REVISTA YA

Martes 6 de Junio de 2000


Aquí es muy fácil ser polémica

La periodista y escritora Faride Zerán cree que su imagen de mujer buena para levantar polvareda es, más que injusta, incompleta. Que le ha tocado jugar ese rol en un país donde los periodistas callan, otorgan y donde hasta las verdades más evidentes sacan ronchas. Yo no me salgo de madre, soy reflexiva, pero cuando tengo que decir las cosas, las digo.
Por Claudia Cifuentes F.
Fotografías Leo Vidal

una parte de mí en un país como éste puede calificarse como polémica", dice la periodista y escritora Faride Zerán Chelech (hace tres años directora de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile y recién nominada como integrante del nuevo directorio de TVN) cuando se le recuerda que buena parte de sus apariciones públicas están asociadas a hechos y dichos suyos que han sacado chispas. Ahí están en letras de molde la pelea con el matrimonio Maira-Serrano en Guadalajara, el affaire con el profesor Campusano titulándose de periodista y recién en las últimas semanas su apelación a René Cortázar, el director ejecutivo de TVN, para que recuerde "el valor moral de la renuncia".

- Tu imagen pública te muestra como una persona bastante polémica o al menos más asertiva que la media.

- Lo de Cortázar lo había escrito antes, quiero decir que había una reflexión, sólo que dije otras cosas más y eso, aislado como titular, suena fuerte. Así se refuerza una imagen mía polémica.

- ¿Y esa imagen es injusta?

- No, obedece a un rol que me ha tocado desempeñar, pero ¿por qué voy a dar señales de buena conducta? Me han tocado situaciones en que he tenido que ser polémica y me asumo como tal, pero no soy sólo eso, soy mucho más, y las situaciones polémicas no las he buscado, se me han cruzado y las seguiré enfrentando. En otro país las circunstancias que me han hecho figurar como tal pasan como normales y serían la ridiculez máxima; porque es una ridiculez que uno diga que hay abuso de poder y que eso sea noticia. Aquí es muy fácil ser polémico.

- ¿Es un asunto de contexto, del país?

- Sí, soy una persona a la que no le gusta la sobreexposición, que no le gusta el tema de estar en primer plano, para nada. Desgraciadamente ha sido así porque me ha tocado denunciar situaciones irregulares, pero guardar silencio y no haberlo hecho hubiera significado ser cómplice. Denuncio porque aquí los periodistas nos quedamos callados, nos hacemos los lesos, somos complacientes y no podemos seguir siendo cómplices. Lamento que a nivel personal me haya sobreexpuesto, no es mi estilo, a mí me gusta hacer periodismo y considero que esta cosa es fatal, una lata, pero es así; en este país esos son los costos.

Faride Zerán seguirá seguro en primer plano ahora desde su papel de miembro del directorio de Canal 7, donde cree que debe aportar la visión de un sector de la sociedad marginado por años de la pantalla, el mundo de la izquierda.

- Represento la visión de un sector, una visión laica, de sectores progresistas, de izquierda, que creemos que tenemos valores y un mundo que exhibir, que defender, y no hablo de un mundo partidario. No tiene que ver con ideas políticas, sino con determinadas expresiones culturales que no han estado presentes porque se han validado otras situaciones, ha habido una suerte de sanción frente a determinados temas, debates. Hay un país real que no está asomándose en la televisión, es un país de gente cotidiana que tiene sus dolores, sus problemas, sus emociones, sus aspiraciones. Eso no está, y cuando aparece es sólo reducido - en el caso de los pobres- a sujetos criminales o a cuando se les inunda la casa y no como a ciudadanos de este país; aparecen relacionados a elementos sensacionalistas. La televisión se está transformando en una cajita de donde emergen pequeñas y grandes mentiras que impiden ver la riqueza, la diversidad y el alma. Surge un país distorsionado.

- ¿Qué tipo de país?

- Un país donde emergen consumidores y no ciudadanos, donde todo se reduce finalmente al tema de la compra y venta, de puntos de rating; los ciudadanos pueden ser consumidores pero son ante todo ciudadanos con derechos, deberes, con sentimientos, aspiraciones, frustraciones. Hace falta pensar que esta cosa del show permanente, de la risa fácil es una parte que sin duda tiene que estar, es el espectáculo, la entretención, pero también hay una parte de educación, de formación, de información. Hay más énfasis en determinados aspectos y creo que deberían ser integrales.

