REVISTA YA

Martes 6 de Agosto de 2002

Directora de teleseries de TVN:
Quena Rencoret: Nadie tiene comprado el gusto de la gente

Aunque de su mano nació "Amores de mercado", la teleserie más vista en la era del people meter, no está dispuesta a esperar confiada el éxito de su próxima producción, "Purasangre". Por eso trabaja a full para poner a punto esta nueva historia. "Me ha pasado de todo. Me ha ido bien y mal. He estado arriba y también abajo. Nadie tiene ganado el rating. Una está entregada a si el público te quiere ver o no".
Texto Pilar Segovia I. Fotografías Carla Pinilla

Aunque parezca raro, en la casa de Quena Rencoret no se ven teleseries. No es una norma impuesta, pero sí un hecho asumido a pie juntillas por sus tres hijos sin grandes quejas. Y para la única mujer directora del área dramática de TVN, esta restricción no es un capricho. "Ojalá los niños vieran las telenovelas con sus padres para que les expliquen el cuento y también esas escenas donde a veces los adultos nos vemos pillados y no sabemos cómo explicarlas. No alcanzo a llegar a la casa a esa hora, entonces prefiero que no las vean. Pero ésta es una decisión que depende de cada familia".

Clara y asertiva es esta joven directora, quien en su currículo tiene el notable récord de haber dirigido "Amores de mercado", la teleserie que marcó la sintonía más alta en la era del people meter. Ella, a pesar de ese hito, no se agranda ni menos descansa sobre su éxito. Es más, a días del lanzamiento de su nueva producción, "Purasangre", siente la misma inquietud de siempre. "Cuando pierda el nervio, ya no valdrá la pena hacerlo. Eso es clave. Una no puede relajarse ni creerse el cuento de que esto funciona, porque no es así. Nadie tiene asegurado nada".

Pero esos nervios de los que habla en nada se comparan a los que vivió cuando, con sólo 28 años, le pidieron dirigir "Ámame", en 1994. "No podía creer dónde estaba metida, tenía mucha presión encima. Lo encontraba feroz, era la única mujer, era muy joven. Sabía que todos los ojos del canal estaban puestos en mí", dice, mientras se reacomoda en la silla de una de las oficinas del área dramática y mira de reojo sus dos celulares.

- Cuando empezaste a trabajar en el canal, ¿supiste altiro que esto era lo tuyo?

"Siempre me encantó la televisión. Mi tío Jorge (Rencoret) hacía el matinal y esto era algo cercano. Finalmente estudié dirección y producción, aunque quedé en la carrera de Arte. Mis papás estaban felices y a lo más me preguntaron: ¿Y sabes lo que es eso? Se lo tomaron bien. Entré a hacer la práctica al área dramática, lo que hoy encuentro una suerte inmensa. En ese tiempo estaba Sonia Fuchs, a quien todo el mundo le temblaba. Me sacaron harto el jugo con unos horarios complicados. Teníamos jornadas donde llegábamos a las ocho de la mañana y nos íbamos a las diez u once de la noche todos los días. Ahora estamos un poco más ordenados".

Quena cuenta que llegó con 20 años y le tocó hacer de todo. "Fui desde correcaminos (el que acarrea a los actores) hasta asistente de dirección, que era mi meta entonces".

- En esta área siempre hubo hombres al mando, ¿veías imposible dirigir?

"¿Dirigir? No tenía ni esperanza. En ese momento había dos cabezas en la dirección, dos hombres súper potentes y jóvenes. Entonces lo veía como algo bastante lejano. Admiraba su trabajo y sabía que tenía que aprender mucho. Y cuando el canal decidió hacer dos teleseries al año y no había otro director salvo Vicente (Sabatini) y me la dieron a mí, lo encontré espectacular. Por un lado tenía pánico escénico, pero por otro lo encontraba genial, exquisito".

- ¿Cuál ha sido el costo más difícil de sobrellevar?

"Lo más duro es que una le entrega mucho tiempo a esto y entonces, de repente, flaquea por otros lados, como el caso de todas estas llamadas por teléfono de mi casa que acabo de recibir, que son las cosas que a una le llegan y que te hacen pensar harto".

- ¿Y lo tienes solucionado?

"Hasta donde una puede. En términos prácticos tengo una buena nana, una mamá que siempre socorre, que es salvadora, y una suegra que también me ayuda. Pero en fin, son períodos. Justo ahora se da que estoy con un trabajo intenso, armando los primeros capítulos, a full y, por otro lado, están las vacaciones de invierno. ¡Regio, súper buena dupla...! Es un período fregado, porque además mis hijos son chicos y ésa es la parte dura, cuando no tienes mucho tiempo para estar con ellos. Pero esa culpa yo la siento más en esta época que en otros momentos, porque el resto del año tengo una jornada normal. Y trato de organizarme; para mí la casa es muy importante".

- ¿Pensaste en algún momento en dejar este trabajo?

"Por supuesto que ha pasado por mi cabeza, y más de una vez. Pero no es una cosa de hoy, de decir: Ya, me voy mañana. Creo que en algún minuto voy a parar, no sé cuándo. Pero también sé que si me dedico sólo a ser mamá, me muero, me apago, porque también hay parte de mi vida que me gusta hacerla en mi trabajo. No me veo sólo como mamá, no podría. Me veo como mamá con más tiempo, eso sí; pero todo el día, no. Encuentro que una necesita su espacio lejos de los niños, lejos de la casa, en las cosas que te gustan. Ocupar la cabeza en otros temas".

- ¿Cómo te ven tus hijos?

