REVISTA DEL CAMPO

Lunes 15 de Agosto de 2011

 
Arturo Ramírez el gestor del rodeo austral

Tiene una trayectoria de 40 años en el rodeo y la crianza. Desarrolló el deporte huaso en Magallanes y el año pasado logró un hito.  
Arnaldo Guerra Martínez En uno de los rincones más queridos de su casa, donde recibe a los visitantes, Arturo Ramírez Urzúa tiene su galería de trofeos, en la estancia Searle, a 70 km de Punta Arenas. No sabe bien cuántos son, pero cree que hay cerca de 150. Hay por ser el mejor jinete de la asociación, por ser criador de yeguas y potros destacados, por algunos rodeos ganados. También galardones de nivel nacional, como dos al mejor deportista del rodeo, uno del Círculo de Periodistas Deportivos y otro de la Federación del Rodeo, entregado recientemente.

Con cerca de 40 años de trayectoria como jinete, criador y dirigente del rodeo y de la crianza, Ramírez vive uno de los mejores momentos de su carrera. En la última temporada marcó un hito para su región. Formó parte de la collera, junto a Carlos Correa, que por primera vez en la historia se clasifica en cancha para participar en la final nacional de rodeo en Rancagua. Lo usual es que dos colleras de Magallanes, atendiendo las condiciones en que desarrollan su deporte, participen como invitadas.

Puede que no esté inscrito en ninguno de los galardones que ha ganado, pero Ramírez es el personaje más importante del mundo corralero de la zona austral. Respetado y admirado, es un mito viviente que ha permitido desarrollar el deporte huaso y ampliar la crianza de caballos chilenos en la Patagonia con su criadero On Turro, a pesar de las duras condiciones en que se trabaja. Más aún, se considera que ha sido uno de los responsables de imponer el atuendo huaso y chilenizar en cierto modo el estilo patagónico de vestir del hombre de campo austral.

Y tal como miles de jinetes, por estos días está ansioso y esperanzado por el pronto inicio de una nueva temporada. También busca mejorar lo realizado en la campaña pasada. Y, ¿por qué no?, llegar de nuevo a la catedral del rodeo, como llama a la medialuna monumental de Rancagua, y ganar por fin el título. Claro que para él, en esto del rodeo y la crianza, no todo es ganar.

Un tipo perseverante

Su historia corralera parte a los 20 años cuando se va a la Patagonia a buscar nuevos horizontes. Estudia en la Universidad Técnica del Estado y sale con el título de técnico en producción pecuaria. Trabajó en el SAG y después  consiguió la meta de adquirir un campo y hacerse ganadero.

Pero ya traía la inquietud por el caballo chileno, el deporte huaso y las tradiciones. Su familia es de Sagrada Familia, y además tuvo un paso de un par de años por Isla de Maipo, lugares en los que se empapó de la cultura huasa. No fue raro, entonces, que al segundo día de estar en Magallanes se contactara con la gente que estaba iniciando el rodeo. Lo que siguió después fue su incorporación plena y un protagonismo que no para.

En los años 60 se integró al club Punta Arenas, el único que había.

"De ahí nunca más dejé de estar cerca de todo lo que era gestión y dirección de los clubes. Por el año 72 me tocó organizar y crear la Asociación de Rodeo de Magallanes, en ese tiempo con dos clubes: Puerto Natales y Punta Arenas", señala.

Paralelamente se preocupó por la crianza, hasta que en los años 80 formó la Asociación de Criadores. "Las dos se han consolidado y esperamos que las nuevas generaciones las mantengan", dice.

Ya a comienzos de los 70 participó en rescatar la crianza de caballos chilenos. En años anteriores habían llegado algunas partidas de caballos, pero como no había nadie que se preocupara del tema de las inscripciones, muchos se perdieron.

Hoy destaca que la crianza está en un buen pie. Resalta el apoyo recibido de criadores del país, que han aportado reproductores para mejorar la genética. De hecho, están presentes en la zona las sangres más codiciadas en el ambiente.

