ACTIVIDAD CULTURAL

Domingo 25 de Marzo de 2012

Fotografía histórica:
Al rescate de la intrépida Lola Falcón

Inició sus aventuras en el París de los años 20 . Luego, mujer de Luis Enrique Délano, retrató a grandes como Albert Einstein, Rayén Quitral y Tótila Albert, además de ciudades mágicas, culturas diversas y poblaciones chilenas. Ahora, el libro "Lola Falcón. Por las calles del mundo" reúne cientos de sus trabajos.  
Daniela Silva Astorga Un pueblo ya fantasma en el estado de Michoacán y una mujer que no le teme a nada de lo que deja la primera erupción de ese volcán Paricutín en 1943. Ni a las cenizas ni a la lava que sepultan las casas; y tampoco al humo. De hecho, aparece entre la catástrofe montada sobre un burro, junto a su pequeño hijo, llamado Poli. Su valentía está en la mirada, que funciona alimentada por el alma: Lola Falcón (1907-2000), casada con el diplomático y escritor Luis Enrique Délano, no descansará hasta tomar y tomar fotografías de lo que está pasando.

Con su cámara Kodak siempre colgada al cuello, cada vez que dispara la siente como su escapulario, y todo cobra sentido entre el caos. A ella la mueve la fotografía; a su marido, el viaje, y esa mezcla la deja con una abultada cámara Rolleiflex de 6 x 6 en el Nueva York de 1947. La ciudad de Albert Einstein, Tótila Albert, Mario Carreño y Claudio Arrau, entre tantas otras figuras que ella retrata.

Cuando no se pueden hacer preguntas y no existe registro de Falcón hablando de su vida como fotógrafa, las anécdotas actúan como instantáneas. Sumándolas a su obra -que supera los 5.000 negativos- aparece la imagen de una fotógrafa apasionada, insaciable, valiente, trotamundos; de carácter fuerte y muy sensible a la vez. La chillaneja que voló al París de los años locos con su familia, y que luego volvió a Chile, pero lo dejó pronto para viajar con su marido a España. Allí tuvo a su primer y único hijo: Enrique (Poli) Délano. El niño que antes de ser escritor fue su más fiel compañero de aventuras por el mundo, las que comenzaron al huir de la Guerra Civil. Siguieron en el México de la erupción, y en al menos siete países entre 1940 y 1984: EE.UU., Brasil, China, Cuba, Francia, Suecia y Finlandia.

Entre tanto desplazamiento, muchos negativos se perdieron. Pero unos privilegiados alcanzaron a transformarse en fotografías y a verse en Chile. Fue en 1949, durante la única muestra que Falcón presentó en vida. "No es que no le gustara mostrar su trabajo, pero no le daban ganas. Luego, por los mismos viajes, fue difícil someterse a una vida de exposiciones. Su trabajo era, simplemente, tomar fotos", cuenta Poli Délano, que hace años se propuso rescatar el legado de su madre. Le entregó su cuidado y conservación al Centro de Patrimonio Fotográfico (Cenfoto), que hoy trabaja en alianza con la Universidad Diego Portales, y de eso nació la exhibición más importante que se haya hecho hasta ahora: "Lola Falcón: una mujer mirando al mundo", que en 2009 estuvo el Museo de Arte Contemporáneo, y ya ha itinerado por el país.

Pero eso no es todo. Los planes siguen con un libro que Délano trabajó junto a Andrea Aguad, investigadora del Cenfoto. Se llama "Lola Falcón. Por las calles del mundo". Fue coeditado por Pehuén, y reunirá unas 170 fotografías, además de textos de ambos autores, y de los académicos Carlos Pérez y Hernán Soza. La edición de lujo, de 25 x 25 centímetros, debiera salir de imprenta en abril. "Me gusta mucho que se divulgue su trabajo, y me habría gustado mucho más que ella supiera de esto en vida. Que hubiese sentido que su trabajo no estaba perdido", comenta Délano. Y Aguad concuerda: "Jamás fue reconocida masivamente como fotógrafa. Y por la época en que ella vivió, y por ser mujer de diplomático, su legado es doblemente valioso".

¿Cuál es el sello de esta pionera? "Su fotografía tiene algo que me recuerda a la de Vivian Meier. Algo de 'callejera' en el afán por lo cotidiano de la vida, sobre todo durante la época que vivió en Nueva York. Hay otras facetas en su obra, y una muy marcada es la que tiene que ver con su mirada socialmente comprometida, que muestra la miseria de las poblaciones en Chile. Esa mirada, en otra época y situación, es más cercana a una Dorothea Lange", comenta Aguad. Mientras, Hernán Soza, director de la Escuela de Foto Arte, apunta: "Toda la obra de Lola Falcón está impregnada de un severo espíritu técnico, exquisita sensibilidad y un indomable deseo de comunicar su visión interna, de plasmar imperecederamente su espíritu en el acetato. Todo ello, plenamente logrado". Y, por primera vez, con una bitácora a lo cronista.

 

 


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