REVISTA YA

Martes 12 de Diciembre de 2000


Geografía de Niños

Desde el Altiplano hasta los fiordos australes, los lentes de Kena Lorenzini, Javier Godoy, Juan Domingo Marinello, Paz Errázuriz e Inés Paulino captaron imágenes infantiles. Las fotografías conforman la exposición "Chile geografía de niños", que la Fundación Integra muestra desde hoy en el Palacio de La Moneda.
Sonrisas altiplánicas

Centros abiertos de San Miguel de Azapa, Putre y General Lagos. Región de Tarapacá. Fotografías de Kena Lorenzini.

Con sus manitos heladas por el frío de la mañana y sus rostros morenos por el implacable calor de media tarde, los niños del interior de la Región de Tarapacá, emocionan más que el paisaje desértico. El recorrido fotográfico de la infancia nortina parte en el centro abierto de San Miguel de Azapa, un poblado de medieros que se dedican al cultivo de olivos o frutas tropicales, como el mango y el maracuyá. Ahí corren, bajo el sol, 98 niños hijos de aimaras o de campesinos que hace décadas llegaron desde la Región de Coquimbo.

Sigue el viaje por la carretera internacional a Bolivia, a 3.400 metros de altura. En el centro abierto "Pachamama", de Putre. Un pueblo donde los niños mandan, porque todos los jóvenes emigraron a la ciudad y sólo ellos acompañan a sus abuelos y padres dedicados al pastoreo de llamas.

Al pie de los volcanes Tacora y Payachata, aparecen los centros abiertos de Visviri y Chujyuta, con una veintena de niños de entre 3 y 5 años. Han caminado horas entre cordones montañosos y cojines verdes de bofedales, para reunirse a jugar con sus amigos en el centro abierto.

Inocencia del norte chico

Centros Abiertos de la Población Guayacán, Tulahuén y Las Ramadas de Tulahuén. Región de Coquimbo. Fotografías de Javier Godoy.

Que la misma inocencia existe en los niños de la ciudad y del campo, queda claro en las fotografías que tomó Javier Godoy en el Norte Chico.

La inocencia urbana se refleja en los niños que asisten a "Tesorito de Guayacán", un centro abierto de Coquimbo, frente al muelle. Frente al mar, entre calles de asfalto gastado, una centena de pequeños sonríe para el lente. Son hijos de pescadores, recolectores de algas y obreros de la construcción, quienes miran las olas desde su patio lleno de conchillas.

En el campo, los modelos son los pequeños de dos pueblos precordilleranos del interior de Ovalle. Su inocencia se delata cuando enfrentan la cámara fotográfica como si se tratara de un juguete y el aislamiento es obvio al jugar en los recreos sin mencionar nunca un Pokémon.

Niños de ojos redondos

Centros abiertos de Yerbas Buenas, Pelluhue y Romeral. Región del Maule. Fotografías de Juan Domingo Marinello.

Lo primero que impacta de las fotografías de los niños de la Región del Maule son sus ojos redondos.

Así es la mirada de los pequeños del centro abierto de Yerbas Buenas, mientras asisten al jardín y esperan que sus padres vuelvan del trabajo de temporeros o terminen de tejer sus trabajos en Rari. La misma mirada que los chicos de Pelluhue - una caleta turística en la costa de Cauquenes, llena de pescadores artesanales- regalan a los turistas que los observan correr por la playa. Y la misma que tienen los 35 pequeños del Romeral en Los Queñes, pueblo de una sola calle, al interior de Curicó, donde la naturaleza es el mejor patio de recreo.

Araucanía infantil

Centros abiertos de Puerto Saavedra y Padre Las Casas. Región de la Araucanía. Fotografías de Paz Errázuriz.

Hace un siglo los llamaban los "niños de la frontera", porque Chile sólo llegaba hasta la Región de la Araucanía. Los bosques de araucarias y los escenarios naturales como el mar-río de Queule, eran desconocidos. Tanto como estos pequeños descendientes de mapuches. Niños trepando, sonriendo y vociferando palabras en mapudungún. Niños de poblados que ya dejaron de ser frontera, como la caleta Calof o Colpanga, en Padre Las Casas, quienes sólo pueden jugar en patota en el jardín porque sus casas están separadas por kilómetros.

Juegos australes

Centros abiertos de Lago Verde, Las Juntas, Puyuhuapi y Puerto Aysén, Región del General Carlos Ibáñez del Campo. Fotografías de Inés Paulino.

En medio de los fiordos y caminos que se caen al mar, aparecen estos niños. En lugares que cuesta encontrar en el mapa desmembrado de esta región, sus siluetas menudas marcan el paisaje austral.

Como los 18 alumnos del jardín "Los corderitos", de Lago Verde, comuna de una sola calle, que tiene una plaza con juegos infantiles que enfrenta a la frontera argentina. Lo mismo pasa en Las Juntas, poblado donde tres ríos se unen en uno. O en el patio del jardín "Tía Nora", de Puyuhuapi, que se convierte en un lugar tan divertido como el bosque tupido que sigue al pueblo.

Con más ciudad y la misma algarabía tapizada de verde, los 60 niños del centro abierto "Gotita de lluvia" iluminan una ciudad brumosa, fría y austral como Puerto Aysén.


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