NACIONAL

Sábado 22 de Febrero de 2014

A 30 años de la primera colonización civil chilena del continente blanco:
Los pioneros de la Antártica

Seis familias fueron seleccionadas en 1984 para hacer soberanía en los hielos. Hoy, recuerdan su experiencia.  
IGNACIO ARAYA CHANQUEO Cuando la Fuerza Aérea le ofreció a Ana María Martino ser parte de las primeras seis familias civiles que iniciarían la colonización de la Antártica, en 1984, se negó de inmediato. "¿Qué íbamos a hacer nosotros allá?", se preguntó. Pero pronto pensó que sería "un desafío importante para nosotros como familia y para el país", así es que se acercó a su marido, el médico Germán Camacho y le señaló: "Vámonos".

Fueron los primeros. Hasta el 16 de febrero de 1984, la soberanía nacional en el continente blanco era representada solo por las Fuerzas Armadas y científicos. Ese día se convirtieron en los primeros civiles chilenos en colonizar los hielos, creando el primer poblado de la Antártica, Villa Las Estrellas.

No era una tarea fácil llegar en 1984 a la base Teniente Marsh. Con temperaturas que en invierno pueden llegar a los -25 °C, las condiciones climáticas podían provocar que durante meses el avión con víveres simplemente no llegara. Pero el día en que las familias aterrizaron en la base militar, los esperaban casas especialmente adaptadas y climatizadas.

En un primer minuto, la idea era tratar de llevar una vida normal, rodeada ahora de nieve, focas y pingüinos. Los niños siguieron asistiendo al colegio, con la diferencia que sus propias madres hacían el papel de profesores. "Nos pasaron los programas de estudio, pero no teníamos la más vaga idea de educación", cuenta Adriana van Wessel, quien viajó como tecnóloga médica a la villa acompañando a su marido, el comandante Daniel Contreras Ávalos. "Pero al mes todos los niños empezaron a leer fluidamente", dice.

Para el abastecimiento de comida, los víveres que recibían estaban ya congelados para varios meses. Algunos tuvieron que adaptarse cuando el buque no llegaba. "Yo nunca había comido enlatados", dice Guisela Rojas, funcionaria entonces de la Dirección de Aeronáutica.

Las comunicaciones con el continente eran otro problema. A 1.580 kilómetros al sur de Punta Arenas, no existía televisión y menos teléfono. Los diarios llegaban con uno o dos meses de atraso y la única conexión con el resto del mundo era la onda corta. "Hicimos un curso para radioaficionados. Me decían que regulara la banda, porque se me escuchaba voz de mujer. 'El problema no es la radio' les dije. 'El problema es que soy mujer' ", dice entre risas Ana María Martino. Fueron esos mismos radioaficionados y gente de Magallanes, quienes anónimamente enviaban a las familias lujos imposibles de conseguir en la Antártica, como chocolates o corderos.

"Llevé un cajón completo de libros para no aburrirme, pero no leí ni la mitad", dice Adriana van Wessel. Gracias a un circuito cerrado de televisión que tenían en la villa, los colonos se entretenían transmitiendo sus propios noticieros. "Una vez los hombres informaron que había partido la caza del conejo antártico, y que por familia solo se podían cazar diez conejos, máximo para un abrigo. Más de alguno cayó", cuenta Ana María Martino.

Tras casi dos años de experiencia, el 23 de enero de 1986, los colonos regresaron a Santiago. Desde entonces, cada dos años se renueva la dotación de familias en Villa Las Estrellas, que ahora cuenta con una población de 150 habitantes.

"Vivirlo es inolvidable, creces mucho como persona", dice Ana María Martino. "Ojalá que siempre Chile limite con el Polo Sur. Y para eso es importante que nos preocupemos de tener políticas públicas que permitan conservar nuestra soberanía antártica", agrega.

En esa expedición, tres niños fueron los primeros chilenos en nacer en territorio antártico. Juan Pablo Camacho Martino (21 de noviembre de 1984), Gisella Cortés Rojas (2 de diciembre de 1984) e Ignacio Miranda Lagunas (23 de enero de 1985). No se conocen entre ellos y tampoco volvieron al continente blanco.

Hoy, Juan Pablo es médico, está casado y tiene un hijo de un año de edad. "Nací en la Antártica, pero estoy vivo por el esfuerzo de un montón de gente. Estoy orgulloso y agradecido de eso", cuenta.

Gisella Cortés vive en Maipú. Egresada de Arquitectura, actualmente se dedica a cuidar a su hijo Damián. "Me llama la atención volver, pero es mucho trajín llegar allá. Me considero más santiaguina que antártica... pero me siguen diciendo 'Pingüino' ", dice.

VILLAEl poblado antártico de Villa Las Estrellas se fundó oficialmente el 9 de abril de 1984.

 


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<p><b>COLONIZADORES.-</b> Tras dos años de expedición, las familias regresaron a Santiago el 23 de enero de 1986.<br/></p>

COLONIZADORES.- Tras dos años de expedición, las familias regresaron a Santiago el 23 de enero de 1986.


Foto:ARCHIVO DANIEL CONTRERAS


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