WIKÉN

Viernes 21 de Octubre de 2011

 
El momento más duro de la familia Herrera

La regla de oro de la serie ha sido mantener unida a la familia. Pero esta temporada, "Los 80" está sufriendo su quiebre más profundo: tras la decisión de su hija y luego de sentirse traicionada, la madre deja atrás la complicidad que las unió. El director Boris Quercia, Tamara Acosta y Loreto Aravena diseccionan el trágico momento. Y entregan pistas de lo que vendrá.  
Por Ernesto Garratt Viñes UNA FAMILIA UNIDA. La camioneta de Boris Quercia va llena y esto parece una salida familiar. El director y cerebro de "Los 80" va manejando. A su lado, Tamara Acosta -la matriarca Ana López de la serie- va de copiloto y en los asientos posteriores, Loreto Aravena -la hija Claudia- al costado. Es un viaje breve, lleno de familiaridad entre ellos, parte del equipo que le da corazón y alma a la serie más emotiva de la TV abierta. Venimos de hacer fotos y entrevistas para esta nota, el trabajo por hoy ha terminado. "A ver chiquillas, acá está muy oscuro para dejarlas", dice el chofer Quercia cerca de la Torre Santa María. Ya son cerca de las nueve de la noche, reina la oscuridad y hay poca gente, por no decir nadie. "Las voy a dejar mejor en el canal (13). No quiero que nada les pase, son mi familia", dice el jefe de esta producción que dentro y fuera del set funciona muy parecido a una familia. "Ellas son mis chiquillas", reitera Quercia. "Además, tenemos que grabar mañana", dice. Y todos reímos.

La cuarta temporada de esta serie sobre la familia Herrera, que comenzó el domingo pasado, sobre personas comunes y corrientes arrastradas por los vaivenes nacionales de hace tres décadas, está rompiendo una regla dorada en las leyes y normas que rigen a esta producción nacional. Porque si en tres temporadas hubo peligros que amenazaron con destruir la unión entre el patriarca Juan Herrera, su mujer Ana y sus hijos, Anita (Estrella Ortiz), Félix (Lucas Escobar); Martín (Tomás Verdejo) y la mayor de la camada y actual dolor de cabeza, Claudia (Loreto Aravena), ahora todo se ha quebrado sin aparente vuelta atrás. La hija mayor se ha autoexiliado en Argentina a causa de su amor por un frentista. Recordemos que son los 80, tiempos violentos, y agentes de la CNI irrumpieron en el capítulo pasado en el living de los Herrera en busca de Claudita.

El horror, la división y la tragedia mayor llegaron a esta casa y junto con estos malos ratos también llegó una reacción completamente inesperada. La unión y complicidad entre madre e hija, entre los personajes de Tamara Acosta y Loreto Aravena, es de lo más dañado en este entrañable hogar, hasta el punto que la maternalmente protectora y comprensiva actitud de Ana López hacia su díscola hija estudiante de medicina, se ha transformado en amarga indiferencia. Estas dos mujeres están más separadas que nunca. Por eso las reunimos para que junto al director Boris Quercia hagan una especie de terapia familiar. Para hablar de los fantasmas de sus personajes, para saber hasta dónde llegará este (gran) drama y para dilucidar un notable método de trabajo a la hora de producir la mejor serie de TV.

Dice Boris Quercia: "El conflicto entre madre e hija es parte esencial de esta temporada. Hasta el momento, Anita había sido siempre la contenedora, la que mantenía unida a la familia, la incondicional absoluta", comenta y hace un recuento de la relación madre-hija en las anteriores temporadas: "Tuvimos a la Claudia en un momento cuando entró a la universidad y empezó a conocer el mundo de la oposición y las protestas y se enganchó en eso. Teníamos a Juan muy duro al respecto, ahí tuvimos una fractura grande entre Claudia y Juan, pero Ana fue muy contenedora. Por ejemplo, cuando Claudia se fue de la casa, Ana en secreto la iba a buscar y la iba a visitar. Es muy fuerte ver a Ana renegar de su hija por lo que hizo. Para ella lo que hizo traspasó todas las barreras".

Esas barreras a las que se refiere Quercia no son más que la traición que siente una madre que ha confiado toda la vida en su hija y de un momento a otro se da cuenta de que ella tiene otra vida de la que no sabe nada. Una que la conecta con "esa gente", como Ana dijo en el capítulo del domingo pasado y que es lo que más se acerca a una traición para ella. De esos quiebres presentes o pasados que a uno le hacen recordar el cine de Pedro Almodóvar y las honduras de la sensibilidad femenina. Esa que le cuesta perdonar y más olvidar.

Ese, sin duda, será el eje y tensión de esta temporada.

"Juan tendrá que ser el contenedor de esta familia ahora", adelanta Quercia.

