ACTIVIDAD CULTURAL

Jueves 18 de Abril de 2013

 
Minimalismo a la chilena en Matucana 100

Dieciséis obras de diversos artistas permiten apreciar qué aspectos de esta corriente, nacida en Estados Unidos, fueron adoptados en nuestro país. La muestra estará abierta hasta el 6 de junio.  
DANIELA SILVA ASTORGA Corren los años 60 y en Estados Unidos unos artistas atrevidos quiebran las normas. No toman sus pinceles ni sus cámaras para crear de forma convencional, sino que apuestan por situar objetos y elementos mínimos en escena, usar formas geométricas simples y colores en su máxima pureza. Y todo eso irrita al joven crítico Michael Fried, quien, a través de la revista Artforum, reclama que esas piezas son demasiado literales, que relativizan las fronteras entre arte y objeto, y más. Sin embargo, a Sol Lewitt, Donlad Judd y Robert Morris -emblemas de la corriente- ningún comentario los detiene.

¿Qué pasa en Chile por esos años? Nada similar. "Recién en los 90 aparecen creadores que toman el lenguaje formal del Minimalismo, pero a través de sus propias poéticas. Por eso, aquí solo se podría hablar de posminimalismo o minimalismo tardío", explica Gonzalo Pedraza, curador de la exposición "Minimalismo made in Chile".

Se presentan dieciséis obras de artistas como Nury González, Bernardo Oyarzún, Josefina Guilisasti, Cristián Salineros, Iván Navarro e Isidora Correa. Pero, en línea con las palabras del curador, ninguna creación se enmarca con claridad en la corriente. Oyarzún expone, quizás, una de las obras más lejanas a la corriente: "Trabajo forzado" (2002). Aborda el oficio de carpintero a través de la historia de su padre: "Le pedí que construyera un tabique y lo grabé. Ahora, en la muestra, en ese mismo cubículo se proyecta el video y, junto a esa estructura, hay quince mil kilos de clavos. Son los que el usó, aproximadamente, en 30 años. Están acumulados como reloj de arena, como símbolo del paso del tiempo y el presagio de la muerte".

Nury González presenta "Historia de Ceniza" (1998), una instalación que la hizo merecedora de la Beca Guggenheim y que está más cerca del Minimalismo. Son 117 fardos de huaipe que encima llevan escrito los nombres de diversos paños. "Desde los más externos: mantel, paño de cocina, cortina; hasta los que toman contacto con el cuerpo: sostén, enagua, calcetín. Tiene que ver con la casa como la que cuida el cuerpo. Uno que a su vez está protegido por distintas telas. También, va un texto bordado y las cenizas de una casa que se quemó", dice la autora.

El Minimalismo instauró el concepto de arte contemporáneo y validó las obras especialmente creadas para cierto espacio. "En efecto, para todos estos trabajos en exhibición es importante el cuerpo del espectador: las piezas se cierran con su presencia", concluye Pedraza.

 


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<b>En Nury González habla de la memoria y de las diversas capas que cuidan a los cuerpos. Desde una casa hasta la ropa más íntima." >
En "Historia de Ceniza", Nury González habla de la memoria y de las diversas capas que cuidan a los cuerpos. Desde una casa hasta la ropa más íntima.
Foto:LUCIANO RIQUELME


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