ARTES Y LETRAS

Domingo 21 de Febrero de 2010

CLÁSICO | El libro que desafió el sentido común:
Los secretos detrás del mundo de Alicia

Cuando falta poco para la llegada del estreno de "Alicia en el país de las maravillas", la última película de Tim Burton, revisamos la historia de cómo el inspirador libro de Lewis Carroll llegó a convertirse en una de las obras más vendidas del mundo.  
Javier Rojahelis Era una tarde del verano de 1862 cuando Charles Dodgson, alias Lewis Carroll, paseaba en bote con las tres hermanas Liddell, entre las cuales se encontraba Alicia, que por aquel entonces contaba con 10 años. El propio Charles recordaba décadas después: "fueron muchos los cuentos de hadas que tuve que improvisar en su honor. Sin embargo, ninguno de esos cuentos llegó a escribirse: nacieron y murieron, como los mosquitos de cada verano".

Pero esa tarde sucedió algo distinto para Charles, tal como lo reproduce Morton Cohen en el libro "Lewis Carroll": "Casualmente, una de mis pequeñas oyentes me rogó que le escribiese el cuento. Me acuerdo que en un intento desesperado por abrir un nuevo camino a la tradición mágica, empecé por meter a mi heroína en una madriguera de conejo, sin tener la menor idea de lo que iba a suceder después".

Así, de modo azaroso, se inició una nueva vida para Charles Dodgson, hasta ese entonces dedicado a los temas lógico-matemáticos y a tomar fotografías de niños. Actividad esta última que fue justamente la que lo llevó a entrar en el círculo de los Liddell y a entablar amistad con las tres pequeñas hijas de la familia.

De casualidad a best seller

Originalmente llamada "Las aventuras bajo tierra de Alicia", la narración oral de Charles se convirtió en un artesanal manuscrito a petición de Alicia Liddell. Más tarde sus cercanos lo alentarían a convertir el relato en una obra impresa y así fue que tres años después salió a las librerías con el nuevo título de "Alicia en el país de las maravillas".

Los elogios de la crítica fueron casi unánimes. The Reader reseñaba en 1865: "Magnífico tesoro artístico... un libro para tener en la estantería como antídoto contra los ataques de melancolía". The Guardian mencionaba que el "disparate era tan elegante y tan lleno de humor que es poco probable que uno pueda evitar el tener que leerlo rápidamente".

Sólo The Athenaeum tuvo una voz disidente: "imaginamos que cualquier niño se sentirá más perplejo que encantado con esta historia acartonada, recargada". A pesar de este juicio, el libro se vendió tan bien que las ediciones y las traducciones se fueron multiplicando, y pronto Charles comenzó a considerar la idea de realizar una continuación de las aventuras de Alicia.

Seis años después apareció "Alicia a través del espejo" y el éxito fue arrollador. En un mes ya se habían vendido 15 mil ejemplares. Las críticas volvieron a ser elogiosas e incluso The Athenaeum se dio una vuelta de carnero: "Sería difícil sobrestimar el valor de la provisión de saludable diversión acumulada para generaciones enteras de gente joven por el señor Lewis Carroll y el señor John Tenniel en ambos libros".

Dibujante caprichoso

Aquí vale la pena detenerse en el mencionado responsable de las iconográficas ilustraciones del universo de Alicia: John Tenniel. Si bien se trataba de uno de los más famosos caricaturistas satíricos de la época, lo cierto es que su participación en la obra de Carroll no fue nada de armoniosa.

De hecho, Morton Cohen cuenta en su biografía que la primera edición de "Alicia en el país de las maravillas" tuvo que ser desechada porque Tenniel no aprobó la calidad de la impresión. Esto le significó a Carroll desembolsar una gran suma de dinero para poder reimprimir la obra. Aun así, Carroll decidió contar nuevamente con el dibujante para su "Alicia a través del espejo". Igual Tenniel se hizo esperar dos años y, después que dio el sí para participar, estableció que sólo usaría los ratos libres para trabajar en las ilustraciones. Pero la arrogancia de Tenniel no se quedó sólo ahí. El caricaturista forzó a que se suprimiera un fragmento del libro argumentando que "una avispa con peluquín está completamente fuera del alcance de los recursos del arte".

A pesar de esos roces, el tándem Carroll-Tenniel funcionó y la obra continuó rindiendo jugosos frutos en el mercado editorial. Para 1898 se habían impreso más de 150 mil ejemplares de "Alicia en el país de las maravillas" y más de 100 mil de "A través del espejo". Con el tiempo llegarían a convertirse en los libros más traducidos y citados, después de la Biblia y las obras de Shakespeare.

El valor de lo absurdo

Sobre las razones de este éxito -que no sólo involucraba a los menores, sino también a los adultos- hay diferentes argumentos. Uno de ellos apunta a que hasta la época de Lewis Carroll la mayoría de los libros infantiles estaban principalmente destinados a entregar moralejas y enseñanzas. Los libros de Alicia, en cambio, van contra esa tradición y de paso se convierten en una paródica visión de la sociedad inglesa y de su moral victoriana. Morton Cohen dice: "Realmente están representados la mayor parte del pastel social, desde los reyes y la aristocrática duquesa al pretencioso conejo con chaleco, guantes y reloj, que se codea con la aristocracia".