FUERZA FEMENINA. El director, a propósito, habla con la fuerza y creencia de que sus personajes existen. Que son reales. Incluso en algunos pasajes, quizás por la costumbre, tal vez por el tiempo que llevan grabando juntos (desde 2008), Tamara Acosta y Loreto Aravena conjugan en primera persona sus roles cuando hablan de mamá Ana e hija Claudia. De vez en cuando, no muchas veces, dicen "yo" en vez de "ella" y se entiende. "Empezamos a grabar en julio esta cuarta temporada y bueno, se siente como volver a casa", dice Tamara Acosta sobre la rutina de ponerse en los zapatos y vestidos de su personaje: una madre, esposa y dueña de casa de los años 80 en Chile. "Estar en el set es muy real, podríamos hacer incluso la Fonda de Los Herrera", bromea y añade un dato crucial para anticipar la alta calidad de este ciclo en curso: "Lo primero que me pasó cuando leí los guiones de esta temporada fue llorar. Y tú también Loreto ¿no?", dice Tamara Acosta, y Loreto Aravena responde: "Sí. El primer capítulo (del domingo pasado) fue terrible, por lo menos yo nunca esperé que le pasara eso a la familia más normal de Chile, nunca habían sido violentados en ese sentido. Verlo fue súper crudo".

"Pasa algo súper especial con estos personajes porque creo que es como que se apoderaran un poco de uno y no hay mucho más que hacer que lo que está escrito y lo que el Boris nos indica", cuenta Tamara Acosta.

Y la cosa es así. Apenas se instalan en el set de esta casa cada año a grabar la temporada de turno, los actores son poseídos por sus personajes y comienzan no a actuar, sino que a ser estos integrantes de la familia Herrera. Así de simple. Dice Boris Quercia: "Es como si estuviéramos haciendo un documental de los Herrera. Como que llegamos a su casa y decimos: ´Permiso, vamos a grabar'. Y nos dicen: ´Ah, pasen, adelante nomás'. Jugamos mucho a eso, a que nosotros somos un equipo de televisión y ellos viven en esa casa de verdad". Algo así como si estuvieran haciendo un docureality de Los Herrera.

Tamara Acosta: "Y también nos reímos de nosotros mismos, lo que hace que sea tan honesto a la hora de verse en pantalla porque tampoco sentimos que estamos haciendo arte o la mejor serie de Chile. Nosotros cuando estamos en el set lo estamos pasando muy bien".

-Boris... ¿cómo fue en especial el trabajo esta temporada con Tamara y Loreto para mostrar esa complicada relación?

"¡Yo no les digo nada, sí lo hacen todo altiro (dice riendo), si es impresionante, hay que poner la cámara nomás".

Y Tamara Acosta interrumpe: "Es una persona muy sensible Don Boris (...) Creo que tiene una sensibilidad particular, tiene un punto de vista de las escenas muy distinto y lo presenta con cosas súper simples, con detalles. Son referencias que él hace, a veces, a su propia vida. Te dice 'podría ser como mi mamá que cuando pasó esto hizo esto' o 'ella podría estar matando moscas'. Tiene una visión distinta de la escena que la enriquece y que la hace mucho más humana".

Y Loreto Aravena aporta: "Tiene una sensibilidad distinta para dirigir, sobre todo en este tipo de temas que son tan femeninos. Boris es actor, no sólo director y para mí, por lo menos, eso marca una gran diferencia".

Y Boris Quercia remata: "Sí claro, estoy conectado con mi lado femenino, absolutamente (risas). Pero la verdad es que no hay mucho más que dirigir. Yo estoy muy preocupado de cosas técnicas también, efectos de cámaras, de luces, de coreografías de la escena. Y la actuación llega muy bien armada al set, al momento en que yo empiezo a armar la escena".

LA FONDA DE LOS HERRERA. Y una de las escenas que más preocupó a Quercia a la hora de coreografiar y planificar fue la que vimos la semana pasada, al inicio, con agentes de la CNI entrando en la casa de los Herrera, en cámara lentas, sacando sus pistolas, reduciendo al hijo mayor, una secuencia altamente dramática. "La serie siempre ha escapado a la evidencia cuando hay violencia", dice el director. "Si hay hechos de sangre tratamos de no estar muy encima de eso y mostrarlos a través de alguna metáfora. Por ejemplo, en el caso del allanamiento a la casa de la familia Herrera, la escena se ve a través de los ojos de Félix. A través de este niño vemos el horror. Tratamos de ser un poco delicados con ese tipo de cosas, también porque es una serie familiar. Siempre tengo conciencia de que hay niños viendo esto".

Se trató de una secuencia en extremo complicada porque una cosa es escribirla y otra que sea vea real en pantalla. "No sabíamos mucho cómo abordarla porque era muy fuerte ver a la familia Herrera ser violentada de esa manera. La trabajamos bastante, con indicaciones, los tiempos. Buscamos la realidad, el cómo ocurren las cosas de verdad y eso te hace escapar en forma natural del cliché de cómo se plantean ese tipo de cuestiones. Bueno, no siempre se puede escapar".

