ARTES Y LETRAS

Domingo 29 de Agosto de 2010

Libro Nuestra habla en gloria y majestad:
La Academia de la Lengua publica un diccionario en buen chileno

Que me duele la guata y vuelvo altiro, que la película es fome y dura más que ocho. Modos de hablar que a un latinoamericano dirán poco, tal vez nada, pero que en Chile dicen todo y que ahora podrán ser consultados en el "Diccionario de uso del español de Chile". Un manso trabajo que se presenta este 2 de septiembre.  
Juan Ignacio Rodríguez Medina Hay formas engoladas de decir algo: "reculó en sus intenciones". Son formas cultas, normativas, si se quiere académicas y hasta generales, que recoge un índice como el Diccionario de la lengua española. Pero también existen maneras cotidianas (chilenas, argentinas, mexicanas), que tal vez se alejan de la norma o la corrección, y que si no son de la Real Academia de la Lengua, sí son de la real lengua de la calle: "tiró para la cola". Esas que, en el caso de nuestra tierra, conforman lo que podríamos llamar, frente al castellano, el chileno. Y eso es lo que recoge el "Diccionario de uso del español de Chile" (DUECh), editado por la Academia Chilena de la Lengua y que se presentará este jueves 2 de septiembre.

El último índice de este tipo, en lo que a la Academia se refiere, data de 1978 (no hay que olvidar a Félix Morales Pettorino y los diez volúmenes de su "Diccionario ejemplificado de chilenismos y de otros usos diferenciales del español en Chile"). O sea, son 32 años sin un registro académico de nuestro modo de hablar. Esa cantidad de años explica que este diccionario no sea una reedición del de 1978, sino uno nuevo ("de nueva planta", dicen en la Academia), que al ser de uso se caracteriza por incluir las palabras y expresiones ("unidades léxicas") que se utilizan actualmente en Chile; y por no ser normativo (a diferencia del diccionario de la RAE), no valora como correcto o incorrecto un uso, simplemente lo constata. ¿Y cómo lo constata? Bueno, se examinaron textos desde 1950 hasta hoy, extraídos de diversas fuentes: prensa, narrativa, poesía, teatro, guiones, radio, cine, televisión y medios electrónicos como blogs y foros.

Un diccionario científico...

Según explica Alfredo Matus, director de la Academia Chilena de la Lengua, aunque el trabajo comenzó alrededor de 2005, la idea de hacer este diccionario nace cuando se publica el de 1978 (en el que él participó): "Era un diccionario que yo llamo de transición entre un período precientífico, representado por diccionaristas aficionados -gente muy culta, pero no especialista, que respondía a una lexicografía decimonónica, muy anticuada y purista, prescriptiva-, y el propiamente científico, representado por el diccionario de Morales Pettorino y ahora el DUECh, en el que han trabajado sólo lingüistas y de acuerdo con las metodologías científicas: una obra descriptiva, donde uno no ve si las palabras son buenas o malas, sino que se incluye todo lo que se observa, tal como un botánico no descarta una planta porque sea fea o hedionda".

La dinámica de trabajo fue simple, pero ardua: se rastrearon los términos y se recolectaron los ejemplos de cada caso contenido en el diccionario (es el respaldo empírico de cada palabra). Luego se determinó si se trataba de expresiones usadas en Chile y no en el español general, para enseguida proponerlas para el diccionario; se discutían, se revisaban y, si eran aprobadas, se incluían en el DUECh.

Precisamente, esa diferenciación del español general es la singularidad de una obra de este tipo (por más que chilenismos como olorosar estén aceptados por la RAE). Una distinción que no deslegitima el uso de los términos diferenciales, pues qué diría usted: ¿voy enseguida o voy altiro ? O acaso no entendería si alguien le advierte que debe estar ojo al charqui . O, ya que se nos viene el dieciocho , expresiones como tomarse un tinteli , endieciocharse y estar arriba de la pelota .

Una salvedad. Que se trate de términos que se usen en Chile y no pertenezcan al español general no implica que sean exclusivos de Chile, de ahí que no se lo llame diccionario de chilenismos: "Eso sería muy difícil de medir hoy, sobre todo con las comunicaciones, la globalización; quizás en Mendoza también se usa guatero , no sé, pero lo importante es que sí se emplea en Chile", señala Matus.

El trabajo estuvo a cargo de la Comisión de Lexicografía de la Academia Chilena de la Lengua, a la que se sumó un grupo de colaboradores que terminó por configurar un equipo con las diversas especialidades lingüísticas (sicolingüística, sociolingüística, gramática, didáctica, entre otras), y con representantes de las distintas zonas de Chile y de diferentes edades; como explican Ximena Lavín y Darío Rojas, redactores del DUECh: "La variedad y riqueza de este grupo humano constituye una garantía de la representatividad y veracidad de la información contenida en la obra".

...más chileno que los porotos

Si bien no se puede decir que sea una característica privativa del habla chilena (para ello habría que estudiar y comparar los usos de los distintos países), Matus considera que "el léxico chileno es bastante rico en expresiones humorísticas" y destaca, especialmente, el profuso uso de la metáfora, especialmente las zoológicas: "Y así tenemos que unos gallos y unas cabras se subieron a una burra e hicieron una vaca ". O sea: un grupo de hombres y mujeres se subieron a un automóvil antiguo y recolectaron dinero.

