WIKÉN

Viernes 7 de Noviembre de 2014

 
La nueva vida de Cecilia Rovaretti

Con más de 20 años de radio en el cuerpo, la periodista y editora radial sigue vigente detrás del micrófono. No la tienta la televisión ni otra manera de comunicar como las redes sociales. A poco más de un año de la muerte de su pareja, Ricarte Soto, sigue promoviendo el Fondo Nacional de Medicamentos de Alto Costo y acá recuerda sus inicios en París, donde estudió teatro, su labor en Radio Francia Internacional y su aterrizaje en nuestro país. Cecilia Rovaretti saca su nueva voz.  
POR ERNESTO GARRATT VIÑES Es un edificio nuevo. En el barrio Yungay. De murallas blancas en su interior, estrenado hace poco más de un mes. Es la nueva casa de Radio Cooperativa, uno de los hogares laborales de la periodista Cecilia Rovaretti, voz reconocida de la radiofonía local que, con su acento "cordobés chilenizado", marca pauta a diario en su bloque matinal "El primer café" y "Una nueva mañana". Esas cuatro horas al aire, de 9 a 13 horas, con entrevistas que hablan de actualidad, política y cultura, han validado a esta argentina avecindada en Chile como una de las voces más influyentes de la radio. Su espacio se ha convertido en un referente de debate pluralista, con ella liderando asertivamente la conversación con líderes de opinión de distintas corrientes. Aquí políticos como Gutenberg Martínez y Camilo Escalona han discutido sobre la fecha de vencimiento de la Nueva Mayoría o el cantante Vicentico confesó que su padre no era tal y que lo supo siendo mayor. Distintos temas que han tenido repercusión en la pauta informativa.

-Mira, estos son los nuevos estudios, más amplios -dice en un recorrido por su lugar de trabajo.

Camina por las nuevas instalaciones, la saludan y en el primer piso, en el techo, justo sobre nuestras cabezas, hay un enchufe; como si alguien se hubiera confundido.

-Mish, no lo había visto-, dice.

Es de las pocas cosas que parecen írsele de la vista a esta reportera, ahora frente a su computador y atenta a las noticias que podrían nutrir su pauta diaria. Trabajadora incansable, está abordando su nueva vida: a poco más de un año de la muerte de su pareja, el comunicador Ricarte Soto y sin la hija de ambos, María Alcira, quien está estudiando en Italia.

-¿Cuáles han sido tus entrevistas más inolvidables, difíciles?

-No hay pregunta que me dé más lata que esa. Cada entrevista tiene su qué... Tengo muy mala memoria. Yo hago las cosas y pasan. Gracias a eso, cada mañana, cuando me planto frente al micrófono y a la gente, no me aburro, porque ya me olvidé de lo anterior.

LA ACTRIZ TRAS

EL MICRÓFONO. De lo que sí se acuerda es de cómo se inició su relación con la radio. En su natal Córdoba, Argentina, creció escuchando a su madre, Pola Cejas, en su casa. Pero además, la podía oír a través del aparato radial.

-Mi mamá fue locutora. Tenía un programa para niños bajo el nombre de Cecilia César.

Pero no fue esa la génesis de su marca profesional. -A mí lo que me llamaba la atención era el periodismo, no la radio propiamente tal.

A los 20 años, recuerda la menor de cuatro hermanos, decidió emprender un viaje a París. Fue siguiendo a un "novio". -Pololo- se corrige, cambiando al "chileno". -Mis padres estaban de muerte. Yo, la más chica, viajando a Europa.

Fue un viaje a la aventura. Los dos primeros años fueron para estudiar teatro.

-Cuando llegué a París estudié actuación, luego estudié literatura en la Sorbonne y después periodismo en la Ecole d'Etudes Sociales. Estudié actuación por gusto. Hicimos unos montajes con amigos. Para estar detrás de un micrófono o de una cámara hay que ser un poco actor, actriz. Eres un personaje también. Por ejemplo, yo lo he vivido últimamente más que nunca: puedo estar muy triste,  y se abre el micrófono y es: "Chao, se abre el telón...". Puedo estar llorando en los comerciales, o me pasaba cuando recién murió Ricarte, que estaba más sensible. Hasta hoy hay días medios bajoneantes, y te dicen: "Pero Cecilia ¿cómo lo logras?". Y bueno, yo creo que hay algo en esto de salir al escenario.

Siendo una joven latinoamericana por las calles de París, Cecilia Rovaretti montada sobre una mobylette, iba en las noches a ensayar en las clases de su profesor inglés Michael Tesdall.

