ARTES Y LETRAS

Domingo 6 de Abril de 2003

EXPOSICIÓN. Patricia Vargas en el MAC:
Dibujos coloreados de alma

Si ayer fue en la escultura, hoy es también el dibujo el que esculpe el alma de los seres creados por Patricia Vargas.
MAITE ARMENDÁRIZ AZCÁRATE

Cuartos llenos de silencio. Cuerpos que yacen, contornos envueltos, unos zapatos, una cama. Seres preparados para morir en la soledad del alba, a lo más un perro fiel acompaña el enfrentamiento o el abrazo final. Cada uno ve su cuento, esa es la gracia de esta pintura que sorprende y deja espacio a la imaginación.

Aunque la escultura ha sido su campo de trabajo por una década, de alguna manera con esta muestra Patricia Vargas paga una íntima deuda con el dibujo. Desde que inicia su carrera es lo suyo, su herramienta preferida, su más fiel método de planeación para enfrentarse luego a lo que sea: volúmenes, pinturas, fotografía. Y así se los hace ver a sus alumnos de esas especialidades. Primero como ayudante - desde que egresa en 1974 de la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Chile- luego y hasta 1997 a cargo de la Cátedra de dibujo en dicha facultad y hoy en la Universidad Finis Terrae.

El dibujo es la obra

Sus primeras creaciones fueron dibujos realizados en grandes formatos. "El dibujo es la obra", resume Rodrigo Vega, pintor que ha seguido muy de cerca el desarrollo de esta artista. Su tránsito a la escultura se manifiesta en 1990, durante la exposición "El primer cielo era mío", cuando Vargas reduce el tamaño de formato y agrega pequeñas figuras modeladas adheridas al marco. Desde entonces la escultura le ha reportado reconocimiento. De su factura resultan los bustos de destacados hombres públicos como del ex presidente Pedro Aguirre Cerda instalado en el Palacio de la Moneda.

Pero la inquietud por el dibujo le ha acompañado siempre, asegura la artista. "Seguía presente en 1999 cuando expongo en la Galería ArtEspacio mi muestra "Vacío Legal". Reunió un conjunto de espléndidas cabezas realizadas en yeso, que tras aplicarles línea y color creaban reminiscencias de la cultura egipcia.

Su padre fue el escultor Raúl Vargas: "Mientras él estuvo vivo nunca trabajé en nada igual, sólo cuando él fallece comencé a indagar en cómo él lo hacía".

Un problema en las manos - "la escultura es un trabajo muy pesado"- la obliga durante el verano antepasado a alejarse por un tiempo de los volúmenes. "Por más de un año y medio me vi enfrentada al mundo de la pintura. Como siempre, comencé dibujando y finalmente terminé pintando".

En un fondo blanco y con marco de vidrio, presenta sus actuales obras. Son cerca de 40 las pinturas en óleo que rodean la sala ubicada en el segundo piso del Museo de Arte Contemporáneo. El formato es ahora mediano. Utiliza en promedio un cuarto de pliego. "Comienzo dibujando con grafito y luego aplico color".

Su obra recuerda la de Couve, y cómo no: "Adolfo siempre estuvo viendo mi trabajo, tanto en escultura y dibujo, fue mi amigo y maestro".

"Primero pensé en un tema - dice la artista- , pero después de un rato me olvidé porque me quería dedicar a los problemas de la pintura. Tuve que preguntar mucho para resolvelos, tal como lo había hecho cuando me enfrenté a la escultura. Me hicieron una lista de colores que yo tenía que comprar, así fue como descubrí algunos tan locos como el rojo indio".

Sobre la temática resultante agrega: "Creo que está en el inconsciente colectivo. La gente ve la muerte. Hay también perros". Tal como los dibujó para una exposición que presentó en Galería Animal en 2000. "Ahora es la muerte del amo...".

Siempre deja algo pendiente, sus creaciones no son narrativas, más bien producen un golpe emocional. La suya es una pintura muy íntima, poco habitual, invita a conectarse con cada imagen, a veces sólo sugerida en el movimento de su pincel. Con eso basta para enganchar y entrar en cada atmósfera. "Sí, me he movido entre las técnicas. Gracias a la posibilidad de hacer esos traslados uno aprende mucho. Pero es la misma cosa, lo tomo de la misma manera, siempre lo resuelvo a través del dibujo". En su próxima exposición animará a otros en esa aventura: "He invitado a algunos pintores y escultores, en donde comunicaremos cómo ve cada cual el dibujo desde su disciplina".


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"Cielo Raso" es el título de la exposición.


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