ARTES Y LETRAS

Domingo 3 de Julio de 2011

Gonzalo Cienfuegos e Isidora Correa:
Sobre citas y siluetas

WALDEMAR SOMMER La cita de pintores célebres ha sido un procedimiento habitual en buena parte de la producción de Gonzalo Cienfuegos. De esa manera, cinco grandes cuadros suyos -meollo de este período 2010-2011 que ahora exhibe Galería Animal- muestran preciosos paisajes exteriores con esfumados leonardescos que asisten, imperturbables, a choques argumentales e interpretativos dentro de altas habitaciones neutrales. Allí, grupos de personajes robados desde Velázquez, secuestrados de Ingres y Van Gogh, además de algún autorretrato, se confunden con personajes anónimos y con telas -colgadas o sobre caballete- que parodian ya a los pintores antes anotados, ya a Picasso, ya al expresionismo abstracto. Un indudable efecto teatral campea en estos lienzos de narrativa exuberante y que buscan situaciones de una ambigüedad burlesca. Asimismo, ellos lindan con el absurdo de un surrealismo figurativo, antes temático que expresivo. Indudable encanto poseen, no obstante, ciertos detalles que aparecen en estas escenas: concretamente, la concurrencia canina y la de una planta dentro de un macetero, cuyo feliz acorde de violeta, cerúleo y grises azulosos importa bastante más que las alusiones al cubismo o a la abstracción expresionista. Probablemente, "Tardes de viaje" resulta el cuadro que mejor concentra tales atributos. Dentro de este mismo sector de la exposición cuelga una sexta pintura no sólo de amplias proporciones, sino que además opta por una representación independiente: "Institutriz", poderosa interpretación velazqueña colocada, solitaria, en un escenario por entero desnudo. Parece otro pretexto para materializar la obsesión legítima del autor por la realeza española.

También se entrega una serie de ocho retratos sobre la tela a la vista, acompañados por manchas y dibujos vegetales que devienen signos precolombinos. Las preside una baconiana deformación de ojos y narices. Su repertorio abarca desde el Papa Inocencio y la pareja real hispana hasta descender a caras limitadas al solo nombre de pila. En cuanto a las esculturas en bronce expuestas, constituyen ellas reproducciones volumétricas de protagonistas pictóricos de Cienfuegos. Acaso lo más atrayente aquí sea el grupo de cinco bustos femeninos. En lo rebuscado, artificioso de sus atuendos, gestos y, por cierto, fisonomías residiría su atractivo. Por otro lado, la figura metálica en grandes dimensiones ofrecida se limita a un efectismo superficial.

En la terraza del segundo piso de la misma galería de Vitacura, una escultora veinteañera, Constanza Vergara, nos convence del todo con tres piezas en plástico esmaltado negro. Se trata de bien distribuidos arcos con pequeñas cajas, como contrapunto. Establecen un armonioso diálogo abstracto con rectas airosas y, por momentos, agrupadas. Revelan estos trabajos una personalidad incipiente, promisoria.

En Santiago centro, Galería Gasco presenta a una artista joven, pero que ya va convirtiéndose en un valor probado. De ese modo, Isidora Correa continúa el desarrollo de sus deconstrucciones. En uno de los dos recintos expositivos del lugar despliega sus acostumbradas siluetas, a las que llega, cortando verticalmente, vulgares objetos cotidianos en plástico, metal, loza o greda. Agrupadas según el material y dispuestas sobre adecuadas mesas de luz, abarcan desde simples vasijas hasta trofeos deportivos. En el segundo espacio aparecen variaciones bastante radicales del procedimiento anterior. Así recurren a siluetas recortadas en cartón blanco y de difícil identificación a primera vista. Colocadas encima del muro también albo de la sala, tienden a identificarse con él como delgados relieves, como si fuesen emanados por la misma muralla. A continuación, seis vitrinas horizontales muestran reproducciones fotográficas en papel y con color de los objetos exhibidos en el primer recinto. Estas, además, resultan superpuestas unas con otras, buscando definir nuevas imágenes en un proceso de abstracción.

Adelanto nacional de la Bienal de Venecia

Como un adelanto del envío chileno a la Bienal de Venecia, de nuestro representante 2011 se replica su texto luminoso sobre la robusta fachada del santiaguino Centro Gabriela Mistral. Sus palabras reproducen el aviso del explorador antártico Shackleton, en busca de acompañantes para su riesgosa aventura. La idea de las frases en neón, eso sí, antecede en varias décadas a nuestro Fernando Prat. La inició el estadounidense Joseph Kosuth a fines de los años 60. En Chile, durante los 90, la llevó al frontis de edificios institucionales Gonzalo Díaz. El mérito de Prat con su "Gran Sur" podemos hallarlo en la oportuna elección de la frase, en su colocación en plena Antártica y en su vinculación estrecha con el concepto que rige la actual bienal italiana. Por desgracia, la noche en que la contemplamos, su última frase ostentaba la ausencia de dos palabras, lo que malograba su comprensión. ¿Momentánea falla eléctrica o habitual descuido nacional?

"En búsqueda de la cabeza de Velázquez"

La producción última de Gonzalo Cienfuegos y sus parodias de pintores célebres

"Fast Line" Tres interesantes esculturas en plástico de una artista muy joven

Lugar: Galería Animal

Fecha: hasta el 6 de agosto

"Línea discontinua"

Nuevas variaciones de Isidora Correa para siluetas de objetos

Lugar: Sala Gasco

Fecha: hasta el

5 de agosto

 


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<p> Isidora Correa continúa el desarrollo de sus deconstrucciones.</p>

 Isidora Correa continúa el desarrollo de sus deconstrucciones.


Foto:MANUEL HERRERA


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