-Pasamos por varias etapas, como la memoria emotiva, la improvisación, el trabajo corporal... con este inglés era muy bueno cuando te hacía repetir una frase, suponte "estoy sola". Y uno empezaba a repetirla hasta que llegaba un momento en que te salía y se provocaba un momento fuerte.

Y esa frase repetida como ejercicio actoral hace décadas le suena inesperadamente ahora como un eco en su presente.

-Es primera vez que estoy sola. Siempre había estado en pareja y desde la muerte de Ricarte, bueno, voy al cine sola, me atrevo a tomar un café sola.

 

DE PARÍS A SANTIAGO. A Ricarte Soto lo conoció en París cuando ella estaba trabajando en Radio Francia Internacional. Era asistente de producción periodística y la joven Cecilia se ponía al hombro las grabadoras portátiles Nagra, corría con las cintas, las cortaba y editaba.

En París vivió cerca de La Bastillé, luego en Les Champs Élysees.

-Después vivíamos frente al parque de Buttes-Chaumont con Ricarte, cuando ya nos fuimos a vivir juntos. Y después en Menimontant.

Luego, con Ricarte Soto decidieron volver a Chile.

-¿Fue complicada la inserción en el Chile de los 90?

-No. Yo agradezco mucho a Chile, tuve suerte. ¿Sabes lo que pasa? Creo que le costó más a Ricarte que a mí, porque al ser extranjera yo continuaba un poco en la misma postura, de mirar desde afuera. Después me fui acomodando y trabajando y conociendo (...) Por supuesto que hay cosas que al comienzo te llaman la atención. Lo que nunca me olvido es que cuando ibas a una reunión social, te preguntaban "en qué colegio estudiaste, qué haces, tu apellido, el barrio". Una sociedad bastante clasista. En Argentina es mucho más mezclada, hay una gran masa de clase media, entonces es otra dinámica. Bueno, son detalles.

En Chile primero desembarcaron en la radio Monumental.

-Ricarte se hizo cargo del departamento de prensa y cambió todo. Él llegó con toda la mentalidad francesa y le costó mucho que lo entendieran.

Recuerda que en esos años, cuando el sida era un tema tabú, invitaron a una persona que tenía sida a la radio.

-Quedó la escoba. Me acuerdo  que el radiocontrolador no quería ni tocar el vaso.

Cecilia Rovaretti dice que vive el día a día. La noticia del presente. Habla de su pasado cuando hizo algo de TV. Pero no ve su presente ni futuro en ese medio.

-No me llevo con la tele. No sé, no me gusta, no me siento cómoda. Mucha gente me dice, "Pero Cecilia, por la plata". Y no me interesa. Soy bien poco ambiciosa en ese sentido. No me llevo con la tele. A mí me gusta la radio porque en la radio eres libre, en la radio no estás pendiente de la imagen.

-¿Tampoco te gusta Skype, por ejemplo?, ¿ No has hablado con tu hija en Italia por ese medio?

-Me carga Skype... Whatsapp, sí. No es que sea tullida. Facebook no me interesa ni me interesó nunca. Twitter lo uso re poco, sobre todo cuando quiero dar información sobre el proyecto de ley de medicamentos -dice sobre su comprometida promoción del Fondo Nacional de Medicamentos de Alto Costo que, si se concreta, tiene asegurado el nombre de "Ley Ricarte Soto". Después de un año y dos meses de viudez, Cecilia Rovaretti ha ido aprendiendo a vivir una nueva vida.

-Estar sola puede tener sus cosas buenas, creo-, dice mientras cuenta que, poco a poco, ha ido guardando pertenencias de su marido: el escritorio, los libros.

-Él era una persona con la que me reía mucho. Íbamos al teatro, al cine y extraño mucho su sentido del humor -dice.

Y sentada en su escritorio nuevo, en un nuevo edificio con un enchufe en el techo, atenta a su trabajo radial, la voz de Cecilia Rovaretti dice sobre ella:

-El año pasado, mis primeras vacaciones sin Ricarte, estuve con mi hija. Ahora, esta vez, no sé qué haré. Pero estaré sola. No quiero ir a Italia a ver a mi hija, porque quiero que tenga lo que yo tuve cuando estudié en Francia, por mi cuenta y en libertad.

Esas son noticias de Cecilia Rovaretti sobre Cecilia Rovarretti. En vivo y en directo. Como le gusta a ella conversar.

"No me llevo con la tele. No sé, no me gusta, no me siento cómoda (...) Me gusta la radio porque eres libre, no estás pendiente de la imagen".

 

 


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"Yo creo que para estar detrás de un micrófono o de una cámara hay que ser un poco actor, actriz. Eres un personaje también", dice a raíz de sus estudios de Teatro.


Foto:CARLA DANNEMANN


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