DEPORTES

Lunes 13 de Mayo de 2002

LITERATURA: LANZAMIENTO DE NUEVO LIBRO SOBRE FÚTBOL
La maldad de Mouat

El escritor de El empampado Riquelme y editor de la Revista del Domingo de "El Mercurio" presenta esta semana Nuevas cosas del fútbol, la segunda parte del volumen publicado en 1989 y dedicado a las historias futboleras. De este fantástico recorrido asoma el siguiente texto, referido a los jugadores malos. O, como dice el autor, a los malos jugadores de fútbol.
Una de las injusticias grandes que suelen cometerse con los jugadores malos es que se confunde su maldad deportiva con la otra maldad, la del espíritu. Es decir, se asume con una extraña lógica que si son malos para la pelota, lo más probable es que también sean buenos para repartir leña a diestra y siniestra. Es verdad que entre los defensas de marca se da bastante la especie del jugador que es malo para la pelota y además cochino, lo que convierte a la mezcla en explosiva, pero esto no tiene por qué ser ley: se han visto defensas centrales y volantes defensivos de gran capacidad futbolística, talentosos incluso, pero que llevan en la sangre el gen golpeador y violento que los hace viciosos cuando se trata de repartir fierrazos.

Tampoco debe confundirse a los jugadores malos de alma con aquellos futbolistas cascarrabias y ligeros de genio, cuyo mayor pecado es no saber perder. El arquero de Colo Colo Efraín Santander será siempre más recordado por sus dotes de karateca que de jugador de fútbol. No era malo, pero a veces lo traicionaba su carácter. A fines de 1968, en el estadio Fiscal de Talca, no dejó títere por cabeza. Narra el diario "La Nación":

Santander, que es cinturón negro, empezó a liquidar púgiles hasta que fue dominado por la fuerza policial. Luego se desprendió de la media docena de carabineros que lo tenían sujeto y aplicó una seguidilla de golpes a un civil, que sentido por el trato cayó inconsciente. Efraín, que según todos actuó en defensa propia, pasó esa noche detenido y fue liberado al día siguiente, previo pago de una fianza de cien escudos.

Otro mal genio célebre era Freddy Bahamondes, volante talentoso y rechoncho que jugó en San Luis de Quillota y Audax Italiano, entre otros clubes. En su currículum se cuentan varios puñetazos famosos: entre ellos, uno que dejó nocáut al árbitro Manuel Zúñiga y le costó un año de suspensión.

El argentino Helvio Porcel de Peralta era peor que Bahamondes. En sus casi diez años de fútbol en Chile, entre 1962 y 1970, Porcel de Peralta fue citado 97 veces al Tribunal de Penalidades de la Asociación Central de Fútbol. Solamente contra la Universidad de Chile, fue expulsado siete veces. En una de ellas, jugando por Unión Calera, recibió una tarjeta roja después de pegarle una patada en el trasero al defensa Manuel Rodríguez, y partió, indignado, a reclamarle al árbitro Juan Carvajal, para después calzarle un perfecto derechazo que dejó a Carvajal tumbado en el pasto.

Lo suspendieron de por vida: no podía volver a jugar fútbol profesional en Chile. Helvio Porcel de Peralta, que se llamaba así porque a su abuelo no le gustaba que hubiera tantos Peralta en su pueblo y por eso se agregó lo de Porcel, reclamó ante los tribunales laborales, porque estimó que le estaban coartando su derecho a trabajar, y al cabo de dos años ganó el juicio y recibió una importante indemnización, a pesar de lo cual nunca más jugó fútbol ni en Chile ni en el extranjero.

¿Era malo Porcel de Peralta? ¿Podía llamársele a lo suyo maldad insolente? Para nada. Cuando murió, en abril del año 2000, quedó flotando en el aire una frase suya memorable, dicha en una entrevista a la revista "Estadio". Ahí estaba escrito su testamento: ¿Sabe dónde está todo? En que no sé perder. Nunca supe. Sencillamente no puedo. Es superior a mí.

