REPORTAJES

Domingo 17 de Mayo de 2015

Juicio con Bolivia:
Lo que dejó La Haya, una semana después de los históricos alegatos

Los roles y personajes clave en el equipo. Las pruebas más relevantes y sorprendentes que se mostraron ante la Corte. La ausencia del abogado estrella de Bolivia. El desconocido documento de uno de los jueces que coincide con la tesis chilena. El escepticismo que la demanda de Palacio Quemado suscitó en medios internacionales. Y el tono de las respuestas al juez japonés.  
Matías Bakit R.  Brad Pitt y el misterio Vaughan- Lowe"Estoy seguro que cuando sepa la verdad va a rechazar participar en esa farsa". La frase, del Presidente de Ecuador Rafael Correa, va destinada nada menos que al actor Brad Pitt, quien planea hacer una película sobre el litigio que enfrenta a la petrolera Chevron con ese país.

Es la última novedad de un enfrentamiento que comenzó en 1993, cuando comunidades indígenas ecuatorianas demandaron a la empresa petrolera Chevron-Texaco por mal uso de desechos.

En esto estaba la semana pasada el litigante inglés Vaughan Lowe, quien debía ser uno de los abogados de Bolivia.

Lowe es uno de los tres miembros del tribunal de arbitraje que ve el caso Chevron-Ecuador. Pese a que este país lo había nombrado, el año pasado intentó recusarlo, solicitud que fue denegada. Así, Lowe ha continuado como árbitro del caso, a cuyos alegatos se presentó la semana pasada en Washington.

Entendidos dicen que es usual que, ante superposición de fechas, los tribunales de arbitraje puedan re-agendar. Pero por alguna razón, Lowe no lo hizo.

Bolivia vuelve a ser ambigua en respuesta a la CorteEn el equipo chileno no hay dos opiniones. Ambas preguntas, la formulada por el juez británico Cristopher Greenwood a Bolivia y la realizada por el japonés Hisashi Owada -que pidió definir el término "acceso soberano al mar" a los dos países-, serían positivas para la posición nacional.

Esto, porque su planteamiento supone que hay integrantes del tribunal que, tras los alegatos, no consideraron tener información suficientemente clara sobre lo que pide Bolivia.

Mientras la pregunta de Greenwood fue respondida durante los alegatos, las contestaciones a la de Owada -que mañana se harán públicas- fueron presentadas el miércoles. En el caso de Chile, fuentes especializadas explican a "El Mercurio" que la respuesta fue "fácil y directa", pues, tal como se alegó ante el tribunal, para el país el concepto de "acceso soberano" requiere una cesión territorial a Bolivia. Así, se habría argumentado a la Corte que la pretensión de La Paz de obligar a Chile a negociar un acceso soberano choca con la definición de límites del Tratado de 1904 y, por consiguiente, con el Artículo 6 del Pacto de Bogotá, de 1948, que impide llevar a La Haya materias ya zanjadas o reguladas por tratados previos a esa fecha.

Tal como esperaba el equipo chileno, la respuesta boliviana al juez Owada siguió la misma línea de sus alegatos -donde el abogado iraní Payam Akhavan dijo que a Bolivia le puede servir tanto un corredor como un enclave o incluso una "zona especial", sin definir este concepto- y de su ambigua respuesta a Greenwood: en una página y media evitó definiciones precisas prácticamente hasta el final.

Esto fue utilizado en la réplica que Chile envió a la Corte, en la que se hace notar dicha falta de precisión de la demanda de Palacio Quemado.

Bolivia insistió, en cambió, en que las materias que ambos países están tratando son de fondo, por lo que la Corte -aunque no se refiera aún a su competencia- debe analizar el tema en profundidad.

Las pruebas más importantes de la presentación chilenaEn el equipo chileno coinciden en que uno de los documentos más importantes que se presentaron en los alegatos fue el que acompañó la emisión de un bono soberano por parte Bolivia en el año 2013. Como es usual en estos casos, en este documento se incluye una descripción del país y de su situación internacional. En este, Bolivia detalló explícitamente que su actual Constitución reivindica su "derecho" a un acceso soberano al océano Pacífico que les fue negado con el Tratado de 1904, y agregó que la demanda en La Haya busca lograr este objetivo, contradiciendo lo argumentado por sus abogados en la Corte, en cuanto a que la demanda "corre en paralelo" con el Tratado y no pretende revisarlo.

Esta prueba no era parte de los documentos escritos previos -fue encontrada por el equipo con posterioridad a la presentación de estos- y sorprendió totalmente a la contraparte boliviana.

Asimismo, en la presentación, se dejó en evidencia la edición que Bolivia realizó del llamado "Memorándum Trucco". Este es un documento de julio de 1961, citado permanentemente por Bolivia, en que el embajador de Chile en La Paz, Manuel Trucco, manifiesta la voluntad del país "de satisfacer las aspiraciones" del país altiplánico. Sin embargo, el equipo liderado por Felipe Bulnes mostró que Bolivia omitió, en su demanda, citar el resto del documento, en el que Trucco explica que Chile "no aceptará la intervención de organizaciones no competentes" en esta materia.

Otro punto importante fue mostrar las actas de la sesión 38° de la Cámara de Diputados de Bolivia, inmediatamente posteriores al discurso de 2011 en que el Presidente Evo Morales anunció la demanda. En estas destaca una intervención del presidente de la Comisión de Constitución, quien explicita que la razón de mantener la reserva al Artículo VI del Pacto de Bogotá que hasta ese momento sostenía Bolivia era para poder denunciar el Tratado de 1904, lo que corrobora la tesis chilena.

