REVISTA YA

Miércoles 2 de Enero de 2008

Erika Himmel, ganadora de la Orden al Mérito Gabriela Mistral 2007:
La pionera de la educación chilena moderna

Erika Himmel es la madre de la PAA, cercana del Simce y una de las asesoras de la actual PSU.
Por Magdalena Andrade N.

"Esta es una típica oficina de hombre; no le he hecho ningún cambio", advierte Erika Himmel al abrir la puerta de su amplio estudio en la Facultad de Educación de la Universidad Católica. En ella, Erika, decana interina desde enero del año pasado y hasta el 31 de este mes, se siente casi de visita. Lo único que revela su presencia son los grandes ramos de flores repartidos en su escritorio y la mesa de reuniones, que dan cuenta del reconocimiento que recibió hace un par de semanas: la Orden al Mérito Gabriela Mistral, un título que distingue a las personas que se han destacado en el desarrollo de la educación y la cultura.

A sus 76 años, currículum no le falta. Ha sido en dos oportunidades vicepresidenta del Consejo Superior de Educación, vicerrectora académica de la Universidad Católica entre 1986 y 1989, y este año el rector de esa universidad, Pedro Pablo Rosso, la designó como decana interina de la Facultad de Educación con la tarea de liderar todos los cambios curriculares que se impuso esa casa de estudios. Dice que, al igual que las mujeres que han "cerrado la fábrica" y quedan de un momento a otro esperando un hijo, ella no tenía entre sus planes ejercer otro cargo en su vida. De hecho, 2007 sería el año de su retiro, hasta que recibió el llamado del rector. Aceptó gustosa, "porque me gusta mucho la docencia y le tengo muchísimo cariño. Me gusta la interacción con los alumnos, aprendo con cada clase, sobre todo cuando tengo estudiantes interesados".

Pero su principal aporte a la educación lo ha hecho desde el ámbito técnico, ya que su firma está detrás de las principales pruebas de medición de la educación del país: la extinta PAA –que marcó un antes y un después en el sistema de selección de alumnos a la universidad–, el Simce y ahora la PSU.

–¿Cómo ve a la generación de jóvenes que hoy está entrando a la universidad?

–Para las generaciones actuales sin duda es más difícil que para sus antecesores; se sienten menos apoyados por sus padres, que son mucho más liberales para dejarlos tomar sus propias decisiones, y las decisiones a los 18 años no son fáciles. Por eso las universidades han creado los bachilleratos, que no obligan a los jóvenes a tener que decidir de inmediato, y eso me parece una buena opción.

La madre de la PAA

El compromiso de Erika Himmel con la educación partió en 1949, cuando entró a estudiar pedagogía en matemáticas en la Universidad de Chile. Salvo un breve paso por una escuela semirural de la VII Región, su destino se forjó en las aulas universitarias, donde primero trabajó como ayudante y luego como profesora de Estadística en las escuelas de Sicología y Trabajo Social de la Universidad Católica.

A los 26 años fue la única mujer, en 1958, en ganar la beca Fullbright para hacer un posgrado en Estados Unidos. Allá obtuvo un magíster en el Teachers College de la Universidad de Columbia. El único contacto que tuvo por más de un año con su familia fueron las cartas que, religiosamente, se sentaba a escribirles tres veces a la semana. A pesar de que tuvo la oportunidad, no quiso quedarse, "porque me sentía muy responsable de volver y entusiasmar a otra gente para que fuera a aprender", dice.

Al poco tiempo de volver, su jefa de ese entonces en la Universidad de Chile, Erika Grassau, la invitó a trabajar en una aplicación experimental en Chile de lo que era la prueba de selección universitaria que se usaba en Estados Unidos. "Hicimos la aplicación y calculamos cuánto costaría aplicar la prueba a estudiantes chilenos. ¡Era terriblemente caro! Entonces pensamos, ¿por qué no hacemos esta misma prueba nosotros, pero adaptada a nuestra idiosincrasia? Ese fue el nacimiento de la Prueba de Aptitud Académica, que pasó por varios intentos fallidos antes de aplicarse en 1967".

Erika, como directora del Instituto de Investigación Estadística, era la encargada de administrar el examen de principio a fin. "Hacía de todo: desde la construcción de preguntas y aplicación experimental hasta el análisis de los resultados. Compaginábamos las pruebas a mano, las colocábamos en cajas, corregíamos...".

Cuenta que todos los años sufría con las amenazas de filtraciones. También, con las amenazas de bombas en los locales durante el régimen militar. Y, además, con los cientos de personas que cada año no hacían caso de marcar sus hojas de respuesta con lápiz grafito N°2 "y entregaban sus pruebas hasta marcadas con lápiz labial. Esas pruebas había que corregirlas a mano y en un principio eran muchísimas", recuerda.

–Es una pionera en su campo.

–Siento que tuve el privilegio de formar parte de los primeros cambios importantes de la educación chilena, y eso es sin duda una satisfacción.

No aspira, sin embargo, al Premio Nacional de Educación: 'Hay tantos profesores anónimos que se pasan la vida en la sala de clases, con niños a los que acogen como hijos... Ellos merecen el Premio. Yo, con la vida que he tenido, no quiero más. Si me gusta lo que hago, no necesito premios'.

Sus dos hijas también siguieron el camino de la educación: María Soledad (44) es profesora básica, y Carolina (41), educadora de párvulos. Tiene, además, tres nietos de 18, 14 y 6 años. Y se emociona cuando habla de Santiago Vivanco, su esposo, un destacado sicólogo con quien estuvo casada casi cuatro décadas, hasta que él murió repentinamente hace diez años.

–¿Ha sido lo más difícil que ha vivido?

–Las reflexiones los momentos más difíciles siempre se hacen en un determinado momento, la víspera del examen de grado, cuando está a punto de tener una guagua... Cada episodio tiene una gran dificultad, pero después uno piensa: qué gran oportunidad fue. Eso, sin embargo, no lo puedo decir de la muerte de mi marido...


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Aquí, Erika junto a sus hijas, yernos y nietos: 'Ver cómo ha crecido mi familia ha sido mi gran satisfacción en la vida'.
Aquí, Erika junto a sus hijas, yernos y nietos: 'Ver cómo ha crecido mi familia ha sido mi gran satisfacción en la vida'.
Foto:Album familiar


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