- Sobre esa discusión entretención v/s cultura, Gonzalo Bertrán dice que hay prepotencia de parte de los intelectuales que exigen más cultura a la televisión. Dice que las sociedades que no saben entretenerse no tienen un esquema de crecimiento, de paz, de estabilidad.

- Nadie está negando la posibilidad de que la televisión entretenga, pero no puede centrarse sólo en ese aspecto; también hay otros. Hay que ver el éxito que tiene "Los Patiperros", que es un programa cultural, porque cultura no es solamente lo que la elite de intelectuales representa, es mucho más amplio. Ese programa es cultura porque habla del desarraigo, refleja parte de nuestras identidades en los rostros de esos chilenos que están tan lejos. Es un programa cultural y que tiene un alto rating. ¿Por qué siempre con la fórmula tan fácil, tan burda? Hay falta de riesgo de los creadores, de los directores. Qué falta de imaginación es suponer que sólo puede entretener un programa de las características del "Viva el lunes", hay otras posibilidades, y ahí hay que arriesgarse.

En su mundo privado, Faride disfruta de la calidez de su casa de Príncipe de Gales, donde ofrece café café y una dimensión especialmente acogedora. En esa distensión cuenta que es la mayor de los nietos de Her Zerán, un druso palestino que llegó a Buenos Aires primero y a Puerto Natales después huyendo de la dominación turca. Casualmente su abuelo materno, el sirio Ali Chelech, llegó también a ese pueblo del sur de Chile y ahí se formó su familia, un grupo (otros tres hermanos) que hasta hoy le resulta entrañable y con el que mantiene un lazo que se refuerza con panoramas tipo almuerzos dominicales o viajes a solas con su madre.

- Yo era de las que dejaban exámenes para marzo en la universidad, porque si me quedaba tenía que pasar Pascua y Año Nuevo aquí en Santiago, y me parecía una lesera no estar con mi familia en esas fiestas. Eso nadie me lo imponía, para mí era normal que fuera así, encontraba absurdo pasar una Pascua lejos.

Faride, de 50, se sigue poniendo triste cuando se acuerda de su padre, Hassan, muerto intempestivamente hace diez años de un cáncer fulminante. "¿Qué lata ah?".

- ¿Te hace falta para conversar?

- Sí, para conversar. Mi padre siempre fue muy apoyador conmigo; murió a los 60 años de un cáncer. En tres semanas. Y yo todavía no me repongo. Ese duelo, ese dolor, es una de las cosas más terribles que he vivido, éramos muy compiches. Me sentí absolutamente huérfana, fue terrible, además era regalona; fue muy fuerte.

De los buenos tiempos con él rescata el respeto y la tolerancia, porque siendo DC él y de izquierda ella, siempre mantuvieron la mejor de las relaciones filiales.

- ¿Viviste algo del machismo árabe?

- Mi abuelo es druso, una cosa compleja, porque son pueblos guerreros, machistas. Mi hermano chico fue a la aldea de donde es mi familia y me decía Faride no vayas, porque te vas a morir, las mujeres están en un rincón y los hombres en otro, y contaba que cuando se acercó a darle un beso a una tía abuela lo pescaron entre cuatro y lo sacaron de sus brazos porque eso no se podía hacer. Sin embargo, de mi abuelo siempre sentí respeto hacia mí. Fui formada en un ambiente de libertad, libertad de opinión, de expresión, mi padre y mi abuelo siempre me apoyaban, no era un régimen machista en lo absoluto. Pero si bien era una formación muy franca, no teníamos mucho permiso para tener vida social externa. La libertad funcionaba puertas adentro, y en ese ambiente para mí la lectura era clave, yo era voraz.

Las buenas relaciones familiares no se rompieron, cuenta Faride, ni cuando se convirtió en la única allendista de la familia y no falló tampoco cuando como activa periodista de la revista de izquierda Chile Hoy (que dirigía la teórica marxista Marta Harnecker) sintió amenazada su seguridad.

