ESPECTÁCULOS

Domingo 10 de Diciembre de 2006

Tengo muchas ganas de dirigir, pero estoy siendo cobarde

Claudia di Girolamo protagonizará "Hedda Gabler" en 2007. No estará en la teleserie de TVN, pero tiene planes en TV y teatro.

VERÓNICA MARINAO

Sentada en una banca afuera del hospital San José, donde ensaya para su próxima obra, "Hedda Gabler", Claudia di Girolamo, actriz, dice que le cuesta aprender, que es lenta. Y si en ese espacio de diálogo al aire libre le contestan que lo que dice es raro, que no parece, que por algo la crítica la considera una de las mejores, se incomoda.

Lanza, entonces, un tajante "pero eso no tiene que ver conmigo", y vuelve a lo que estaba: "A mí me gusta estudiar, porque, si no, uno se olvida y yo siempre he sido lenta y me cuesta. Mi manera de buscar ayuda es buscar instancias que me permitan reflexionar, escuchar otra voces, múltiples, diversas, que me aconsejen".

Entre otras cosas, para hacer ese ejercicio, la actriz tomó este año el seminario de dirección teatral que imparte el Centro de Investigación La Memoria, de su compañero de elencos en TVN Alfredo Castro. Explica que tratará de seguir estudiando allí, "porque esa instancia de discusión y reflexión es muy importante". Dentro de ese contexto, dirigió a Susana Bomchill en un minimontaje sobre el síndrome de Estocolmo.

-¿No ha pensado mostrar este trabajo al público general?

"Nooooo", exclama. Y sigue: "Son experimentos, cosas que duran muy poco. A lo mejor si me atreviera a escribir un gran monólogo podría ser. Tengo muchas ganas de dirigir, es algo que tengo pendiente, pero estoy siendo cobarde en eso, un poco como Hedda Gabler, pero un poco no más. Tengo que buscar el texto que me interesa y lanzarme".

-¿Y a qué le teme? ¿A que la critiquen mal?

"No, me da miedo no ser clara. Tener un punto de vista y jugársela por una opción, pero no ser clara. Yo siento que es vital que entiendas el cuento, que entiendas lo que quiere hacer el director. A mí a veces me pasa que no entiendo algunas obras y quedo fuera, y eso me parece injusto".

Está claro: Claudia di Girolamo trabajará lentamente su debut como directora. Seguirá sus tiempos, arropada en un mundo más pequeño, bien distinto al que la ha hecho famosa para el gran público, la TV: "Uno en televisión, con los horarios, se sienta a conversar de vez en cuando, en los ratos libres, pero siempre es tangencial. Por eso no quiero perder este espacio de estudio. Quiero plantear mis deseos y tentar, y que te encuentren mala también".

"Hedda Gabler", de Henrik Ibsen, se estrenará el 17 de enero en Matucana 100, dirigida por Víctor Carrasco y producida por Fiebre S.A. Después, en su agenda de 2007 está actuar en "Las brutas", de Juan Radrigán y dirigida por Rodrigo Pérez. No estará en la teleserie del primer semestre de TVN, pero sí tendrá pantalla: "Dos proyectos cortos en TVN", dice. No puede ahondar, pero afirma que le permitirán trabajar en el lenguaje del texto dramático con otros guionistas, actores y director.

-¿"Hedda Gabler" es una obra que siempre quiso hacer, verdad?

"Sí, desde la primera vez que la leí sentí que representaba una suerte de inconformismo femenino muy potente y por otro lado una visión moderna de lo preso que está el individuo de sus normas, de sus reglas. Es una apuesta de Ibsen de plantear que si cada individuo tuviera el valor de vivir su propia vida sería más realizado. Los personajes son seres llenos de convencionalismos y son incapaces de expresar lo que realmente sienten, son muy cobardes, le temen al escándalo, viven presos de sí mismos. Es jodida la actuación, porque vas a dos bandas y estas dos capas son volcanes al mismo tiempo".

-¿Cómo lo hace emocionalmente para enfrentar el tema del suicidio de la obra?

"No tengo juicio sobre el suicidio; me llama la atención que se use y describa tanto en distintas obras. Para mí, todavía el suicidio de Hedda Gabler sigue siendo un misterio; estas ansias de libertad, de ser realmente lo que ella es, la llevan a una frustración enorme y al final cuando siente la presión sobre su vida, ella dice 'no' ".

"Es una coincidencia interesante que se den dos obras de Ibsen en menos de un año. Lo primero que hago es juntarlo con la Presidenta Bachelet, que es una mujer instalada en un cargo importantísimo. Necesitamos revisar estas obras para darnos cuenta del lugar que debe tener la mujer y la dignidad que uno misma debe asumir".

"Para mí fue una sorpresa 'El Rumpy', porque es un hombre que intuitivamente dirige actores, y tú dices: '¡quéee!'. Pero a mí me dirigió en 'El chacotero sentimental', y discutimos y como soy obediente hice lo que me pedía".


En 1995 protagonizó "La catedral de la luz", dirigida por Alfredo Castro.

Rodrígo Pérez la dirigió en 1998 "Madame de Sade"

"Psicosis 4:48", dirigida por Alfredo Castro en 2004.


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