CULTURA Y ESPECTÁCULOS

Sábado 20 de Mayo de 2000


Mejoras en la Casa

Lo que más resuena en la editorial chilena de cómics Dédalos, es la tenacidad de creer en el producto que bimensualmente sacan: "Rayén", cuyo último número está disponible.

En el pasado Fixión 2000, Primer Salón del Cómic, la Fantasía y la Ciencia Ficción que se desarrolló en la Estación Mapocho, de los stands presentes, el de Dédalos podía no ser el más caro ni el más elaborado, pero ahí estaba con sus chicos - casi todos veinteañeros- aclarando dudas y explicando en qué consiste esta editorial y su único "hijo" a la fecha.

A eso de las 17.30 horas del sábado 6 de mayo, cuando la Estación era un verdadero hormiguero de gente apasionada y neófita en el campo de las historietas y en el género de la fantasía, daba para pensar que en realidad la solitaria faena de guionista y dibujante de cómic en Chile no es tan solitaria, después de todo.

Muchas miradas curiosas, interés genuino y la compra final de historietas en los stands presentes, demostraron la notoria atracción ejercida por el noveno arte. Y eso, para Jorge David, la cabeza de Dédalos, debió haber resultado una especie de espaldarazo.

Cabe recordar que Dédalos ya no es lo que hace un par de años: una editorial con varios títulos en el mercado. Ahora está contraída pero viva.

Su más reciente producto, "Rayén # 8", es un paso más en la construcción de un profesionalismo cada vez más cimentado. En términos de producción está a la altura de lo que un lector espera (colores digitales, manejo de la secuencialidad visual, etc.).

Pero donde hay que hincar más el diente es en el contenido. O más bien, cómo se ordena ese contenido.

"Rayén # 7" era quizá la historia más "clara" de esta saga, ambientada en el Mundial del 62.

Sin caer en paternalismos estériles, es bueno acotar que si bien la octava entrega de "Rayén" simplifica en extremo la manera que tiene de contarse, en contraste con otros crípticos números, todavía se crean ciertas confusiones. Como el inicio, donde cuesta identificar cuáles son las voces que hablan y quién es quién. Con supuestos que un lector no frecuente de la serie no tiene por qué saber (lo mejor es siempre pensar en los capítulos como unitarios, con presentación de personajes y dejando todo claro como el agua).

Esto se soluciona un par de páginas más adelante y lo que queda es un buen trabajo de personajes con cuatro chicas que recorren Santiago de noche con rumbo a una fiesta. Allí hay vida, buenos diálogos, una historia simple, en el fondo cercana al público, pero lamentablemente abortada antes de tiempo con la sopresiva inclusión de una segunda historia a cargo de Kobal.

En todo caso, "Rayén" es mejorable. No por nada el dibujante argentino Ariel Olivetti dijo que se trata de "un cómic que puedes llevar a cualquier parte del mundo y va a quedar bien parado donde lo muestres".
Ernesto Garratt Viñes




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