ARTES Y LETRAS

Domingo 8 de Julio de 2007

MANSIONES Y PALACIOS. Libro de lujo rescata "La Belle Époque de Santiago Sur Poniente":
LA IMPRONTA DE HOMBRES notables en los viejos barrios

Todavía existen mansiones en los barrios Dieciocho, Ejército y República. Un grupo de expertos liderados por Antonio Rodríguez-Cano investigó en su pasado.
El proyecto es impulsado por el Banco Santander.

MAITE ARMENDÁRIZ AZCÁRATE

Recorrer las páginas del libro "La Belle Époque de Santiago Sur Poniente 1865-1925" es descubrir para detenerse en hermosos ambientes, salones, balcones y esquinas famosas, que fueron habitados por hombres y mujeres cuyos apellidos hoy nos suenan conocidos, son nombres de calles, viñas, grandes empresas y también políticos presentes en los libros de historia. A poco andar se comprueba que no cualquiera mandó construir o habitó dichos inmuebles y es por esa categoría humana y visión de futuro que su huella permanece viva en esas paredes todavía bien mantenidas.

"El París americano"

El Palacio Errázuriz, o el Palacio Cousiño, la Casona Zenteno o la de Anwandter, pasando por la casa Heiremans hasta finalizar con el inmueble donde escuchaba sus óperas el connotado abogado Arturo Alessandri Rodríguez, todas y cada una en su estilo, hoy revelan sus secretos e ilustran sobre la época en que las vio nacer. "Este período constituyó una etapa fundamental del crecimiento y modernización de la capital. Un momento histórico en el que convergieron nuevas ideas, riquezas nunca antes vistas y grupos sociales que modificaron el escenario económico y social del país. Esta coyuntura se expresó en la construcción de mansiones y palacios en un entorno urbano nuevo". Así lo comprobó Antonio Rodríguez-Cano, historiador que comandó este proyecto hasta días antes de fallecer. Hoy su hija Soledad, también historiadora y coautora del flamante libro, recuerda que una vez que el Banco Santander contactó a su padre, dados sus conocimientos y experiencia, él les propuso comenzar por el barrio sur poniente de Santiago, para luego continuar con otros barrios emblemáticos de la ciudad. "Este sector presentaba un gran atractivo por el tipo de construcciones, por la forma en que se urbanizó y porque en pocos años pasó a ser el barrio más elegante de la ciudad, condición que mantuvo hasta las primeras décadas del siglo XX". Por algo, importantes personalidades del quehacer nacional desarrollaron su vida privada y pública en sus elegantes calles y parques. "Se construyeron suntuosos palacios y casonas, donde se emulaba el estilo de vida europeo. Soñaban con transformar a Santiago en el "París americano".

La casa Meiggs

Entre los documentos inéditos que destaca esta obra se encuentran los referidos a Henry Meiggs y su paso por Chile, con cuya historia se inicia el libro. Los autores explican que este personaje compró en la década del 1860 una enorme quinta que limitaba al norte con la Alameda y al sur con la Quinta de Francisco de Paula Echaurren. La historia de la compra, de la construcción de su casa, lamentablemente demolida en la década del 40, y el posterior loteo de estas tierras fue fundamental para el desarrollo del barrio, principalmente de las avenidas República y España. La fotografía de la casa (perteneciente a la colección del Museo Histórico Nacional) que publica este volumen de lujo queda no obstante como único testimonio de esa apasionante historia. Es por lo demás la única mansión de todas las aquí retratadas que ya no existe.

Luego que el equipo investigador realizó un catastro de las propiedades que aún se conservan en el sector se abocó a un exhaustivo estudio que dio luces sobre la vida de connotadas familias, inmigrantes y emprendedores que modificaron el escenario del país. "De esa forma se fue estructurando un relato que no sólo habla sobre las construcciones y su valor patrimonial, sino también sobre el estilo de vida de las principales familias del país de entonces. Así, nos aproximamos con una mirada novedosa a la historia de la ciudad de Santiago", asegura Soledad Rodríguez-Cano.