En un comienzo se consideró la pregunta del juez Greenwood -quien pidió a Bolivia definir la fecha del acuerdo que supuestamente obligaría a Chile a negociar- como un arma de doble filo, pues podía permitir a la contraparte definir una fecha específica en su demanda. Pero la ambigua respuesta de ese país confirmó la visión de quienes creen que el punto favorecía a Chile.

La advertencia del documento del juez OwadaDurante los alegatos, uno de los puntos de las intervenciones bolivianas que más llamó la atención de Chile fue la utilización reiterada de un concepto que en los documentos escritos previos no había sido tan destacado: Pactum de contrahendo . El término alude a una suerte de preacuerdo que incluye ya el compromiso de suscribir un acuerdo, que es el carácter que Bolivia intenta atribuirle a las distintas negociaciones fallidas que ha desarrollado con nuestro país.

Si la tesis resultó algo mellada tras la pregunta del juez Christopher Greenwood -quien pidió poner una fecha al supuesto acuerdo, lo que el equipo boliviano no pudo hacer- hay otro antecedente que puede ser determinante: el juez japonés Hisashi Owada -el mismo que hizo a los dos países la pregunta sobre soberanía al final de los alegatos- es experto en Pactos de contrahendo. Incluso escribió un documento al respecto, en el que define el concepto de una forma muy similar a la que defiende Chile ante la Corte.

"Distinguir un pactum de contrahendo obligatorio de declaraciones políticas o de intenciones no obligatorias, puede ser difícil en la práctica. Todos estos instrumentos expresan una intención de las partes para involucrarse en un curso de acción. Sin embargo, algunas declaraciones de intenciones pueden no alcanzar el nivel de Pacto de Contrahendo o Negotiando porque ellos no implican el consentimiento de las partes de quedar obligados", escribe Owada en su documento " Pactum de Contrahendo, Pactum de Negotiando ".

Escepticismo frente a la tesis levantada por La PazLa agresiva campaña comunicacional boliviana en torno a su demanda no parece haber tenido hasta ahora un efecto importante en la prensa internacional. En el equipo chileno hacen notar que, durante la semana de alegatos, la cobertura del litigio por parte de medios de otros países fue en general reducida y desde una óptica totalmente informativa, sin tomar partido.

Aún más, quienes han profundizado en el tema han distado de hacer suya la publicitada tesis boliviana, y en cambio han manifestado aprensiones explícitas.

Incluso The Economist, en un artículo llamado "Las Playas del Futuro" -que "El Mercurio" publicó la semana pasada- destacó en su bajada que "la disputa tiene implicancias para el Derecho Internacional", uno de los mensajes que la defensa chilena enfatizó durante los alegatos.

Más allá fue el abogado ecuatoriano, Hernán Pérez Loose, experto en Derecho Internacional, en una columna publicada el martes en el diario El Universo , de ese país, titulada "El dilema de La Haya". Allí sostiene que "la demanda de Bolivia es sumamente cuestionable".

"Según el Derecho Internacional, para que una declaración unilateral de un Estado le sea vinculante deben cumplirse rigurosos requisitos. Esos requisitos no están presentes en el caso chileno ni pueden simples declaraciones diplomáticas de buena voluntad convertirse en obligaciones jurídicas", afirma el abogado ecuatoriano.

Incluso en Bolivia han surgido algunos cuestionamientos a su estrategia.

Por ejemplo, el columnista Antonio Carrasco, de La Razón, dice que Chile mostró una "articulación estratégica de una diplomacia sagaz, de la que Bolivia carece". Igualmente, el ex ministro boliviano Dante Pino escribió que "esta forma de hacer política tiene réditos que son más electorales que estatales, sirve para alimentar la demagogia patriotera y a la larga solo queda como un simple episodio más. Al Gobierno le ayuda ahora en sus planes de reelección indefinida, pero a Bolivia le perjudica en su permanente demanda de salida al mar".

Las claves del equipo chileno"Considero a Felipe Bulnes mi amigo". Varios se sorprendieron con la declaración del canciller Heraldo Muñoz en la recepción organizada el jueves 7 de mayo en el Hotel Hilton, de La Haya, luego de culminar las intervenciones de Chile ante la Corte.

La complicidad entre el canciller y el agente ha sido una clave del funcionamiento de la defensa chilena. Dicen en el equipo que el ministro y Bulnes comparten visión y opiniones sobre el caso, por lo que las decisiones suelen tomarlas en minutos: ambos son prácticos y evitan los rodeos.

Otro punto en que hay concordancia es en que el mayor peso del litigio se lo llevó el británico Samuel Wordsworth. Él se hizo cargo, tanto en la primera como en la segunda ronda de alegatos, de contrastar con pruebas los dichos y escritos bolivianos.

La decisión se tomó tanto por su conocimiento del caso como por la "agudeza" de sus comentarios. Otro factor inevitable es el hecho de que, en el mundo del derecho internacional, Wordsworth es considerado uno de los tres mejores litigantes del momento. "Es el próximo James Crawford", dicen, en alusión al abogado y hoy juez de La Haya que representó a Chile en el juicio con Perú.

En el país, a su vez, Bulnes trabajó muy cerca de los abogados Andrés Jana -fundamental por sus conocimientos del litigio y de los abogados extranjeros- y Ximena Fuentes, quien coordinó todo el trabajo de la oficina de la agencia, en Miraflores.

Respecto de los coagentes, la embajadora María Teresa Infante aportó su conocimiento de la historia de los límites, mientras que de Claudio Grossman se destaca su mirada internacional y su "buen sentido común".

El embajador Alberto van Klaveren, en tanto, entregó toda la experiencia acumulada como agente en el juicio con Perú.



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Vaughan Lowe.
Vaughan Lowe.
Foto:CIJ


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