar Imprimir
Antonia es Catalina Praderio, la hija de un diputado que decide celebrar sus 30 años con una fiesta que termina en tragedia.
Antonia es Catalina Praderio, la hija de un diputado que decide celebrar sus 30 años con una fiesta que termina en tragedia.
Foto:Juan Francisco Somalo


[+] Vea más fotos    >>
  • Servicios El Mercurio
  • Suscripciones:
    Suscríbase a El Mercurio vía Internet y acceda a exclusivos descuentos.

    InfoMercurio:
    Todos los artículos publicados en El Mercurio desde 1900.

    Club de Lectores:
    Conozca los beneficios que tenemos para mostrar.

Versión Digital

  • Revistas
    El Mercurio
  • PSU@ElMercurio.com Ediciones Especiales