Lavín y Rojas rescatan también las expresiones para referirse a "verdades incómodas", como la muerte: parar las chalas , irse cortado , irse cortina , pijama de madera . O los ingeniosos "más que": más cocido que botón de oro , más doblado que un churro , más desabrido que chupar un clavo . De todos modos, y en esto coinciden Matus y los redactores, no hay que reducir el habla chilena a lo vulgar, los garabatos o cuestiones por el estilo. Ahí están, entre otros: amasandería , ampolleta ('bombilla eléctrica'), cancelar ('pagar por un consumo o servicio'), plagiar ('secuestrar'), ovoide ('cápsula de droga'). O sea, se incluye todo aquello que dé cuenta del uso real, sea vulgar, culto o neutro.

¿Y para qué?, si ya existe el diccionario de Morales Pettorino (que también es miembro de la Academia). De partida, explican los responsables, la nueva obra es corporativa y no de autor. Además, dada su extensión, el primero pretende ser exhaustivo (son más de cincuenta mil voces), es más técnico y está destinado a un público más especializado; mientras que el DUECh es selectivo (no más de diez mil voces) y se propone ser más sencillo, con muchos ejemplos, dirigido sobre todo a los jóvenes y a gente que se interese, pero común y corriente. Asimismo difieren en sus concepciones, en cómo se construye cada artículo: "No pretende ser una alternativa al de Morales Pettorino, pues no hay un solo tipo de diccionario, hay muchos y con distintas finalidades, destinatarios, fuentes, planta, ejemplificación, etcétera", aclara Matus.

Y si el asunto es su utilidad, más allá de su valor como registro, el director de la Academia menciona lo interesadas que se muestran las embajadas chilenas por este tipo de obras como medio para difundir nuestra cultura, y qué decir de los extranjeros que quieran entender un periódico, canción, película o, simplemente, a un chileno que le diga "vamos a comernos un completo " (a propósito, RIL acaba de editar un manual para gringos escrito por un gringo: "Speaking chileno", para entender expresiones como más inútil que cenicero de moto ). El DUECh también ayuda a saber que lesear es un verbo intransitivo y de uso espontáneo, o que de adrede es una locución y adverbio.

Con todo, como cualquier diccionario que se precie de tal, padece una falla de origen, esa que lo hará envejecer apenas se publique, a saber, la fijación en un momento de algo vivo, móvil, en continua transformación: el lenguaje, o, si se quiere, el léxico. Por eso, concluye Matus: "Este es un diccionario modular, no terminal. Y habrá que ponerlo al día al menos cada cinco años, quitando lo que esté en desuso, corrigiéndolo y agregando lo nuevo. Aquí se inicia el DUECh, tenemos que seguir escribiéndolo". Así es que, paciencia, queda caleta .

 Diccionario de uso del español de ChileAcademia Chilena de la Lengua, Editorial MN, $14.990. En librerías de Santiago desde el viernes pasado y en regiones a partir de la próxima semana.

Lo mejor de lo nuestroaserruchar el piso. Intentar perjudicar a alguien mediante acciones que dañan su imagen o autoestima o impiden su éxito.

bolsear. Conseguir un bien material a expensas de alguien.

chiripazo. Golpe de suerte, acto que resulta bien en forma inesperada y simplemente por buena fortuna.

como las güifas. Muy mal.

coscacho. Coscorrón, golpe suave que se da con los nudillos de la mano empuñada, por lo común en la cabeza.

¡cueck! Expresa sorpresa o decepción por algo, dando a entender que se lo considera ridículo.

declaratoria. Manifestación pública y solemne del reconocimiento del estatus de una persona, situación o lugar.

dije. Referido a una persona , que agrada por su simpatía, belleza o buen comportamiento.

endieciochado. Bajo los efectos de las celebraciones propias del d ieciocho (celebración de la fiesta nacional de Chile).

frutilla. Fruta pequeña, de color rojo, muy jugosa y aromática, con hojas dentadas y con semillas al exterior.

guarifaifa. Cosa.

huachipear. Robar, quitarle algo a otro sin su consentimiento.

igual, Pascual. Igual, de todos modos o de la misma forma.

jotear. Asediar a alguien para conseguir su atención amorosa.

koyac. Caramelo duro de forma esférica adosado al extremo de un palito pequeño.

navegado. Vino tinto hervido y saborizado con naranjas en rodajas, azúcar y canela, que se consume caliente.

ñato. (1) De nariz corta. (2) Hastiado por una acción insistente. (3) Persona.

ojo al charqui. En actitud muy atenta y vigilante.

oreja de paila. Oreja grande.

perro muerto. Acción de marcharse subrepticiamente sin pagar por un servicio recibido.

piñufla. De baja categoría, deslucido.

pisar el palito. Caer en una trampa.

pulento. (1) Muy bueno o muy bien, excelente. (2) De clase social baja o que tiene conductas atribuidas a esta.

raspacacho. Amonestación severa.

rin raja. Juego infantil en que los participantes tocan el timbre de una casa y huyen para no ser descubiertos.

subirse por el chorro. Darse una persona atribuciones que no le corresponden.

sucucho. Habitación modesta, cuartucho.

torta. Producto de repostería para varias personas elaborado con capas de masa y relleno con diversas sustancias dulces.

valla. Arco, lugar por donde se debe hacer pasar la pelota para anotar un gol o punto.

vega. Mercado instalado a lo largo de una calle o plaza en el que se venden frutas, verduras, pescados, mariscos y otros productos.

winter ya. Inteligencia, sagacidad, ocurrencia.

yugolote. Descendiente de chilote y croata u otra nacionalidad eslava.

zambeca. Cabeza.



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