INTERNACIONAL

Viernes 27 de Junio de 2003


Se requiere diplomático para los países del sur

Tras cinco años, el Senado estadounidense aún no ha confirmado al jefe de la política para América Latina.
MIAMI.- ¡Qué ridículo! Ya van siete años desde que el Senado de EE.UU. confirmó por última vez a un jefe de su diplomacia para América Latina. Y van cinco años desde que el último funcionario que ocupó ese cargo lo dejó.

Desde entonces, la posición ha sido ocupada sucesivamente por cuatro funcionarios interinos, quienes, por su falta de confirmación legislativa, no han tenido la influencia de sus pares a cargo de las otras oficinas regionales del Departamento de Estado.

¿Qué mensaje envía esto a América Latina?

La absurda pelea entre las bancadas demócrata y republicana en el Senado, principalmente en torno a Cuba, ha dejado a EE.UU. sin un Secretario de Estado Adjunto para el Hemisferio Occidental aprobado por el Congreso desde abril del '98, cuando Jeffrey Davidow dejó ese cargo para ser embajador en México.

En ese entonces, el senador ultraconservador republicano Jesse Helms le negó la confirmación del Senado al funcionario propuesto por el Presidente Bill Clinton, Peter Romero, por entender que este último no era suficientemente "duro" en la política hacia Cuba.

Después, cuando George W. Bush llegó a la Casa Blanca, los roles se revirtieron, y el senador demócrata Christopher Dodd bloqueó a prácticamente todos los funcionarios nombrados por el Presidente para el puesto.

Roger Noriega
En las últimas semanas, Dodd ha detenido el nombramiento del embajador Roger Noriega, el candidato propuesto por Bush, exigiendo respuestas sobre la política hacia Cuba.

El Comité de Relaciones Exteriores del Senado votará en los próximos días sobre el nombramiento de Noriega. Y aunque Noriega sea aprobado por el comité, todavía enfrenta otro obstáculo. El senador demócrata Max Baucus ha bloqueado un voto sobre Noriega en el pleno del Senado, en un intento de presionar a los republicanos para que se ponga a votación su propuesta de levantar las sanciones a los viajes a Cuba.

Esta semana le pregunté a Davidow, el último jefe de Asuntos Latinoamericanos confirmado por el Senado, cómo veía todo este lío.

"Por supuesto que esto hace daño", me dijo Davidow. "Los países latinoamericanos quieren creer que cuando Washington habla, lo hace con una sola voz".

Davidow no cree, como muchos otros, que el Departamento del Tesoro o las agencias antidrogas hayan reemplazado al Departamento de Estado como los principales conductores de la política de EE.UU. hacia América Latina.

Sin embargo, admite que hay una enorme pugna entre las diversas agencias del gobierno estadounidense involucradas en la región, y que es importante que el Departamento de Estado reafirme su primacía.

Mi interpretación: la falta de aprobación del Congreso a los recientes jefes de la diplomacia de Estados Unidos en América Latina ha debilitado al Departamento de Estado en la región.

Asimismo, ha creado dudas sobre el compromiso de EE.UU. en América Latina. "El hecho de que no se pudo confirmar a ningún candidato desde 1998, cuando yo me fui, indica a América Latina que esta posición de jefe de la diplomacia estadounidense en la región es vista por muchos en el Congreso como un puesto poco importante, con el que se puede jugar al fútbol político", dijo Davidow.

Estoy de acuerdo. Sea Noriega o no, lo importante es que confirmen a alguien para fortalecer los lazos con la región y dejar de enviar señales de que a EE.UU. le importa un comino el futuro de América Latina.




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ANDRÉS OPPENHEIMER
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