EDITORIAL

Martes 3 de Julio de 2007

María Monvel


Desde su púlpito madrileño, Menéndez Pidal decretó que Chile era país de historiadores, aunque los hechos demostraron que, además, era país de poetas, y también de poetisas. Porque frente a la potente presencia de Neruda y Huidobro, siempre se sumó a Gabriela Mistral, y acompañando su poesía existieron numerosas mujeres que supieron dar forma a la sensibilidad femenina en el ejercicio poético.

Entre esas mujeres que hicieron poesía en el siglo pasado se encuentra María Monvel, seudónimo que protegió la identidad de Tilda Brito Letelier, iquiqueña incluida entre las figuras que destacó "Selva lírica", la antología de Julio Molina y Juan Agustín Araya, inventario de la creación poética chilena hasta alrededor de 1916, y que rectificó la sentencia de Menéndez Pidal.

En su breve existencia -falleció a los 37 años-, María Monvel fue, además, directora de una revista de Zig-Zag y traductora de varias obras que incrementaron su fondo editorial. Pero, más que nada, fue poetisa, calificada por la Mistral como "la mejor de América", cuyo verso espontáneo y fácil dio cuenta de sentimientos de madre y de mujer. Algunos de sus poemas son prolegómenos de los poemas eróticos de Gonzalo Rojas.

Conforme ocurre entre nosotros, actualmente se la desconoce. Sólo la rescatan del olvido algunas antologías letradas o simples comentarios como éste, inspirado en una conversación incidental con un extranjero que aprendió a admirarla desde que leyó su poema "En un cuarto de hotel".

CORUSCO


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