Y esta búsqueda de la realidad, de un arte superior sin pretensiones seudo intelectuales, ha sido uno de los motores de una troupe de artistas, técnicos, y en general, de un equipo que ya se conoce al revés y al derecho. "Somos un equipo bien afiatado, nos conocemos, tenemos hartas historias en común y es muy agradable. Siempre es interesante también los que se van sumando. Este año entró Andrés Garcés en fotografía, Antonio, mi hermano, ya no está, hizo la película de Kramer y ahora tiene otro proyecto así que no pudo".

-Claro, vimos además a su hermano haciendo un desnudo en "Qué pena tu boda" ¿no?

"Sí (risas). El Toño. Claro. pero debo decir que Garcés ha sido un gran aporte también, se subió altiro al carro. Está mi papá (Benito Quercia) también en esta temporada y su personaje (Don Farid) ha crecido bastante".

Y frente a la pregunta de si hay asegurada una nueva temporada, la quinta, algo que nunca se sabe hasta más avanzado el tiempo, un hito siempre polémico porque depende de estrategias económicas, sumas y restas, las actrices y el director tienen la misma reacción. Dice Tamara: "El espíritu es hacer hasta que se pueda, todas las temporadas que se puedan hasta que dure no más. Es tan frágil todo. Es un lujo. Entonces hay que aprovecharlo". Y Quercia añade: "Si seguimos es porque hemos tenido el apoyo del público que quiere ver más la serie, que la defiende. Bueno, y también como dice Tamara, hasta donde se pueda hacer. Son cosas que no manejamos nosotros, son ecuaciones que hace el canal para ver cómo sostiene su parrilla completa. Y también me gustaría llegar a hacer otra temporada porque siento que estamos en un punto súper álgido de la historia, es el año 86, un año muy complicado y pienso que si salvamos esta temporada vamos a hacer llegar a los Herrera a otra parte".

-¿Y la película de "Los 80" cuándo se haría?

Boris: Todos quisiéramos. Sería lindo, sobre todo si lográramos llegar al final del ciclo que es el SÍ y el NO. Vamos en el 86".

Y pese al intenso drama y emoción que se puede sintonizar domingo a domingo en la actual temporada, hay relajo en el equipo. Tienen para un mes más de grabaciones y aprovechan al máximo para pasarlo como algo parecido a una familia. Bromea Tamara Acosta: "Podríamos juntar algo (de dinero) si hiciéramos la fonda de Los Herrera. Quizás con eso ¿no?". Boris y Loreto ríen. Podría ser, pero ese futuro lejano no importa tanto. Más importa el ahora y las grabaciones de mañana en la vida de los Herrera.

 3 cosas que no sabe de "Los 80"1. QUERCIA PADRE & HIJO TRABAJAN JUNTOS. Benito Quercia, padre del director Boris, aparece en la serie como Farid Assad, el chileno de origen palestino que contrata a Juan Herrera (Daniel Muñoz) en su sastrería y, posteriormente, se la vende. Aunque "papá Quercia" ha aparecido en otras producciones (la teleserie "Peleles", la serie "Infieles" y la película "El desquite"), no es actor de profesión sino ingeniero agrónomo.

2. SE FILMA CON LA MEJOR CÁMARA DE CINE. Cuatro meses demora la filmación de cada temporada del programa. Se graban diez horas por día. La diferencia con las teleseries es que estas últimas filman con dos unidades, mientras que "Los 80" sólo graba con una unidad y una cámara: la famosa Red One, una de las más apetecidas del mercado del cine y con la que se han hecho producciones hollywoodenses como "Red Social" y "Sector 9". Además, las teleseries filman tres veces la cantidad de escenas de "Los 80" por día. El equipo en el set es de 30 personas. Un capítulo demora una semana en realizarse.

3. SON LOCACIONES REALES, REALES. Para la filmación en exteriores de la serie, se eligen lugares que conservan el encanto de los años 80, como el parque Juan XXIII, en Ñuñoa, y algunos sectores de Macul. En Ñuñoa, por ejemplo, está la panadería de bajo perfil Pukará (Pucará 4312), que en la serie se transforma en el almacén de don Genaro (Fernando Farías), el acérrimo pinochetista que le pone el tono cómico al programa (aunque sólo las tomas exteriores). Además, el equipo de producción de "Los 80" se ha convertido en uno de sus mayores clientes de sus pasteles y empanadas.



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En esta temporada, Tamara Acosta y Loreto Aravena se enfrentarán por defender cada una lo suyo: la primera, la seguridad de su familia; y la segunda, el amor que siente por su novio frentista. Quercia el titiritero, dice:
En esta temporada, Tamara Acosta y Loreto Aravena se enfrentarán por defender cada una lo suyo: la primera, la seguridad de su familia; y la segunda, el amor que siente por su novio frentista. Quercia el titiritero, dice: "Esa será la tensión de la temporada".
Foto:FOTOS: CARLA PINILLA


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