El 73 su vida giró en 180 grados. Pasó de casa en casa un tiempo más que considerable. El 74 se exilió en Argentina y posteriormente se instaló en Venezuela junto a su marido, el cineasta Sergio Trabucco, con quien ha sorteado 25 años de matrimonio. "El exilio fue terrible, fueron cinco años conflictivos, complicados, lloraba porque a mi hermana chica no la veía crecer, porque no veía a mis hermanos, a mi mamá, me falta mi padre".

El regreso fue el año 79. Un regreso no menos complicado, marcado por el miedo, por las dificultades de la reinserción. "Estuve casi un año encerrada, porque tenía mucho miedo. En ese tiempo tuvimos a nuestros dos hijos. Fue complicado, pero valió la pena".

- A simple vista parece que tu vida familiar goza de gran estabilidad.

- Somos una familia con dos hijos adolescentes y el nivel de la tolerancia llega al punto siguiente: no los bautizamos cuando nacieron, para que ellos decidieran. A los ocho o nueve años se bautizaron. También hicieron la Primera Comunión y los acompaño y los respeto como ellos respetan mi no fe, soy agnóstica. Tengo amigas que son separadas y son jefas de hogar y siento que son familia como la mía o como los papás que crían solos a sus hijos. Pese a que yo tengo una familia entre comillas muy normal, que estoy casada hace tiempo y que los domingos vienen mi mamá, mi suegra, mis hermanos, creo que son opciones. Estoy hace más de 25 años casada con Sergio y estamos juntos no porque no creamos en el divorcio, estamos juntos porque hemos hecho un camino, porque nos queremos, porque es rico y porque nos llevamos bien. Soy perseverante y él también.

Otra de sus facetas privadas es la de una mamá que quiere estar presente. Muy presente.

- Cuando tuve a mis hijos me encerré en mi casa, no quería trabajar más y no trabajé. Fui mamá que daba pechuga, entonces no me alcanzaba el tiempo para nada; prácticamente no me alcanzaba a vestir. Cuando eran chicos estuve con ellos como tres años, sin trabajar. Sergio ganaba buena plata, entonces era una opción y además tampoco había espacios. Después partí de nuevo, pero siempre me las arreglaba para no tener horarios y trabajar en mi casa en las tardes. Y cuando los he tenido me las he arreglado para trabajar de corrido y estar aquí cuando llegan los niños. Hoy mi hijo Sergio está metido en teatro, es un intelectual que se vuela y Alia está de candidata al centro de alumnos junto a otro compañero. Es muy buena alumna.

- ¿Cuánto te importa que tu hija sea buena alumna?

- Nada, yo fui alumna de cuatro en el colegio y me considero una persona inteligente. Me interesa mucho más de ella su vocación de servicio público, su interés por el derecho.

- ¿Demasiado parecida a ti?

- Me sorprende la dimensión que se tiene de mí. Me doy cuenta de que se me ve como alguien polémica, asertiva, enfática, ésa es una parte mía, pero soy muchas cosas más.

- ¿Cómo te percibes tú?

- Exhibo mis debilidades como ser humano, no me oculto detrás de una máscara de intelectual. Soy una mujer fuerte pero también soy débil, intento convivir con esas dos partes.

CURRÍCULO

Hasta septiembre de 1973 fue redactora del semanario Chile Hoy.

Copropietaria y subdirectora de la revista cultural Pluma y Pincel.

Periodista de las revistas Análisis y editora política de la revista Los Tiempos.

Entre 1994 y 1996 fue Coordinadora de Extensión y Comunicaciones de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos.

Especializada en la información cultural, entre 1990 y 1998 realizó una serie de entrevistas a escritores e intelectuales para el diario La Epoca.

Directora de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile desde 1997. Dicta el curso Introducción al Periodismo para los alumnos de primer año.

Directora de la revista cultural "Rocinante".

En calidad de escritora ha publicado "O el asilo contra la opresión" y el ensayo "La guerrilla literaria. Huidobro, De Rokha, Neruda", entre varios otros libros.

Además es directora y guionista del documental en video "Estaquilla, la Quimera del loco" y directora y co-guionista del documental "Chile, nostalgia de futuro".


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Foto:Leo Vidal
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