Otros se han fijado más en el asunto del manejo del lenguaje que hace Carroll y en las implicaciones conceptuales de sus personajes. El filósofo Gilles Deleuze en "La lógica del sentido" plantea que Carroll se inscribe dentro del género del humor propiamente inglés y más precisamente del género del absurdo. Deleuze recuerda a un estoico de la Antigua Grecia que planteaba "Si dices algo, lo que dices pasa por la boca. Entonces si dices 'un carro', luego un carro pasa por tu boca". Este sería el origen de un tipo de humor que Deleuze relaciona con el non-sense inglés y que es el que Carroll desarrolla en su obra. Lo otro que también menciona es la relación entre algunos pasajes de Alicia con los "limericks" (poemas en rima que describen situaciones absurdas) que recopiló Edward Lear en "El libro del sinsentido" (1846).

Deleuze destaca también en los libros de Carroll el desarrollo de lo que él llama "paradojas del sentido". Por ejemplo, el personaje de Alicia no crece sin empequeñecer y a la inversa. O cuando se plantea que hay "mermelada ayer y mañana, pero nunca hoy" (parecido al famoso cartel de almacén que reza: "hoy no fío, mañana sí"). O cuando lo activo y lo pasivo se mezclan: "¿se comen los gatos a los murciélagos?" equivale a "¿se comen los murciélagos a los gatos?". O cuando la causa y el efecto son trastocados: ser castigado antes de haber cometido una falta, gritar antes de haberse pinchado, volver a partir antes de haber partido por primera vez.

Todos esos son ejemplos de un ingrediente que no se había visto antes en la literatura infantil y que Deleuze cataloga como una embestida contra el buen sentido y el sentido común. Lo que, en definitiva, es la embestida de Carroll contra la racionalidad victoriana. Sin embargo, o a lo mejor por esto mismo, la obra de él terminó convirtiéndose en una fuente de inspiración para lógicos matemáticos como Frege y estudiosos de la psicología como Lacan. Como botón de muestra, Deleuze descubre en "Alicia a través del espejo", un excelente ejemplo de la llamada paradoja de Frege (que establece que para cada nombre hay otro que le asigna su sentido y así sucesivamente en una cadena que parece no terminar). Se trata del encuentro entre Alicia y un caballero, personaje que anuncia el título de la canción que va a cantar diciendo:

- "El nombre que le dan es "Ojos de Besugo".

- "Ah, ¿es ése el nombre de la canción?, pregunta Alicia.

-No, no lo entiendes. Ese es el nombre que le dan. Pero su nombre, en realidad, es "El hombre viejo, viejo".

-¿Entonces yo debería haber dicho "así es como se llama la canción"?

-No, ¡Eso ya es otra cosa! La canción se llama "Vías y medios", pero eso es sólo cómo se llama, no la canción en sí misma. ¿Lo ves?

-Bien, ¿cuál es entonces la canción?

-A eso iba. La canción es propiamente "Sentado en una cerca".

 Carroll y su biografía"Lewis Carroll" (Anagrama, 1998), de Morton Cohen, es considerada la principal biografía del autor. Y por lo mismo es una de las fuentes fundamentales para discutir acerca de los rumores de pedofilia que en ocasiones han circulado en torno a Carroll. Si bien Cohen reconoce que Carroll, o Charles Dodgson, dedicó parte de sus energías a fotografiar niñas y que algunas veces realizó desnudos de ellas, también demuestra que esas actividades fueron hechas con la presencia o el consentimiento de los padres, sin que existiera una actividad clandestina tras ello.

Cohen también establece que la moral victoriana ve la desnudez infantil con naturalidad. Eso sí, la edad tenía un límite. Como lo recuerda una de las niñas que lo conoció: "Mi madre no puso ninguna objeción a que mi hermana menor, de unos seis o siete años, fuese fotografiada desnuda, pero cuando pidió permiso para fotografiar a mi hermana de once años, el estricto, victoriano, sentido del decoro de mi madre se escandalizó".

La versión de BurtonEl director Tim Burton realiza una Alicia que trae algunas novedades. Partiendo por el hecho de que la protagonista no es una niña como la del cuento de Carroll, ya que la encargada de caracterizarla es Mia Wasikowska, una joven de 20 años. En efecto, la historia si bien se inspira en todos los personajes creados por Carroll, l a cinta de Burton coloca a Alicia regresando al país de las maravillas 10 años después de los acontecimientos que narran los libros. Ella se encuentra sola, desajustada con su entorno social y sufriendo el luto por la muerte de sus padres, cuando en una fiesta le toca vivir nuevamente la experiencia de ver al pequeño conejo que desaparece dentro de un árbol. En el caso de la estética de la cinta (que está hecha en 3D y mezcla la digitalización de actores con actuaciones reales), gran parte de ella no se inspira en el ilustrador original John Tenniel , sino en el trabajo del dibujante Arthur Rackham, quien fue el encargado de ilustrar la edición de 1907 del libro de Carroll. La cinta se estrenará en Chile el próximo 4 de marzo.



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