(Del capítulo
La otra maldad)

La jineta del capitán

Recuerdo deportivo predilecto: 20 de diciembre de 1969: tío Chepe me lleva a mi primer partido nocturno en el Estadio Nacional. La U le gana a Unión Española por 2 a 0. Rubén Marcos mete el segundo gol de penal, con un balazo espectacular.

Personaje futbolero inolvidable: El 'Huaso' Romo, goleador del bohemio Santiago Morning del '42: bueno para las minas y las fiestas, y rendidor en la cancha. Como él mismo confesó, 'la única mariconada grande que hice fue irme a la Unión Española cuando estaba listo en el Green Cross'.

¿Cancha sintética o de pasto?: De pasto... y con olor a pasto.

Libro de fútbol imprescindible: Cuatro: "El fútbol, mitos, ritos y símbolos", de Vicente Verdú; "Fútbol", de Osvaldo Soriano; "Puro fútbol", de Roberto Fontanarrosa, y el que motiva esta entrevista: "Nuevas cosas del fútbol".

Jugador más talentoso que vio: En canchas chilenas, Claudio Borghi. Afuera, Maradona.

¿Qué sentimiento le provocan las barras bravas?: En general, intento ignorarlas. Que toquen el bombo, salten como energúmenos todo el partido, hagan explotar petardos y guatapiques y sean chascones y pedigüeños, me da exactamente lo mismo... Cosa de ellos. Muy distinto es cuando los más exaltados se sienten con derecho a violentar a cualquiera que pase por delante, y hacen puntería y pegan y asaltan y a veces incluso matan. Ahí ya no podemos ignorarlas. Lo mejor en esos casos es hacerse a un lado, para no quedar en el ojo de la tormenta. Cuando están en trance, el fútbol es apenas un decorado.

¿Dónde y cómo verá el Mundial?: Depende de la hora en que se transmita. Como casi todos los chilenos, de lunes a viernes, en la oficina y con los amigos del trabajo; sábados y domingos, en la casa o en asados, con el resto de los amigos. Lo más novedoso para mí será ver el 8 de junio Brasil-China en Recife, y el 13 de junio Brasil-Costa Rica en Sao Paulo.

¿Qué número usaba usted en su camiseta?:

De chico, la número uno, todo de negro y con la jineta blanca de capitán cosida por mi mamá en el brazo derecho.

Si fuera DT, ¿usaría buzo o terno?: Terno jamás. Bluyines, polera, casaca, zapatos livianos. Ropa cómoda, para celebrar los goles como corresponde.

Obligado a usar una metáfora para la pelota, ¿a cuál recurriría?: Me quedo con las imágenes del gran Diego Lucero: la globa, la guinda, la bienmandada.

¿De cuál sociedad anónima deportiva compraría acciones?: Si tuviera plata, a ojos cerrados: Audax Club Sportivo Italiano.

¿Fue alguna vez capaz de emocionarse hasta las lágrimas en una cancha de fútbol?: Uff. Muchas. Cito dos. Cuando el 'Negro' Vasconcelos metió el 2 a 0 a Magallanes que aseguró la subida de la U a Primera División, el 6 de enero de 1990 en el Estadio Nacional. Y cuando en San Carlos de Apoquindo se hizo una misa para despedir al 'Mumo' Tupper, en julio de 1995.

¿Simpatiza más con los malos voluntariosos o con los talentosos tacaños?: Al malo voluntarioso, uno acaba perdonándolo. Al talentoso tacaño, no estoy tan seguro.

Situación ideal para asistir a un estadio: Que nadie me apure nunca. Buena compañía, pero que no distraiga de lo esencial. Reunión doble con ubicación en media-galería o en Andes. Llegada al estadio tranquila y con anticipación. Partidos con varios goles, cantidad razonable de público en las tribunas, plata para provisión de café y mechadas-palta en marraqueta. Y, por supuesto, triunfo de mi equipo. ¿Qué más se le puede pedir a la vida?.




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Francisco Mouat Croxatto, periodista audino con vocación de arquero.
Francisco Mouat Croxatto, periodista audino con vocación de arquero.
Foto:Carla Pinilla


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