ESPECTÁCULOS

Jueves 30 de Abril de 2015

 
La lengua en pedazos, un retrato biográfico tan precioso como monocorde

PEDRO LABRA HERRERA Acorde con su atractiva línea de trabajo que ha dado algunos frutos admirables, la compañía La Calderona evoca en "La lengua en pedazos" la figura de una mujer extraordinaria, Teresa de Ávila, también conocida como Teresa de Jesús. Con cuidado esteticismo formal pone en escena una laureada obra 'de cámara' escrita en 2011 por Juan Mayorga -hoy por hoy el más respetado dramaturgo hispano y el más representado en Europa (de quien vimos aquí en 2007 "Hamelin", su mayor éxito internacional)- haciendo que ésta funcione como un sentido tributo a la religiosa (1515-1582), reformadora de la orden de las carmelitas descalzas, Santa y Doctora de la Iglesia Católica y, como gran escritora, máxima exponente -junto a San Juan de la Cruz- de la poesía mística hispana, y forjadora de la lengua castellana.

En una hora ficciona una situación que pudo suceder realmente: Teresa es visitada por un Inquisidor cuyo propósito es que ella clausure el convento que abrió para su orden, contrariando las rígidas disposiciones del Vaticano. La situación, simple en verdad, provee un reflejo de la enorme inteligencia y fuerza espiritual de la Santa, tanto como de sus dudas y fragilidad a causa de los continuos ataques que sufrió. Bajo la dirección de Mario Costa, el acto único se despliega con una estética de ineludible belleza, primero por la brillante sonoridad del texto, luego por la albura del diseño visual de la puesta (de Catalina Devia) y sus hermosos insertos atmosféricos de música barroca ejecutados en viola da gamba por Gina Allende, todo el tiempo en escena.

Apreciada así, como retrato biográfico, fluye correcta. Hasta que empieza a parecer más y más monocorde, no solo en su rico diálogo sino que además por sus recursos teatrales reiterados sin modulación expresiva (una novicia entra una y otra vez a tocar una campana, cada cierto lapso una nueva interpretación musical, el balde que cambia de lugar). Uno se pregunta asimismo si la instrumentista no es una intrusa, o al menos una presencia innecesaria, en la confrontación de esos dos seres que miden sus modos distintos de vivir la fe.

Y eso se debe atribuir a que el montaje carece de un eje dramático; que es el combate dialéctico entre un personaje que representa el poder institucionalizado, represor y censor, y otro que se rebela frente a ese poder. El propio Mayorga, que debutó en la dirección teatral para estrenar esta obra suya, declaró que si bien se inspiró en la autobiografía de Teresa "El libro de la vida", el centro de su texto no es lo histórico-místico, sino la radical desobediencia de una mujer valiente. Esa idea, que no está o aparece muy diluida aquí, es la que faltó para darle progresión al relato, y llenar las intenciones de los personajes y el sentido general de la propuesta. Así Sara Pantoja, que es una actriz bien dotada para su rol, se queda como a medio camino, en tanto Alexei Vergara en el Inquisidor, luce sin matices ni convicción. Al fin y al cabo deja la sensación de una bella planicie.

Centro GAM. Av. Libertador Bernardo O'Higgins 227 Santiago. Jueves a sábado a las 19 horas. Domingo a las 18 horas. Desde $3.000. Informaciones al 25665500.

 


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