"Diego, el mayor, de 10 años, dice: Mi mamá hace teleseries. Se infla como un pavo y a mí me da risa, pero también es el que más me llama para que llegue luego a la casa, porque quiere verme. El otro día nos decía a Lucho y a mí: ¿Por qué yo tengo papás que trabajan tanto y no pueden irse conmigo de vacaciones? Sé que no es el único niño. Nos pasa a todas las mujeres que trabajamos, pero a una le llegan esas cosas, no pasan así nomás".

- Tienes una bonita familia en un medio estresante donde las parejas no duran tanto. ¿Cómo ha sido eso?

"Es puro trabajo. Trabajar la pareja, la maternidad, la familia, y tener súper claro que eso es lo más importante, independientemente de que una funcione bien acá, en el canal. Son amores distintos. Somos una pareja que nos gusta salir a comer con amigos. Los fines de semana soy muy entregada a mi familia y trato de cambiar el casse-tte. Aunque también hay días de la semana en que llego a la casa a revisar libretos, después que los niños se duermen. Eso también implica que tu pareja te entienda y comparta tus cosas".

Claves para el éxito

- Después de "Amores de mercado", ¿son muy altas las expectativas por "Purasangre"?

"A mí me ha pasado de todo. Me ha ido bien y me ha ido mal. He estado arriba y también abajo. Sé que nadie tiene comprado el gusto de la gente y nadie tiene comprado el rating. Una está un poco entregada a la gente, a si te quieren ver o si no te quieren ver. Se trata de hacer lo que el público quiere. Son intuiciones".

- ¿Y qué es lo que la gente quiere ver?

"Le gustan las buenas historias, que sean reales, convincentes, que tengan humor, para que a las siete de la tarde se pueda entretener, relajar y verse reflejada en la trama. Le gusta verse o ver al tío o a la mamá. O descubrir que ese drama que está en la pantalla es el mismo que le pasa y está esperando saber cómo se resolverá. Hay un montón de referencias de uno mismo, por eso hay que buscar qué es lo que realmente le gusta a la gente: ¿Quiere descansar a las siete de la tarde?, ¿quiere reírse después de una jornada de trabajo pesada? Hay que buscar hasta dar en el punto. Pero el éxito nadie lo puede comprar".

- ¿Y el hito de "Amores de mercado"?

"Nunca lo esperé, jamás. Si me hubieran dicho que ésta iba a ser la teleserie más exitosa de la era del people meter habría dicho dónde la viste. No lo habría creído".

- ¿La historia no lo merecía?

"Era espectacular como historia, entretenidísima, pero nunca lo habría imaginado. Para mí las teleseries podían obtener un rating de hasta 40 puntos, que ya es espectacular; pero decir que se va a paralizar el país para ver el capítulo final, no. ¿Cómo va a pasar esto con una teleserie...? La historia donde el pobre pasó a ser rico de un día para otro, ese sueño del pibe, mató. Marcar 64 puntos de peak fue increíble, inesperado, estoy agradecidísima de lo que ocurrió. No hay nada más rico que vean el trabajo que una hace, porque ahí hay esfuerzo... Pero en ningún caso es lo que espero ahora. "Amores de mercado" es algo muy difícil de repetir, fue un hito en este cuento".

- El hecho de que casi no exista competencia con los otros canales, ¿es más tranquilizador?

"Al contrario, una tiene que exigirse más. Sería pésimo que dijera: Ah, ya, hagamos cualquier cosa, total al lado no van a hacer nada o hay una teleserie tal... Eso no correspondería a un profesional. Hay que seguir esforzándose por hacer cosas mejores. Además, una nunca sabe. Por ejemplo, cuando pusieron "Betty la fea", nadie se explicó el fenómeno que iba a pasar. Yo la miraba y la encontraba horrorosa, los sets, las actuaciones, etcétera. Entonces una se puede topar con sorpresas. No hay que relajarse".

- ¿Temáticamente a las teleseries les falta comprometerse más con temas sociales o ésa no es su misión?

"El fin de la teleserie es la entretención, entonces una puede tocar ciertos temas pero con mucha cautela. El año pasado tocamos la violencia intrafamiliar a través del Chingao, que fue un personaje que mató; pero si lo piensas era un desgraciado, le pegaba a su mujer. Al público le gustó porque era el bacán, que también refleja mucho lo que a cierto tipo de hombre le gusta. En ese caso, era difícil mostrar este tema tan explícitamente, porque hay niños viendo. Es un horario complicado. De hecho, a los libretistas les digo: Que los grandes lo entiendan y los niños no. Hay que tener un doble juego y lo tengo presente".

quién es

Cuando Quena - la menor de los cinco hermanos Rencoret Ríos- estaba en las Monjas Francesas no sospechaba que terminaría en la televisión ni menos dirigiendo teleseries. La referencia más cercana de ese mundo la tenía a través de su tío Jorge Rencoret, a quien acompañó un par de veces a ver el trabajo detrás de las cámaras, cuando aún era colegiala. Después de cuarto medio estudió dirección y producción de televisión en el Incacea. Llegó con 20 años al área dramática de TVN, donde pasó por todos los trabajos, desde asistente de producción hasta llegar a la dirección. La primera tarea que asumió en ese cargo fue dirigir el unitario de Corín Tellado "Los caminos de Verónica". Luego vino su primera teleserie, "Ámame", que tuvo gran éxito. A esa producción le siguieron: "Rojo y miel", "Tic, tac", "Juegos de fuego", "Loca piel", "Aquelarre", "Santo ladrón" y "Amores de mercado", que ha registrado el rating más alto de la era del people meter. Hoy, a los
37 años, está casada con Luis Molina, y tiene tres hijos: Diego (10), María José (6) y Felipe (4).


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Para Quena formar una familia implica dedicación ;
Para Quena formar una familia implica dedicación ;"Hay que trabajar la pareja, la maternidad, y tener super claro que eso es lo más importante".
Foto:Carla Pinilla


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