EDUCACIÓN

Lunes 10 de Febrero de 2014

Comenzó como un taller de verano:
Frutillar prepara una Escuela de Circo para fomentar cultura e integración en niños y jóvenes

Malabaristas, trapecistas y gimnastas de entre 6 y 25 años no sólo aprenden destrezas y habilidades circenses, sino que también internan valores, como compartir y ser perseverantes.  
Carol Neumann B. Niños que trepan telas y aros. Jóvenes que hacen pirámides y malabares con clavas. Este escenario, acompañado de música y colores, se lograba palpar durante enero en Frutillar. Todo formaba parte del taller "¡Aprende Circo!", organizado por la Municipalidad, la Fundación Mustakis y Fundación Plades, y en el que participaron niños y jóvenes de entre 6 y 25 años.

"Los niños, además de desarrollar destrezas artísticas, pudieron integrarse unos con otros. El circo tiene mucho trabajo en equipo. Deben conocerse y confiar en el otro", reconoce Eugenio Rengifo, secretario ejecutivo de Fundación Plades.

Alejandra Valdés, gerente de cultura de Fundación Mustakis, está de acuerdo y considera que son espacios como éstos los que hacen crecer en valores a los niños. "El circo les enseña a desarrollar destrezas y habilidades con su cuerpo, pero también les permite generar autoconfianza y desplante al enfrentarse a un público. Detrás del circo hay un sinnúmero de valores adjuntos, como la importancia de perseverar y de seguir intentándolo aunque no les salga el truco a la primera. Ellos aprenden que esforzándose podrán alcanzar su objetivo, sea cual fuere la disciplina que practican y en todo ámbito de la vida".

Y agrega: "La experiencia resultó de tan alta calidad y se generó una instancia de integración social tan potente, que haremos una convocatoria en marzo para crear una Escuela de Circo en abril".

"Me encantó el taller porque conocí muchos amigos y no me dio nada de susto hacer equilibrio en altura. Fui con mi hermana y las dos no queríamos que se acabara", cuenta Sofía Contreras, quien con tan solo siete años logró dominar la destreza de las telas.

"Fue sorprendente ver cómo avanzaron en habilidades en pocas semanas. El espectáculo fue de primera calidad y me encantaría que mis hijas formaran parte de la Escuela de Circo durante todo el año", cuenta orgullosa Bettina Paredes, la mamá de Sofía.

El taller se impartió de forma gratuita y participaron más de 60 niños y jóvenes, tanto de Frutillar Alto, como de Frutillar Bajo.

 


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Sesenta niños participaron del taller. Sus monitores y profesores eran profesionales circenses pertenecientes a la ONG
Sesenta niños participaron del taller. Sus monitores y profesores eran profesionales circenses pertenecientes a la ONG "El circo del mundo".


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