ARTES Y LETRAS

Domingo 29 de Septiembre de 2002

OPINIÓN
Lucía Waiser y el universo femenino

Cualquiera sea el material, toda la obra de Waiser goza, además del contenido, de enorme sensualidad.
GEMA SWINBURN

El universo femenino ha sido un tema determinante en la obra artística de Lucía Waiser. A lo largo de su trayectoria se ha preocupado, consciente o inconscientemente, de abordarlo, sentirlo, criticarlo, entenderlo, disfrutarlo.

Han surgido entonces, una y mil preguntas sobre el eterno femenino, sobre la realidad, la espiritualidad, la sexualidad de la mujer. Sus obras creadas en distintos medios son sus más elocuentes testimonios. Cualquiera sea el material, toda la obra de Waiser goza además del contenido, de enorme sensualidad. Grosso modo, recordemos algo de su obra realizada a lo largo de los años: sus mujeres aladas que parecían estar a punto de volar, sus mujeres ángeles realizadas en pulpa blanca, los delicados y pulcros dibujos que retrataban serenos y monocromos rostros. En su exposición recientemente inaugurada en Galería Artespacio (Alonso de Córdova 2600, 2º piso), esa seguidilla de reflexiones femeninas tienen más eco que nunca. Se trata de un conjunto de doce obras de diferentes formatos.

Aunque la mona se vista de seda mona queda. Al pensar en la obra de Lucía Waiser, este antiguo refrán cobra fuerza en varias de las obras expuestas, muy especialmente, en aquellas donde aborda a la mujer directamente. Lo hace a través de la serie que nos recuerdan a las coloniales vírgenes de vestir. A través de estas figuras emblemáticas, la artista aborda el tema del disfraz, de la careta, del adorno para el ocultamiento y la desazón. La artista encontró en estas imágenes desnudas algo más real, misterioso, atractivo y puro. '...Estamos llenas de prejuicios de ser más lindas por fuera que por dentro. Por eso nos arreglamos tanto. Debe ser todo lo contrario. Si nos sacáramos las joyas y todo lo anexo nos pasaría lo mismo. Estas vírgenes de vestir representan la belleza espiritual y eso deberíamos buscar' me explica la artista, '...desde chicas andamos maquillándonos, es como querer tapar algo.

Estas vírgenes de vestir representan la belleza interior que todas y todos deberíamos al menos buscar. Recordemos que los bustos de estos santos o vírgenes estaban instalados sobre una suerte de esqueleto de madera que además servía como enagua o falso que daba el volumen cuando se los vestía.

Lucía Waiser utiliza dos materiales para realizar estas cinco obras de tamaño casi natural. Por una parte, está la madera pulida y levemente patinada que sirve de trípode y, por otra, el bronce, a través de la técnica de la fundición el rostro adquiere una gran belleza en sus facciones y cabelleras.

Ambos materiales los trabaja con excelencia. Llega a la anhelada serena expresividad.

Las manos en esta exhibición de Lucía Waiser adquieren una vital dimensión. Necesitan ser tocadas, palpadas y sentidas.

Es el caso de varias de las expuestas que incluyen incluso a la de las santas desnudas de singular sensualidad.

"Ofrenda" es el mejor ejemplo, realizada en bronce, se alza abierta sosteniendo una fruto carnoso. Aérea se entrega al mundo. 'Origen', en cambio, son dos manos esculpidas antes de entrelazarse, otra obra que denota el placer del tacto.

Esta valiosa exposición está abierta en el siguiente horario: lunes a viernes de 10:00 a 20:00 hrs. y sábado de 11:00 a 14:00 horas.


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