El ganadero austral

Con el tiempo se convirtió en ganadero, como era su norte. Cuando trabajaba en el SAG tuvo la oportunidad de conocer el trabajo de la Ganadera Tierra del Fuego. Eso le sirvió para administrar después su predio. Un buen campo ganadero, como lo califica, suficiente como para tener una buena vida con su familia, compuesta por Ivonne Ortiz y sus tres hijas Alejandra, Carolina y Catalina.

Su negocio ganadero lo ha ampliado y hoy maneja otro fundo en Llanquihue. Así, en Magallanes está dedicado a los ovinos y más al norte al vacuno. Eso lo obliga a dividir la semana entre Punta Arenas y Puerto Montt en continuos viajes por avión, o a veces por tierra, dos días, por Argentina.

Hoy la ganadería está viviendo buenos tiempos, con mejores precios.

"Afortunadamente estamos en una época buena. Estamos saliendo de años bajos. Esta es una actividad muy bonita. La ganadería me da el sustento y los caballos disfrutar lo que más me gusta", señala Ramírez.

Décadas de triunfos

La de Ramírez es una trayectoria exitosa también dentro de la medialuna. Lo último fue la clasificación en cancha a Rancagua.

"Fue algo ansiado por mucho tiempo. También en Rancagua todo estuvo muy bien, ahora si no fue posible premiar, no queda más que seguir. Yo no tengo una meta con tiempo. El rodeo se disfruta. Si fuera sólo por ganar ya no estaría. Hay que disfrutarlo, compartir con los amigos, ver los caballos. Y si no ganamos este año, bueno, será el próximo. Tenemos que ser perseverantes", recalca.

Con Carlos Correa, su compañero con quien marcó el nuevo hito, seguirá atajando en esta temporada que ya comienza.

"Tenemos una muy buena relación, además queremos sacar más caballos este año. Él los está preparando, porque, la verdad, por tiempo, me bajo del avión para salir a correr", dice.

También dice que continuará tratando de clasificar en cancha, para dar más espacio a los restantes jinetes magallánicos.

"Mientras pueda, reglamentariamente, lo voy a hacer. A algunas personas no les gusta mi postura, pero siempre he dicho que las cosas que hemos conseguido para Magallanes no son personales, son para toda la gente. Y si estoy en condiciones de salir a correr al norte lo haré, porque lo bravo para nosotros es el viaje a Puerto Montt, cuatro días de barco", afirma.

Por eso, está contento de que el próximo Zonal Sur se realice en Magallanes -medialuna Laguna Blanca, en Villa Tehuelches, entre Punta Arenas y Puerto Natales- porque se podrán ver en toda su dimensión las condiciones en que se realiza la fiesta huasa y también lo que cuesta llegar en barco hasta esa zona.

Por eso defiende los cupos especiales establecidos para esta zona extrema.

"Han sido fundamentales para el desarrollo del rodeo de Magallanes. Estamos en una época en que es más fácil llegar a los clasificatorios, pero hay diferencia para llegar a la catedral del rodeo, porque las posibilidades reales competitivas son un problema para nosotros. Y se va a necesitar mucho tiempo para poder superarlo. Creo que es absolutamente lógico y justo que existan los cupos y no deben perderse", recalca.

Arturo Ramírez Urzúa es conocido por su apoyo a la formación de la mayoría de los clubes de la zona. Incluso partipó en la partida del club más austral del mundo, Puerto Williams. Ha sido director de la Federación del Rodeo.En lo que hay consenso de lo que dicen de él es que es un hombre de bien.

 "Si fuera sólo por ganar ya no estaría. El rodeo hay que disfrutarlo, compartir con los amigos, ver los caballos. Y si no ganamos este año, bueno, será el próximo", dice Arturo Ramírez.

 


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Foto:ALEJANDRO BALART
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