Recicladas y bellas

De todas estas 20 casas seleccionadas la única que cuenta con la nominación de ser Monumento Nacional es el Palacio Cousiño, aclara la arquitecta y restauradora Amaya Irarrázaval. Esta profesional, también miembro del equipo investigador, asegura que el resto de estas mansiones son todas de conservación histórica. Han sido recicladas hacia un nuevo uso, y la gran mayoría está bien conservada. Hablan del valor de esta nación el permitir a personajes con iniciativa que pudieran desarrollar sus proyectos". Está convencida de que a las instituciones y particulares que son actualmente sus propietarios les reforzará el aparecer en esta publicación. "Ver 'su casa' dentro de un conjunto, les dará una visión más real de la calidad e importancia que ellas tienen en el contexto urbano e histórico-social de la capital".

Respecto de la arquitectura de estas casonas, Amaya Irarrázaval destaca por su valor histórico el Palacio Errázuriz, "ya que fue la única casa proyectada por Eusebio Chelli, uno de los primeros extranjeros que llegó a Chile a crear arte y arquitectura de gran calidad".

Se trata de inmuebles que hablan de nuevas riquezas, principalmente aportadas por la minería. "Fueron habitadas por personalidades notables que asumieron el desarrollo del país como un desafío propio". No obstante, agrega Soledad Rodríguez-Cano, en general se trata de vidas marcadas por grandes contrastes, opulencia y fracaso.

Fue un trabajo muy entretenido y enriquecedor, asegura Amaya Irarrázaval: "Vale la pena destacar la calidad de lo que va quedando de nuestro patrimonio arquitectónico e histórico en la ciudad de Santiago, para que no lo sigan destruyendo y lo integren definitivamente a la red social y urbana de la ciudad".

Historia de un proyecto

"A principios de 2006, dado el éxito que habían tenido los libros "Casas de Campo Chilenas" que habíamos editado dos años antes, decidimos embarcarnos en la tarea de continuar desarrollando publicaciones asociadas al rescate del patrimonio arquitectónico y cultural de nuestro país", explica Andrés Heusser, director División Empresas Banco Santander. Con esa experiencia, esta vez se propusieron realizar un libro de primer nivel que centra la mirada en la ciudad. "El objetivo es contribuir a fortalecer nuestra identidad y redescubrir nuestras raíces". Con esta idea en mente, empezaron a buscar a los expertos que pudieran materializarla. "Llegamos a Antonio Rodríguez-Cano, quien nos presentó su equipo. Durante casi un año algunos integrantes de mi grupo de profesionales estuvieron trabajando codo a codo con los realizadores del libro para darle forma a este proyecto".

Las fotografías fueron ejecutadas por Marcos Mendizábal, entre otros, y Ximena Ulibarri diseñó la edición.

Del nuevo libro "La Belle Epoque de Santiago Sur poniente 1865-1923" se editaron 2.500 ejemplares, los cuales serán regalados a los clientes más importantes de la División Empresas y de Global Banking & Markets de Banco Santander.

Luego de un año, los autores podrán ponerlo a la venta si así lo deciden.

LIBRO BELLE ÉPOQUE DE SANTIAGO SUR PONIENTE 1865-1925

Antonio Rodríguez-Cano, Amaya Irarrázaval, Soledad Rodríguez-Cano y Francisco García-Huidobro.

Editado por Santander


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Poseedor del primer ascensor con un asiento unipersonal, calefacción central e iluminación a gas. Tanto los cuadros como los azulejos italianos pintados a mano y el parquet fueron traídos de Europa.
Poseedor del primer ascensor con un asiento unipersonal, calefacción central e iluminación a gas. Tanto los cuadros como los azulejos italianos pintados a mano y el parquet fueron traídos de Europa.
Foto:Gentileza banco Santander


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